Las Pruebas de la Existencia de Dios en el Pensamiento Cartesiano
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Las Pruebas de la Existencia de Dios en Descartes
1. Primera prueba: El argumento de la causalidad de la idea de perfección
Nos hemos concebido como un ser dudante; luego, si me concibo como un ser dubitativo, me considero un ser imperfecto. Por consiguiente, me estoy comparando con un ser perfecto e infinito. Ahora bien, si yo me concibo como un ser perfecto y no lo soy, la pregunta es: ¿de dónde me viene esta idea?
- No pueden ser ideas adventicias, porque las ideas adventicias son las que percibimos y nadie ha percibido a un ser perfecto e infinito (Dios).
- No puede ser una idea facticia, porque si yo, que soy un ser imperfecto, creo la idea de un ser perfecto, hay una desproporción entre la causa (yo) y el efecto (Dios).
Luego, Dios es una idea innata y, necesariamente, Dios existe y es quien ha puesto esas ideas en mí.
2. Segunda prueba: La causa de la existencia del sujeto
Al igual que Agustín de Hipona, Descartes piensa que si se niega que Dios sea la causa de la existencia del sujeto, ¿quién podría decir que me causa a mí? Podemos suponer que el sujeto es causa de sí mismo, pero entonces yo me hubiera dado todas las perfecciones que conozco. Puesto que comprobamos que el sujeto es un ser finito, imperfecto y limitado, concluimos que Dios existe y es nuestra causa. Por tanto, nosotros no podemos ser nuestra propia causa.
3. Tercera prueba: El argumento ontológico
Es una prueba ontológica (onto: existencia; lógica: razonamiento). Se llama así porque parte de una idea para demostrar una existencia. Esta prueba fue propuesta originalmente por San Anselmo de Canterbury. Sostiene la idea de que si Dios es un ser perfecto, significa que posee todas las perfecciones, ya que la existencia es, en sí misma, una perfección.
El papel de Dios como garante del conocimiento
Descartes quería probar la existencia de Dios para desmentir la hipótesis del genio maligno, ya que esta le impedía aplicar la ley del criterio de evidencia. El papel de Dios es el garante del criterio general de evidencia:
- Las matemáticas, al no haber ningún genio maligno, se vuelven evidentes.
- Dios nos garantiza la existencia del mundo; el mundo es real y, por tanto, esto va vinculado a que los sentidos no nos engañan.
- Como Dios es bueno y no me engaña, concluyo que las cosas de las que recibo impresiones son reales. Si esas impresiones fueran mentira, significaría que Dios nos engaña y es malo. Pero como Dios es bueno y veraz, el mundo existe.
Las tres sustancias cartesianas
- Yo: Sustancia pensante (res cogitans).
- Dios: Sustancia perfecta e infinita.
- Mundo: Sustancia extensa (res extensa), lo que significa que ocupa un lugar en el espacio. Toda cosa que esté en el mundo debe ocupar un lugar en el espacio.