Novelas y nivolas de Miguel de Unamuno: Paz en la guerra, Amor y pedagogía, Niebla y Abel Sánchez
Resumen
El texto repasa varias obras narrativas de Miguel de Unamuno, desde su primera novela Paz en la guerra hasta Amor y pedagogía, Niebla y Abel Sánchez. Explica por qué el autor llamaba «nivolas» a algunas de sus obras y cuáles son sus temas centrales, como el fracaso de la Generación del 98, la libertad frente al creador y la envidia fraterna. Sirve para entender el estilo innovador de Unamuno y el sentido de sus personajes.
Puntos clave
- Paz en la guerra es su primera novela, una historia novelada de un episodio de las guerras carlistas.
- Amor y pedagogía (1902) es una farsa grotesca y una sátira contra la pedagogía científica positivista.
- Unamuno llamó «nivolas» a sus obras para diferenciarlas de la novela tradicional, con relatos dramáticos, íntimos y sin realismo.
- Niebla (1914) plantea la libertad del individuo frente a su creador y se considera «la novela del absurdo existencial».
- En Niebla aparece el recurso de que el personaje visita al autor, que decide sobre su destino, y se usa el monólogo interior.
- Abel Sánchez (1917) trata la envidia como lacra nacional, retomando el tema bíblico de Caín y Abel a través de Joaquín Monegro.
Obras de Unamuno
Novelas
Su primera novela —no nivola— es Paz en la guerra: «novela histórica o historia novelada de un episodio de las guerras carlistas».
Amor y pedagogía (1902). La obra es una farsa grotesca llevada al borde de la caricatura, con una estructura intermedia entre la novela y el ensayo. Se trata en el fondo de una sátira contra la pedagogía científica positivista y la racionalización de la vida. Ya rompe con el realismo literario. El tema de la novela es típico del fracaso y desengaño de los hombres del 98: un personaje prepara a su hijo para genio. A tal fin se dirige toda la enseñanza e impulso. Pero el resultado es un fracaso. El hijo sale un degenerado y un suicida. La acción acaba con el dolor de la madre. Por eso Clarita dejará al racional y mesurado Apolodoro para entregarse al apasionado Federico. Ante la crítica que recibió, Unamuno prefirió llamar a sus obras «nivolas».
Niebla (1914). Su primera «nivola»; es decir, novela al estilo unamuniano: «relatos dramáticos acezantes, de realidades íntimas, entrañadas, sin bambalinas ni realismos». Esta obra supone el más abierto enfrentamiento, desde el campo de la novela, con el problema central de Miguel de Unamuno como autor y como persona: el de la realidad del ser hombre, el de la mortalidad o inmortalidad del alma individual. Es, en esencia, «la novela del absurdo existencial». La obra es significativa del espíritu de la Generación del 98: la abulia, el fracaso, el hastío de lo cotidiano. En Niebla, Unamuno plantea la libertad del individuo frente a un creador que puede destruirlo cuando y como quiera. La obra supone también una innovación en el género sobre la posición del autor ante la «realidad» novelada. Como narrador, replantea la jerarquía autor-personaje. La obra reitera la ética vital que emanaba de Del sentimiento trágico de la vida: los humanos deben luchar y rebelarse contra su creador, si existe; solo esta actitud devolverá a la existencia humana una cierta dignidad. Cuando el protagonista, desesperado, piensa en el suicidio, Unamuno introduce un recurso entonces novedoso: le hace ir a Salamanca para entrevistarse y pedir consejo al escritor Miguel de Unamuno, el cual le dice que él, Augusto, no puede tomar ninguna decisión sobre suicidarse o seguir viviendo, ya que es un ente de ficción creado por el propio Unamuno, que tiene decidido que no se suicide. Augusto le contesta con palabras que tiene escritas y publicadas el propio Unamuno —quien había escrito en su Vida de Don Quijote y Sancho que, en cierto sentido, los personajes de las novelas están más vivos que sus propios autores—, que los personajes crean en cierto sentido a sus autores. Ahora es el personaje el que quiere seguir viviendo y el autor, enojado por la osadía de su personaje de querer decidir sobre su destino, le dice que lo «matará», que esa misma noche ha de morir. Niebla debe ser recordada también por el uso del monólogo interior.
De 1917 es Abel Sánchez, que trata de la patética historia de un hombre —Joaquín Monegro— que lucha contra la tendencia a la envidia y al odio a la que es arrastrado por sus circunstancias vitales. Esta novela aborda el tema de la envidia como la lacra nacional y el de la rivalidad fraterna. Los dos amigos, en el fondo enemigos irreconciliables, Abel y Joaquín, son la versión moderna del tema bíblico de Caín y Abel. Para Unamuno, es real el personaje que quiere ser más, ansía eternidad. La envidia de Joaquín Monegro se va convirtiendo en una pasión positiva: la ambición, el ansia de ser más.
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¿Qué es una nivola según Unamuno?
Es el término que Unamuno usó para sus obras narrativas, que consideraba relatos dramáticos y acezantes de realidades íntimas, sin bambalinas ni realismos. Lo empleó especialmente tras las críticas recibidas por Amor y pedagogía.
¿De qué trata Niebla?
Trata de la libertad del individuo frente a un creador que puede destruirlo, y del problema de la realidad del ser hombre y de la inmortalidad del alma. El protagonista, Augusto, desesperado, acude a Salamanca a pedir consejo al propio Unamuno.
¿Qué tema central aborda Abel Sánchez?
Aborda la envidia y la rivalidad fraterna a través de la historia de Joaquín Monegro, que lucha contra el odio hacia su amigo Abel. Es una versión moderna del relato bíblico de Caín y Abel.
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