Los Reyes Católicos: Consolidación del Estado Moderno en España

Enviado por Juan Antonio y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,9 KB

Los Reyes Católicos

Introducción: La Guerra de Sucesión Castellana (1475-1480)

A la muerte de Enrique IV de Castilla, se inició la **Guerra de Sucesión Castellana** por el trono entre su hermanastra, **Isabel I de Castilla** –que contó con el apoyo de la Corona de Aragón – y su sobrina **Juana de Trastámara**, apoyada a su vez por Alfonso V de Portugal y Luis XI de Francia, a quien no consideraba legítima por las dudas que había sobre su paternidad. Isabel se proclamó Reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474 en Segovia tomando como base el **Tratado de los Toros de Guisando** y con el apoyo de algunos nobles y miembros del clero y la mayor parte de las ciudades, redactándose el 15 de enero un acuerdo, la llamada **Concordia de Segovia**, que delimitaba que ambos tendrían la misma capacidad de decisión y que las órdenes reales irían firmadas por los dos reyes.

Juana fue reconocida reina por sus partidarios, en particular por su prometido el rey Alfonso V de Portugal. Ambos entraron en Castilla en mayo de 1475, fueron proclamados reyes de Plasencia y se desposaron, hecho que fue el detonante del estallido de la guerra entre los dos bandos. La decisiva victoria isabelina en la **batalla de Toro** condujo a la práctica desintegración del bando “juanista”.

El conflicto terminó con la firma del **Tratado de Alcáçovas** (1479), por el que se reconocía a Isabel y Fernando como reyes de Castilla y se otorgaba a Portugal la hegemonía en el Atlántico, con la excepción de las Islas Canarias, así como una sustanciosa indemnización de guerra. Juana renunció a sus títulos castellanos.

La construcción del Estado moderno.

Con los **Reyes Católicos** tuvo lugar la configuración del **Estado moderno** a través del fortalecimiento del poder real, la modernización del Estado, la unidad religiosa y una política de expansión territorial. Para ello, se rodearon de colaboradores leales y con una buena formación política y técnica, como Hernando de Talavera, el Cardenal Mendoza o el Cardenal Cisneros. Pero la unidad política fue sólo un vínculo entre los representantes de dos dinastías y no afectó a los reinos, pues cada una de las coronas conservó su ordenamiento feudal, aunque ambos eran considerados reyes en las mismas a través de la fórmula “el rey y la reina” o la expresión “tanto monta”, basado en: leyes propias; impuestos, pesos, monedas y medidas distintos; una estructura económica e instituciones diferentes.

No obstante, dos nuevas instituciones se impusieron para todo el reino: el **Virrey**, delegado del Rey en cada uno de los dos territorios de la monarquía, y el **Tribunal de la Inquisición**, que tuvo ámbito jurisdiccional en toda la península. La monarquía de los Reyes Católicos se basó en la primacía de Castilla sobre Aragón, debido a su mayor potencia y dinamismo. De hecho, Castilla proporcionaba la mayor parte de los recursos fiscales y de los contingentes militares.

La ampliación de los dominios peninsulares

Los monarcas abordaron la unidad política de la península con el intento de incorporar Granada, Navarra y Portugal. La conquista de Granada (1481-1492) fue larga, con el apoyo de la Corona de Aragón y con hitos claves como la conquista de Málaga, Baza y Almería, y la construcción de la fortaleza de Santa Fe, al tiempo que entablaban negociaciones con Boabdil. Todo acabó con las **Capitulaciones de Santa Fe**, firmadas y ratificadas por el último rey nazarí Boabdil y luego por los Reyes Católicos, en las que se garantizaba a los musulmanes granadinos el derecho a usar su lengua, vestido y costumbre, así como el culto y ser juzgados por sus jueces, además de ser aceptados como “vasallos naturales” por los nuevos gobernantes. No obstante, a partir de 1499 las garantías de las capitulaciones fueron dejando de aplicarse.