Perfección divina y orden cósmico en Tomás de Aquino

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Ser perfectísimo e inteligencia ordenadora

La cuarta vía se inspira en los grados de perfección en las criaturas hasta el ser infinitamente perfecto y se basa en el ejemplarismo. Se refiere a las perfecciones que existen en Dios «en causa» y en «grado óptimo»: si existe en cada perfección, en los diversos seres que participan de ellas, es lógico que exista un óptimo; por eso se refiere a Dios como ser verísimo, nobilísimo y óptimo, que comunica las perfecciones a los seres en distinto grado.

Las perfecciones de los seres no proceden de ellos; deben existir en los grados en los que observamos la existencia de distintas perfecciones en diversos seres. Tomás atribuye las perfecciones a los seres: estas perfecciones, en grado positivo, pertenecen a Dios como causa y en grado infinito. Tomás piensa que Dios posee las perfecciones en grado eminente.

Esta vía tiene origen platónico y agustiniano. Tomás suponía que Dios tiene en su mente ideas ejemplares, a las que Platón se refería como Ideas o causas ejemplares. De las perfecciones de Dios todos los seres participan en mayor o menor grado, porque Él comunica las diversas perfecciones que posee por su propia naturaleza, en distintos grados, a los seres creados.

El ejemplarismo agustiniano lleva a Tomás a suponer que debe haber una perfección ejemplar en grado supremo, de la que «participan», en diverso grado, las perfecciones que han sido comunicadas por el ser que posee las perfecciones en grado supremo a los seres que de Él las reciben. Así se constata que hay distintos grados de perfección, de más o menos verdad o justicia, y lo mismo respecto a todo valor que podemos encontrar en las cosas y en las acciones. Ha de existir algo que sea en grado sumo la verdad, el bien y la nobleza, y que sea el grado supremo del ser.

En esta vía se hace una distinción entre lo máximo —el verdadero ser, que es causa— y aquello que se aproxima a lo máximo, que no es verdadero ser y es causado. El ser en sí es acto puro, necesario. Dios es el modelo al que imitan las cosas, único ser en sí y el que da el ser y la existencia al mundo creado. Las criaturas, al ser creadas por Dios, son relativas: copias del modelo y efectos. Existe una gradación del ser; por la cercanía o lejanía al modelo, las cosas son más o menos justas, nobles o verdaderas. Dios es, para Tomás, modelo y paradigma de las cosas, en la medida en que es causa última de su existencia.

La quinta vía: orden y finalidad del mundo

La quinta vía parte de la constatación de un hecho, del que se busca su razón suficiente: el hecho es el orden que observamos en el mundo, que es un cosmos y no un caos. Tomás afirma que hay cosas que no tienen inteligencia y que, sin embargo, obran por un fin; que cosas distintas intervienen en un plan unitario en orden a la armonía. Seres diferentes parecen tender a lo mejor y, juntos, construyen una armonía unitaria cósmica que parece regida por una inteligencia universal que produce en el universo la armonía de seres que, siendo externos unos a otros, conforman una unidad armónica en la naturaleza.

En consecuencia, debe existir un ser que dirija la acción de los seres irracionales y el orden del mundo: a ese ser se le llama Dios.

Puntos clave

  • Cuarta vía: fundamento en la existencia de grados de perfección y en la necesidad de una perfección suprema que sea causa ejemplar.
  • Origen: influencias platónica y agustiniana; concepto de ideas ejemplares.
  • Participación: todos los seres participan de las perfecciones divinas en distintos grados.
  • Dios como modelo: Dios es acto puro, causa última y paradigma de las cosas.
  • Quinta vía: el orden y la finalidad del cosmos requieren una inteligencia ordenadora que dirige los fines de los seres no inteligentes.
Conceptos destacados

Ejemplarismo agustiniano, Ideas platónicas, acto puro, modelo divino, orden cósmico e inteligencia universal.