Poema que tenga símil metáfora hipérbole y personificación
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Encontramos alguna alusión a la tradición clásica. En este caso se refiere al mito de Ulises, amarrado al palo para escuchar el canto de las sirenas, sin peligro de lanzarse al mar «oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol desasirse» (vv. 3 y 4), refiriéndose con «árbol» al mástil al que está atado. Junto a los elementos de contradicción, encontramos otro elemento destacado a lo largo del poema: el uso del polisíndeton. La intención de esta figura de repetición es la de mostrar el dolor del poeta como una suma de elementos negativos, y pretende aumentar la intensidad del sufrimiento en el poeta. Además nos muestra el efecto de causa-consecuencia «partir sin alma » (causa) «y ir con alma ajena» (consecuencia) al igual que en los versos 5, 7, 12, 14… entre otros.
El segundo cuarteto se abre con el símil del verbo «arder», con el segundo elemento de la comparación «vela». Entendemos que anteponiendo esos elementos alude a la idea de la pasión amorosa que acaba con él, es decir, la llama (refiriéndose a “el amor”)
arde como una vela (refiriéndose a “la pasión”) y se consume (refiriéndose a que acaba ese amor y lo arrebate). Añadir que se trata, a su vez, de una metáfora y de nuevo a una antítesis. Y es que además, al ser un soneto conceptista, el verso también alude al tópico clásico Tempus fugit, pues el tiempo pasa veloz, fugaz, se prende la llama y en un abrir y cerrar de ojos, ésta, se consume (brevedad de la vida, brevedad del amor).
El soneto continúa con la metáfora que encierra el verso sexto, con la idea de dar fe a las pocas esperanzas que mantiene el poeta en su relación amorosa, ya que si construyes algo sobre una base inestable no garantiza la seguridad de que siga en pie en un futuro. Los versos 7 y 8 contienen una gran antítesis que expresa la consecuencia que sufre partiendo de la felicidad que le hace sentir la grandeza del ángel (con la presencia de su amada), acabando en lo contrario, en un demonio (con la ausencia de la amada). El cuarteto se cierra en la idea de asumir el dolor de la no correspondencia amorosa, pero aun así, no arrepentirse.
Llegados al primer terceto, se mantiene el recurso de los elementos encontrados: «hablar» y «mudas», «fe» y «paciencia», «temporal» y «eterno». Se trata de tres antítesis que siguen reforzando la idea del vaivén interior del poeta. La primera antítesis nos lleva a situarnos ante un ser abandonado, pues nos está diciendo que habla solo. En el verso décimo trata de desesperanza, de ya no creer en la recuperación de la llama del amor (metáfora previamente comentada) y es por ello que pide la paciencia (que ha perdido), para avivar la fe. En cuanto a la tercera antítesis, el poeta, aunque es conocedor de la brevedad del amor, no admite su final, y por eso añade el adjetivo «eterno», más para expresar un deseo que como una realidad. Otro sentido que podríamos atribuir a esta contradicción sería el valorar como eterno, no solo sus deseos en este amor, sino al intenso dolor que siente, tan profundo que es eterno (una expresión hiperbólica). Concluye la primera parte con el verso 12, en la que realza la confusión del poeta y nos muestra un ser que alimenta su esperanza en lo que no es real, pues «niega verdades» y cree más en lo que no es, «sospechas».
La segunda y última parte (vv. 13-14), que a su vez es la conclusión del poema, Lope concreta la causa u origen de su dolencia, presa de los conflictos del amor, situación que se describe con el contraste que generan los elementos opuestos, que no es otro que la enajenación de uno mismo. Son tres las expresiones que nos presenta: «ausencia», «fuego en el alma» e «infierno». Todos los elementos dolorosos que hemos visto a lo largo de los cuartetos y el primer terceto se recogen en el último término del poema: «infierno». De hecho, a lo largo de la composición, el dolor se ha manifestado en varias ocasiones en términos asociados al fuego «arder», «vela», «demonio», «fuego» e «infierno». Con ese sustantivo reúne dolor, pena y un sinfín de palabras todas ellas de connotaciones negativas, pues así desarrolla el tema del poema que como hemos mencionado es: la descripción del amor como un sentimiento de engaño y sufrimiento, que conlleva la consecuencia de la pérdida del control sobre la propia vida.