Proceso de Unificación de Italia y Alemania: El Rol de Napoleón III
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El Auge del Nacionalismo en Italia y Alemania
En Italia y Alemania había surgido, como consecuencia de las invasiones napoleónicas, una fuerte conciencia nacional, apoyada culturalmente por muchos intelectuales: músicos, historiadores, filósofos, escritores, filólogos, etc. Entre los alemanes, destacamos al músico Beethoven, a los filósofos Fichte, Herder y Hegel, y a los filólogos hermanos Grimm. Entre los italianos, destacamos, entre otros muchos, al músico Verdi y al escritor Leopardi. En Italia surgió, además de un movimiento cultural, el Risorgimento, que recordaba el pasado glorioso de Italia en la época de Roma y del Renacimiento, y defendía que una Italia unida pudiera volver a escribir páginas gloriosas.
El Camino Hacia la Unificación Tras la Revolución de 1848
La revolución de 1848 había demostrado cuál debía ser el camino que Italia y Alemania debían recorrer para conseguir la unidad.
Unificación Italiana
En el caso de Italia, debía aceptarse al reino del Piamonte como núcleo aglutinante, pues era el único estado gobernado por un monarca italiano y con un régimen político correcto desde el punto de vista liberal: una monarquía constitucional. El Piamonte contaba además con un brillante primer ministro que concebía la política fuera de idealismos, según la teoría de la Realpolitik que se estaba imponiendo, y que podía resumirse en el concepto maquiavélico de que “el fin justifica los medios”. La revolución de 1848 también había demostrado que Italia nunca conseguiría vencer a Austria sin el apoyo de otra gran potencia.
Unificación Alemana
En el caso de Alemania, 1848 había demostrado que la unidad sería posible en tanto que se crearan intereses económicos que la favorecieran. También se hacía necesario reducir el entorno en torno a Prusia, donde existía un mundo germano compacto. La Alemania posible era la que debía realizarse, y no la que englobara a todos los territorios donde vivieran alemanes, pues en muchos de ellos los germanos convivían con etnias muy distintas. Fue así como se renunció a Austria como estado aglutinante y se tomó el de Prusia. En Prusia existía además, lo mismo que en el Piamonte, un gran político afín a la Realpolitik: el canciller Otto Von Bismarck.
El Rol de Napoleón III y las Consecuencias de la Unificación
Las unificaciones de Italia y Alemania se consiguieron simultáneamente a lo largo de la década de 1860, y triunfaron en 1870. El emperador francés Napoleón III tuvo un papel importante. Él creyó bueno para Francia favorecer las aspiraciones de Prusia y del Piamonte en contra de Austria. Napoleón quería convertir a Francia en la gran potencia diplomática de Europa, y consideró que su gran rival era Austria por su gran extensión territorial. No supo ver que, detrás de esa gran extensión, se escondía una gran debilidad, porque Austria era un imperio étnicamente poco cohesionado. Al favorecer las unificaciones, favoreció a una Prusia potencialmente poderosa, porque su cohesión interna era mayor. Cuando Prusia logró la unificación alemana, se convirtió en la primera potencia de Europa, y Napoleón fue derrotado; tuvo que abdicar, y en Francia se estableció la Tercera República, que duraría hasta la Segunda Guerra Mundial y establecería un estilo de Estado laico en Francia.