Poesía arraigada y desarraigada en la posguerra: evolución y representantes clave
Resumen
El texto explica las dos corrientes de la poesía española de posguerra: la arraigada, de formas clásicas y temas religiosos cultivada por poetas cercanos al régimen, y la desarraigada, de tono existencial y desgarrado. Repasa sus revistas, sus obras fundacionales y sus autores principales, como Luis Rosales, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Blas de Otero.
Puntos clave
- La poesía arraigada cultiva moldes clásicos, formas métricas tradicionales y temas intimistas y religiosos, y se agrupa en torno a las revistas Garcilaso y Escorial.
- El grupo de Garcilaso ("garcilasistas") adopta una actitud evasiva ante la realidad y el exceso de retórica afecta a la autenticidad de su obra.
- La revista Escorial, promovida por Falange y dirigida por Dionisio Ridruejo, publicó una poesía más sencilla y menos formal que la de los garcilasistas.
- La poesía desarraigada expresa dolor existencial, crisis religiosa, terror a morir y ausencia de Dios, mediante un lenguaje directo y desgarrado.
- Hijos de la ira (Dámaso Alonso) y Sombra del paraíso (Vicente Aleixandre), ambas de 1944, marcan el inicio de la poesía desarraigada.
- Las revistas Espadaña (León) y Proel (Santander) ayudaron a asentar la nueva poesía, y Blas de Otero es su máximo representante.
Poesía Arraigada
Cultivada por poetas cercanos al régimen, la poesía arraigada se caracteriza por realizar una poesía de moldes clásicos, formas métricas tradicionales y temas intimistas y religiosos. Se agrupan en dos grupos:
Grupo de la revista Garcilaso
- Denominados como “Juventud creadora” o “garcilasistas”.
- Adoptan una actitud evasiva ante la realidad.
- Abordan temas y tópicos de la poesía renacentista, así como una poesía de carácter religioso.
- El exceso de retórica afecta a la autenticidad de su obra.
- Con el tiempo, evolucionan hacia posturas más doloridas, cercanas al neorromanticismo.
Grupo de la revista Escorial
Promovida por Falange y dirigida por Dionisio Ridruejo, en esta revista publicaron todos los intelectuales adscritos a Falange, como Pedro Laín Entralgo, Antonio Tovar, y entre los poetas, aparte de Ridruejo, Luis Rosales o Vivanco. Su estilo es más sencillo y menos formal que el de los garcilasistas.
Todos estos poetas fueron abandonando estas primeras tendencias a favor de una poesía en la que el desencanto y el dolor existencial cobran una mayor importancia, como es el caso de Luis Rosales en La casa encendida (1949).
Poesía Desarraigada
Por medio de un lenguaje directo y desgarrado, la poesía desarraigada manifiesta un dolor de corte existencial, de profunda crisis religiosa, en la que se manifiesta el terror a morir, el vacío existencial o la ausencia de Dios. Alternan las formas clásicas con otras más libres y modernas. Al igual que en la novela, a estos poetas se les ha llamado también “tremendistas”.
Hay dos títulos de autores del 27 que marcan el inicio de esta poesía en 1944:
- Hijos de la ira, de Dámaso Alonso: Duro alegato de protesta, de lenguaje crudo y desgarrado, escrito en versículos y lleno de imágenes irracionales y monstruosas, pero todo ello de un hondo contenido humano.
- Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre: Muestra la frustración por el paraíso perdido y las ansias de regresar a él, expresado con imágenes de origen surrealista.
Junto a estos libros, hay dos revistas que ayudan a asentar este nuevo tipo de poesía:
- Espadaña, en León, con Victoriano Crémer y Eugenio de Nora.
- Proel, en Santander, con José Luis Hidalgo y José Hierro.
Por ejemplo, este último intenta superar la angustia existencialista por una actitud vital de afirmación de la alegría. Estos jóvenes autores y otros como Gabriel Celaya, Ángela Figuera o Rafael Morales reaccionan contra el formalismo garcilasista. De entre todos, destaca Blas de Otero. También en esta línea de conflictos, aunque solo de carácter religioso, estaría José María Valverde.
Blas de Otero es el máximo representante de la poesía existencialista o “desarraigada” y también lo será de la poesía social y comprometida de la década posterior.
Descargar
PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Qué es la poesía desarraigada?
Es una corriente de la posguerra que expresa, con un lenguaje directo y desgarrado, un dolor existencial, la crisis religiosa, el terror a morir y el vacío o la ausencia de Dios. Alterna formas clásicas con otras más libres y modernas.
¿Cuáles son las obras que marcan el inicio de la poesía desarraigada?
Hijos de la ira, de Dámaso Alonso, y Sombra del paraíso, de Vicente Aleixandre, ambas publicadas en 1944.
¿Quién es el máximo representante de la poesía desarraigada?
Blas de Otero, que también lo será de la poesía social y comprometida de la década posterior.
Ponte a prueba
Tarjetas de repaso
Pulsa una tarjeta para ver la respuesta.
Test
Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.