Organización de Tesauros: Grupos de Descriptores, Facetas y Tipos de Agrupaciones
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Grupos de Descriptores
1. Definición
La norma UNE 50-106 establece que, al elaborar un tesauro, es necesario imponer una estructura global para garantizar que los conceptos similares aparezcan juntos y los no relacionados se separen en beneficio de los usuarios. Esto se consigue mediante la organización de los descriptores en grupos.
Según Van Slype, los grupos de descriptores son los diversos conjuntos, encabezados por un título, en los que se agrupan los descriptores que forman un tesauro. Los conjuntos se forman tomando como base los campos semánticos que abarca el tesauro o en función de la naturaleza de los términos, en cuyo caso se llaman facetas. Estos grupos se forman para facilitar al usuario el manejo de la gran cantidad de descriptores que forman el tesauro, su examen y análisis eficaz: cada grupo se compone de un número asequible de descriptores, de forma que se puede abarcar su estructura.
2. Tipos de Agrupaciones
La división del tesauro en grupos o campos puede hacerse según distintas modalidades:
Por Temas o Disciplinas
La agrupación por temas está basada en la pertenencia de un término a una disciplina o subdisciplina. De esta forma, se organiza el universo temático que cubre el tesauro en clases o disciplinas, teniendo en cuenta que éstas puedan ser de interés para los usuarios, y los descriptores se agrupan bajo cada una de ellas. Cada grupo lleva un título que expresa el tema del mismo; es solo un título, no un descriptor, y por tanto no puede ser utilizado en la indización.
La principal desventaja de este sistema es que un concepto determinado puede asignarse a grupos diferentes en tesauros distintos, según los grupos que cada uno haya establecido; esto puede ocasionar problemas si los centros que utilizan estos tesauros intercambian información. Obliga a realizar revisiones exhaustivas cuando surgen cambios en los campos temáticos o aparecen nuevas disciplinas.
Por Facetas
Los términos se organizan en clases o conjuntos, llamados facetas, según la categoría a la que pertenecen, y sin tener en cuenta el campo o campos temáticos a los que se asocia usualmente el concepto.
La noción de faceta es más abstracta puesto que se basa en la naturaleza misma del concepto representado, independientemente de la disciplina a la que pertenece, de forma que las mismas facetas pueden ser aplicadas como instrumento de análisis de la terminología a cualquier tema, sector o disciplina. Según Spiteri, no existe una interpretación común, entre los constructores de los distintos tesauros, de qué constituye una faceta, lo que impide construir tesauros facetados con estructuras consistentes.
Por otra parte, existen pocas facetas reales.
- Ranganathan identificó cinco: Energía, Espacio, Materia, Propiedad y Tiempo.
- El Classification Research Group de Londres propone: Entidades, Atributos y Actividades.
- Van Slype: Fenómeno, Proceso, Materiales, Organización, Ser vivo, Equipamiento, Propiedad y Disciplina.
- Aitchison y Gilchrist: Entidad, Acción, Espacio, Tiempo, Tipo, y Sistemas, Componentes, Aplicaciones y Objetivos de varias categorías.
De Forma Híbrida o Mixta, o Enfoque Combinado
Para aumentar la eficacia del tesauro, se combinan la organización por temas o campos y por facetas. Hay varios tipos de combinaciones posibles:
- Utilizar uno u otro método alternativamente, según la naturaleza de los términos a tratar.
- Combinar ambos métodos: agrupar los términos en primer lugar por campos temáticos y posteriormente subdividir estos temas en grupos más restringidos sobre la base de las facetas.
En general, la organización por facetas es más abstracta que el concepto de campo semántico e implica una disciplina mental más rigurosa por parte del recopilador del tesauro. En España y en Europa continental es más común la estructuración de una disciplina o ciencia por temas. En la cultura oriental, y por su relación con ella en Gran Bretaña, por el contrario, resulta familiar la división por facetas.
Aitchison, Gilchrist y Bawden afirman que la organización por facetas es útil en el tesauro de varias maneras: primero, porque proporciona una herramienta para el análisis de campos temáticos y para determinar las relaciones entre conceptos dentro de los mismos; segundo, porque la clasificación facetada resultante puede utilizarse como una visualización sistemática en la versión impresa o en un tesauro en línea; y tercero, porque las facetas pueden ser agregadas a los términos existentes en vocabularios para definir mejor su significado y su rol. Hudon afirma que la organización de los términos por facetas facilita el establecimiento posterior de relaciones jerárquicas, que se validan automáticamente puesto que se dan entre conceptos de la misma naturaleza.
Algunos autores no cuentan estos grupos de descriptores como unidades léxicas. Para ellos, estas agrupaciones son la forma de organización de los términos dentro del tesauro, agrupaciones de descriptores.
3. Descriptores Auxiliares
No admitidos como unidad léxica por todos los autores. Términos que pueden formar parte del tesauro, pero no tienen significado exacto por sí mismos. Deben ser utilizados junto con otro(s) descriptor(es). Focalizan el sentido de éstos y, por tanto, mejoran la recuperación. Si se utilizan aisladamente, son perjudiciales porque inducen a la ambigüedad; pero acompañando a otros, focalizan el sentido de éstos y, por tanto, mejoran la recuperación. Van Slype especifica que dichos descriptores auxiliares suelen ser unitérminos y que, al no poder incluirse en ningún grupo temático o faceta dada su imprecisión, deben formar un grupo independiente, “listado en orden alfabético, sin relaciones semánticas ni entre sí ni con descriptores pertenecientes a otros grupos”. En cualquier caso, si se incluyen en el tesauro, deberían distinguirse de los descriptores “principales” o significativos mediante alguna diferenciación tipográfica o procedimiento similar, con el fin de facilitar la consulta al usuario.
4. Infraconceptos
No admitidos por todos los autores.
Según Chaumier, son “elementos lexicales que no tienen ningún sentido propio y que se pueden adherir a ciertos descriptores para constituir otros descriptores nuevos”. Afirma que la razón de su uso es reducir el volumen del vocabulario. Sin embargo, desaconseja su uso en el tesauro, ya que “su presencia hace que el manejo de los mismos resulte más complicado”.
Gil Urdiciain los considera como un tipo de descriptores cuando clasifica éstos en función de su carga informativa. Los define como “elementos exentos de significación, pero que acompañados de un descriptor primario o secundario pueden modificar éste parcial o completamente”.
Son prefijos convertidos en términos que aportan a otros un determinado matiz de significado, o incluso un significado distinto. Sin embargo, en algunos casos de tesauros con una gran cantidad de términos, su inclusión y uso puede estar justificado.