Regencia de María Cristina y Crisis del 98: Fin del Imperio Español
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La Regencia de María Cristina (1885-1902) y la Crisis del 98
La Regencia y el Pacto del Pardo
Tras la muerte de Alfonso XII, su esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena, asumió la regencia. Para asegurar la estabilidad política, se llevó a cabo el Pacto del Pardo entre Cánovas del Castillo y Sagasta, líderes de los partidos Conservador y Liberal, respectivamente. Ambos se comprometieron a apoyar la regencia y facilitar la alternancia en el poder, respetando las decisiones de los gobiernos.
María Cristina entregó el poder al Partido Liberal de Sagasta, que practicó una política aperturista. Entre sus medidas más destacadas se encuentran la aprobación del sufragio universal masculino y la abolición de la esclavitud en Cuba. Sin embargo, no se aceptó la autonomía de Cuba, lo que generaría tensiones futuras.
El posterior Gobierno conservador aprobó la Ley de Aranceles, influenciado por la crisis económica europea.
El regreso de los liberales al gobierno coincidió con el inicio de la insurrección que desembocaría en la Guerra de Cuba. El turnismo se mantuvo durante toda la regencia, incluso durante la Guerra de Cuba y tras la muerte de Cánovas.
Oposición al Sistema de la Restauración
La oposición al sistema político de la Restauración estaba compuesta por las siguientes fuerzas políticas:
- Carlistas: Divididos en dos grupos. Unos, liderados por Ramón Nocedal, rechazaban el régimen; otros, liderados por Vázquez de Mella, formarían un partido y lucharían dentro de la legalidad.
- Republicanos: Muy desunidos, con figuras como Salmerón (defensor de una República unitaria) y Pi i Margall (federalista).
- Asociaciones obreras: Con dos corrientes principales: anarquistas y socialistas.
- Regionalismo y nacionalismo: Sus objetivos variaban desde la creación de instituciones propias hasta la independencia.
Desarrollo de los Nacionalismos Periféricos
- Catalanismo: Valentí Almirall fundó el Centre Català. También se creó la Unió Catalanista. Prat de la Riba y Francesc Cambó formaron el primer gran partido catalanista, la Lliga Regionalista.
- Nacionalismo vasco: Reivindicó los fueros. Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
- Nacionalismo gallego: Liderado por Manuel Murguía y Alfredo Brañas, quienes pretendían la autonomía.
- Regionalismo andaluz: Su ideólogo fue Blas Infante.
- Regionalismo valenciano: Más un movimiento cultural que político, destacando Constantí Llombart.
El Fin del Imperio Colonial Español
Situación de las Colonias
Cuba y Puerto Rico presentaban rasgos peculiares: situadas cerca de Estados Unidos, tenían una economía basada en la agricultura de exportación (azúcar y tabaco) y carecían de autogobierno.
En Filipinas, la población española era escasa, y la soberanía se mantenía gracias a la fuerza militar y a la presencia de órdenes religiosas.
Guerras de Independencia y el Desastre del 98
Comenzaron movimientos independentistas en Cuba, liderados por Carlos Manuel de Céspedes, que luchaban por la abolición de la esclavitud. La Guerra de los Diez Años (1868-1878) concluyó con la Paz de Zanjón, donde el gobierno de Martínez Campos se comprometió a conceder a Cuba cierto autogobierno. Surgió el Partido Liberal Cubano, buscando mayor autonomía. La Guerra Chiquita (1879-1880) evidenció el descontento con la Paz de Zanjón y avivó el independentismo.
José Martí fundó el Partido Revolucionario Cubano, y en Filipinas, José Rizal fundó la Liga Filipina.
La Guerra Independentista se endureció. España envió a Martínez Campos, pero fracasó. El general Weyler asumió el cargo y, a pesar de algunos éxitos iniciales, no pudo detener la lucha armada.
En Filipinas, tras la ejecución de Rizal, la insurrección continuó gracias a Emilio Aguinaldo. Los líderes de Cuba y Filipinas se unieron a Estados Unidos, que se implicó en una guerra contra el gobierno de Sagasta. Las flotas españolas fueron derrotadas en Cavite y Manila (Filipinas), y en Santiago de Cuba. La Paz de París (1898) supuso el reconocimiento de la independencia de Cuba y la cesión a Estados Unidos de Filipinas, Puerto Rico y Guam. España también vendió varias islas al Imperio alemán.
Consecuencias del Desastre del 98
La pérdida de las últimas colonias tuvo profundas repercusiones:
- Surgimiento del Regeneracionismo, que rechazaba la Restauración, con Joaquín Costa como figura principal.
- Consecuencias económicas, con la pérdida del mercado colonial.
- Crisis en la política internacional: España dejó de ser un imperio.
- Propuesta de reforma y modernización del país.
- Desprestigio militar.
- Crecimiento del movimiento obrero.
- Los nacionalismos periféricos adquirieron mayor protagonismo.