Prosperidad Victoriana y Transformaciones en Francia: Siglo XIX

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Gran Bretaña durante la Era Victoriana

La era victoriana, presidida por la reina Victoria, fue un período de gran prosperidad y estabilidad para Gran Bretaña. Este país, inmune a las revoluciones de 1848, se convirtió en un modelo a seguir para el resto de Europa debido a su éxito constitucional, estabilidad política y progreso económico.

Rasgos Principales

  • Prosperidad Económica: Gran Bretaña, creadora de un vasto imperio, fue la mayor potencia económica y naval del siglo. Dominó los océanos, el comercio y fue pionera en la industrialización, además de ser la principal exportadora de productos industriales y tecnología.
  • Estabilidad Política: Gracias al sistema parlamentario y al bipartidismo, Gran Bretaña gozó de una gran estabilidad. El parlamento bicameral representaba a los ciudadanos y controlaba al gobierno, mientras que la reina simbolizaba la unidad nacional. La opinión pública participaba en la Cámara Baja a través de la elección de sus representantes y, cada vez más, a través de los periódicos. En el gobierno se alternaban dos partidos: el Conservador y el Liberal, ambos representando una derecha e izquierda moderadas, respectivamente.
  • Reformismo Electoral y Social: Aunque aún no existía el sufragio universal, se implementaron reformas sociales para mejorar las condiciones de vida de obreros y clases medias. Estas medidas llevaron a un aumento del gasto estatal, lo que obligó a aprobar un impuesto progresivo sobre la renta. La clase obrera británica presionó para lograr reformas sociales a través de sus sindicatos legalizados y del Partido Laborista.
  • Presencia del Nacionalismo Irlandés: Los irlandeses, mayoritariamente católicos, campesinos y pobres, habían sido sometidos en el siglo XVII por los protestantes ingleses, quienes les impusieron su lengua y colonizaron gran parte de la isla. Irlanda carecía de autonomía, y el parlamento británico se negó a concedérsela hasta 1914. Como consecuencia, a lo largo del siglo XIX se desarrolló un movimiento republicano radical y nacionalista que buscaba la independencia de Irlanda a través de la insurrección armada, recurriendo al terrorismo y al sabotaje contra los ingleses.

Francia: Del Segundo Imperio a la Tercera República

Francia también avanzó hacia la democracia de masas durante el siglo XIX, aunque su desarrollo político fue más inestable y convulso que el británico. El país experimentó cambios de régimen, sucesivos textos constitucionales y pasó por una monarquía absoluta, una república, un imperio, una monarquía restaurada, otra burguesa y, finalmente, una república dirigida por Napoleón. Ninguna de estas etapas políticas duró más de 20 años, lo que evidencia la falta de un consenso político y social sólido.

El Segundo Imperio

El presidente de la república, Luis Napoleón, siguiendo los pasos de su tío, dio un golpe de Estado, forzó su reelección y se coronó emperador en 1852. El gobierno de Napoleón III llevó a cabo las siguientes políticas:

  • Participó en conflictos bélicos europeos para restaurar la grandeza de Francia y defender los intereses de los movimientos liberales y nacionales frente a los monarcas absolutos. Sin embargo, Francia obtuvo pocas ventajas, y la derrota en la guerra contra Prusia supuso el fin del reinado de Napoleón III.
  • En ultramar, Napoleón III dio los primeros pasos de una política imperialista en África, Asia y México.

El Segundo Imperio proporcionó estabilidad política en una época de crecimiento económico. Francia se capitalizó, la burguesía se convirtió en la clase social dominante y París transformó su fisonomía según la concepción geométrica y colosal del barón Haussmann, convirtiéndose en la capital de Europa. A diferencia de su tío, Napoleón III intentó combinar un gobierno autoritario y personalista con el impulso a las instituciones democráticas. Mantuvo un congreso elegido por sufragio general masculino, pero con funciones limitadas y neutralizado por un senado dócil y no electivo. Asimismo, recurrió al plebiscito personal, convirtiéndose en precursor de la manipulación de la opinión pública a través de la propaganda, mientras combinaba un poder ejecutivo autoritario con consultas populares.

La Tercera República

Tras la derrota frente a Prusia y la abdicación de Napoleón III, se desarrolló en Francia un proceso similar al de 1848: estalló una revolución conocida como la Comuna de París, impulsada por los republicanos radicales y los obreros. Los revolucionarios constituyeron un gobierno popular que apenas duró tres meses. Para el movimiento obrero, la Comuna fue una experiencia sobre la que debatirían durante mucho tiempo. Sin embargo, el resto de Francia repudió este acontecimiento y eligió por sufragio general masculino una asamblea en Versalles, claramente conservadora, que sometió a los communards a una represión terrible.

El éxito de la Tercera República se debió a varios factores:

  • Existía un parlamento elegido por sufragio general masculino que tenía mayor poder que el ejecutivo.
  • Se apoyaba en los acomodados agricultores de provincias y en una clase media urbana en expansión. Esta amplia base social hizo que un régimen que comenzó siendo conservador se fuera deslizando hacia posiciones políticas de centro y de izquierda reformista.
  • La supremacía del parlamento sobre el poder ejecutivo provocó inestabilidad en los sucesivos gobiernos, que se veían sacudidos por constantes escándalos, como el célebre affaire Dreyfus.
  • Un crecimiento económico modesto y protegido frente a la competencia exterior, y una política imperialista muy activa tanto en Asia como en África.

Como en otros países, Francia emprendió reformas sociales con la intervención del Estado. De esta forma, la República logró el respaldo de los obreros industriales y de las clases medias. La educación se hizo pública, gratuita y laica; la administración pública se profesionalizó; la Iglesia se separó del Estado y se creó una legislación laboral.