La novela hispanoamericana del siglo XX: etapas, temas y autores clave
1ª etapa: la novela realista (provincia) hasta 1940-45
El denominador común de los contenidos argumentales sería la representación de la peculiaridad americana. Se distingue:
La naturaleza: de proporciones grandiosas y gran diversidad, inexplorada en buena parte, cuyas fuerzas condicionan la aventura humana. La atención a las peculiaridades de cada zona hace que se hable de la novela regionalista.
Los problemas políticos: es proverbial la inestabilidad política, la sucesión de «revoluciones», la frecuente presencia de dictadores, etc. En estas tensiones halla la novela hispanoamericana uno de sus filones más importantes. Destacan las novelas de la Revolución mexicana, iniciadora: «Los de abajo» (Mariano Azuela).
Los problemas sociales: refleja las desigualdades de la pirámide social. En su cumbre, la oligarquía aliada a los intereses de las potencias extranjeras que explotan las riquezas naturales; en la base, los peones de los grandes latifundios, los obreros de las compañías bananeras… La novela realista se erige en protesta contra estas desigualdades.
Muchos títulos denuncian la condición del indio; se habla así de la novela indigenista. Tiene antecedentes ya en el siglo anterior, hacia el siglo XIX-XX:
- «Doña Bárbara» (Rómulo Gallegos)
- «La vorágine» (J. E. Rivera)
- «Huasipungo» (Jorge Icaza), famosa por su violencia con que representa la dramática situación de los indios.
- La temática semejante es la de «El mundo es ancho y ajeno» (Ciro Alegría), indios despojados de sus tierras.
2ª etapa: comienzos de la renovación narrativa (superación del realismo) 1945-1960
A partir de 1940 se observa un cansancio de la novela realista. No desaparecen los temas a tratar, pero se pasará a tratarlos con procedimientos distintos. También aparecen nuevos temas y aspectos de renovación:
Temas: interés por el mundo urbano, problemas humanos o existenciales.
Irrumpe la imaginación, lo fantástico. Se hablará de realismo mágico o de lo real maravilloso. A partir de este momento, realidad y fantasía estarán enlazadas en la novela, por la presencia de lo mítico, mágico o por el tratamiento alegórico o poético de la acción, de los personajes o ambientes.
En la estética, se notará un mayor cuidado constructivo y estilístico.
Innovaciones formales
- Multiperspectivismo: conviven el narrador único con el enfoque poliédrico.
- Anécdota: la historia llega a desaparecer y se sustituye por la aglomeración de sucesos y ambientes. Se eliminan los capítulos y se introducen secuencias separadas por espacios en blanco sin numerar.
- La estructura interna no respeta la linealidad tradicional y aparece la estructura de contrapunto (varias historias que se combinan).
- Predilección por el personaje colectivo.
- El diálogo alterna con el estilo directo libre y el monólogo interior.
- Las digresiones permiten al autor expresar su pensamiento y opinión.
- Ausencia de puntuación, diferentes tipos de letras, letras distribuidas en columnas.
Estos rasgos, iniciados en los 40, se prolongan durante las décadas siguientes. Pioneros de la renovación narrativa: Borges («El Aleph»), Miguel Ángel Asturias («Señor Presidente»), Alejo Carpentier («El siglo de las luces») y Juan Rulfo («Pedro Páramo»).
3ª etapa: la nueva novela narrativa (consolidación y desarrollo) a partir del boom de los 60
1962: «La ciudad y los perros», Vargas Llosa. 1967: «Cien años de soledad», García Márquez; «Sobre héroes y tumbas», Sábato; «El astillero», Onetti; «El siglo de las luces», Carpentier; «La muerte de Artemio Cruz», Carlos Fuentes; «Rayuela», Cortázar.
Ya para los lectores españoles, obras como estas produjeron el mayor asombro. Se descubrió y se devoró la obra de autores citados y otros. Era el llamado «boom» de la novela hispanoamericana, el cual ha sido uno de los grandes acontecimientos literarios de nuestro tiempo.
Los nuevos novelistas hispanoamericanos continuaban en la línea de innovaciones ya señaladas y las llevan a sus últimas consecuencias, a la par que enriquecen aún la novela con nuevos recursos: se confirma la ampliación temática y se incrementa la preferencia por la «novela urbana». La integración de lo fantástico y lo real se consolida: el «realismo mágico». En las formas se observa una mayor ampliación artística. La estructura del relato es objeto de una profunda experimentación. La experimentación de la novela afectará al lenguaje mismo, con la superposición de estilos o registros, con distorsiones sintácticas y léxicas.
Esta ruptura con la técnica realista supone la voluntad de abordar la realidad desde ángulos más ricos, más reveladores y más válidos estéticamente. Los novelistas suelen proclamar ideas sociales y políticas muy avanzadas; pero, como dijo Julio Cortázar, «El primer deber del escritor revolucionario es ser revolucionario como escritor»: romper con los moldes expresivos de otras épocas y proponer un arte nuevo.
En suma, estamos ante un «arte nuevo» que ocupa un lugar preeminente en la novela mundial.
Ernesto Sabato: «El túnel»; novela breve de amor y locura que arranca y desemboca en un crimen, propone el problema de la incomunicación y de la angustia vital.
Julio Cortázar: «Rayuela»; complejidad estilística y singular composición que permite al lector varios modos de seguir la lectura y de «recrear» la novela.
Carlos Fuentes: «La región más transparente», «La muerte de Artemio Cruz»; reconstruye la vida de un hombre poderoso que está agonizando. El autor procede a dar saltos en el tiempo, a la combinación de puntos de vista y de diversas técnicas.
Mario Vargas Llosa: «La ciudad y los perros».
Gabriel García Márquez: «Cien años de soledad».
4ª parte: literatura hispanoamericana contemporánea, última generación
El éxito de la nueva novela estimuló en los años 70 el surgimiento de jóvenes creadores: Manuel Puig, Bruce Chatwin, Álvaro Mutis. La mayoría de ellos fueron reconocidos con el Premio Cervantes.
En los últimos años se ha dado un grupo de autoras que se han convertido en un éxito de ventas: Isabel Allende, Gioconda Belli, Zoé Valdés, Ángeles Mastretta… con características técnicas del momento anterior.
El Premio Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa debe verse como un reconocimiento a la obra de tantos autores que siguen dejando grandes momentos de lectura.
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