La Segunda Internacional Socialista (1889-1914): Fundación, Ideales y Divisiones del Marxismo Europeo
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Fundación y Composición
Los principales partidos marxistas de Europa crearon en París en 1889 (centenario de la Revolución Francesa) una nueva Internacional que sería conocida a partir de entonces como la Internacional Socialista o Segunda Internacional. En ella no podían formar parte los anarquistas, sino solamente los partidos de ideología marxista, tanto los que existían bajo la legalidad en sus respectivos países (como Alemania, Austria, Francia, Bélgica, España, etc.), como los que estaban perseguidos y tenían que sobrevivir en la clandestinidad (como Rusia). El más importante de todos estos partidos, tanto por el prestigio de sus dirigentes como por su apoyo social, sería el de Alemania: el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD).
Postura Ideológica y Decisiones Clave
La Internacional Socialista tenía su sede en Bruselas y periódicamente realizó sucesivos congresos en los que definió su postura ideológica:
- Se fijó el día 1 de mayo de cada año como día internacional de lucha de la clase obrera con el fin de conseguir mejorar sus condiciones de vida (una de sus principales reivindicaciones sería obtener la jornada laboral de 8 horas).
- Igualmente se escogió la fecha del 8 de marzo para conmemorar a la mujer trabajadora.
- Basándose en el principio marxista del internacionalismo proletario, se hicieron constantes llamamientos al antimilitarismo: oposición total a la actitud de los principales gobiernos europeos de la época, tendente a preparar una próxima guerra a gran escala.
- Se manifestó un rechazo completo de cualquier forma de imperialismo y colonialismo.
- Se estableció que la forma en que cada partido marxista debería llevar a cabo la lucha para conquistar el poder sería distinta según las condiciones existentes en cada país: en los países en los que existieran condiciones democráticas suficientes (Alemania, Austria, Francia, etc.) el procedimiento más adecuado sería la vía pacífica y parlamentaria, pero en los países donde aún había regímenes absolutistas (Rusia), no quedaba otro camino que la vía revolucionaria.
Divisiones Internas: Reformismo vs. Revolución
Sin embargo, también aparecieron importantes divisiones internas de carácter ideológico en el seno de la Internacional Socialista. Nacieron en primer lugar en el partido más importante de todos (el SPD), pero se reprodujeron también, antes o después, en todos los demás partidos. Surgieron dos tendencias cada vez más opuestas:
- La postura revisionista y reformista (defendida por Eduard Bernstein): Sostenía que había que revisar muchas de las principales ideas de Marx, modificarlas y actualizarlas. Consideraba que el capitalismo era un sistema muy sólido y fuerte, y que el proletariado debía luchar no para acabar con él (lo cual veía imposible), sino para modificarlo de manera que se lograran sucesivas reformas que mejoraran progresivamente las condiciones de vida de los trabajadores (“el movimiento lo es todo, el fin no es nada”). Además, consideraba que el imperialismo era beneficioso porque con la explotación colonial se contribuía a mejorar algo el nivel de vida de los obreros europeos.
- La postura revolucionaria (defendida por Rosa Luxemburgo): Se oponía a la anterior, manteniendo que, si bien era muy importante luchar para conseguir cada vez más reformas que mejoraran las condiciones de vida de la clase obrera, ésta nunca debía renunciar a su fin último, que era acabar con el sistema capitalista (“la revolución anticapitalista es el fin último y no se puede renunciar a ella”).