Proclamación de la Segunda República Española: Reformas Clave y Constitución de 1931
Proclamación de la Segunda República Española y Primeras Reformas
Primo de Rivera dimitió en 1930, y el rey Alfonso XIII nombró a Dámaso Berenguer como encargado de restaurar la situación gubernamental anterior a la dictadura. Sin embargo, esto resultó imposible debido al desprestigio de los partidos dinásticos y del monarca, así como a la creciente iniciativa de las fuerzas antidinásticas. El republicanismo se unió a través del Pacto de San Sebastián, junto con políticos como Maura y Alcalá Zamora. Acordaron la supresión de la monarquía, la proclamación de una nueva república, la creación de un Gobierno Provisional y un estatuto de autonomía para Cataluña. Tras una estrategia fallida para establecer la república, se originó una gran conflictividad social que conllevó la dimisión de Berenguer. A este le sucedió Aznar, quien convocó elecciones municipales en las que los partidos del Pacto de San Sebastián salieron victoriosos. El 14 de abril de 1931 se proclamó la República con un Gobierno Provisional presidido por Alcalá Zamora, y Alfonso XIII marchó al exilio.
Las Reformas del Gobierno Provisional
El Gobierno Provisional convocó elecciones y emprendió reformas en cuatro frentes principales:
Reforma del Ejército
En el Ejército se ofreció la jubilación con el sueldo íntegro a los veteranos para reducir el número de comandantes y divisiones. Se cerró la Academia Militar de Zaragoza, dirigida por Franco, y se anularon los ascensos otorgados durante la dictadura de Primo de Rivera, lo que provocó un gran malestar. Además, se creó un nuevo cuerpo de policía republicano, la Guardia de Asalto.
La Cuestión Religiosa
La Iglesia, al principio, se mantuvo al margen y respetó al nuevo gobierno. Sin embargo, debido al apoyo de los obispos a una pastoral del cardenal Segura que ofendía gravemente a la República, y a la quema de varios conventos en Madrid, Sevilla y Málaga por parte de extremistas de izquierdas, la Iglesia comenzó a oponerse a este nuevo gobierno y a leyes como el matrimonio civil, la Ley de Congregaciones Religiosas y los cementerios civiles.
Impulso a la Educación
Se fomentó intensamente la Educación con la creación de escuelas y el aumento de maestros, además de la subida de sus salarios. También se creó una red de bibliotecas.
Transformación Agraria
La República reformó la actividad Agraria con la contratación de jornaleros para explotar las tierras improductivas, aprobó la jornada laboral de ocho horas y obligó a los propietarios de tierras improductivas a explotarlas si no querían ser expropiados. Todo esto requirió un gran presupuesto, que afectó considerablemente a Andalucía.
Consolidación de la República: Elecciones y Constitución de 1931
Primo de Rivera dimitió en 1930, y el rey Alfonso XIII nombró a Dámaso Berenguer como encargado de restaurar la situación gubernamental anterior a la dictadura. Sin embargo, esto resultó imposible debido al desprestigio de los partidos dinásticos y del monarca, así como a la creciente iniciativa de las fuerzas antidinásticas. El republicanismo se unió a través del Pacto de San Sebastián, junto con políticos como Maura y Alcalá Zamora. Acordaron la supresión de la monarquía, la proclamación de una nueva república, la creación de un Gobierno Provisional y un estatuto de autonomía para Cataluña. Tras una estrategia fallida para establecer la república, se originó una gran conflictividad social que conllevó la dimisión de Berenguer. A este le sucedió Aznar, quien convocó elecciones municipales en las que los partidos del Pacto de San Sebastián salieron victoriosos. El 14 de abril de 1931 se proclamó la República con un Gobierno Provisional presidido por Alcalá Zamora, y Alfonso XIII marchó al exilio. Este Gobierno Provisional convocó elecciones y realizó reformas en los ámbitos político, eclesiástico, educativo y agrario.
Las Elecciones de 1931 y la Constitución
Estas elecciones de 1931 dieron la victoria a las fuerzas de izquierda y de centro, que obtuvieron un gran número de diputados. Por otro lado, los partidos agrarios y los grupúsculos se presentaron desorganizados.
Las Cortes surgidas de estas elecciones elaboraron una nueva Constitución que reflejaba los valores laicos e izquierdistas del pueblo, incluyendo: soberanía popular, un Estado aconfesional, la posibilidad de autonomía para las regiones que lo solicitasen, derechos individuales, etc. Además, se reflejaba un anticlericalismo marcado que, por ejemplo, despojó a la Iglesia del ejercicio de la enseñanza y abolió a los jesuitas. Esto se debía a que el pensamiento republicano atribuía a la Iglesia la responsabilidad del retraso de la sociedad española. Finalmente, se implantó el sufragio universal, que otorgaba el derecho al voto a la mujer por primera vez.
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