Novela Española de 1939 a 1975: Evolución, Autores y Obras Clave

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La Novela Española de 1939 a 1975: Evolución, Autores y Obras Clave

De los Años 40 a los 50

Se distingue entre autores que fueron al exilio y los que permanecieron en España:

Novelistas en el Exilio

Con motivo de la Guerra Civil Española, muchos escritores e intelectuales se fueron de la península y se instalaron en Europa (Francia e Inglaterra), aunque la mayoría fue a Hispanoamérica por utilizar la lengua española como vehículo de comunicación. La prosa narrativa de los exiliados tiene mucha importancia, pues muchos de los novelistas son los más importantes de la posguerra. Hablar de ellos resulta difícil por la gran variedad de grupos generacionales y por la diversidad de sus tendencias.

El tema común sería la Guerra Civil y la nostalgia y el recuerdo de la España perdida y añorada.

Varios de estos autores ya habían iniciado su obra antes de la guerra:

  • Sender: Crónica del alba, Réquiem por un campesino español
  • Ayala: Muertes de perro, El fondo del vaso
  • Max Aub: Campo de sangre, Campo abierto

Otros la comenzarán en el exilio como:

  • Manuel Andújar (trilogía Vísperas: Llanura, El vencido, El destino de Lázaro)
  • José Ramón Arana: El cura de Almuniaced

Novelistas en España: Tremendismo, Años Cuarenta

Hay una gran desorientación cultural con motivo de la guerra. Quedan prohibidas las obras de los exiliados y sociales. La novela deshumanizada no puede servir de ejemplo en estas circunstancias tan trágicas. La obra de Baroja parece servir de ejemplo a la llamada Generación del 36 o de la guerra. Esta época es de tanteo y búsqueda.

Dos fechas suelen señalarse como el inicio de un nuevo género:

  • 1942: La familia de Pascual Duarte, de Cela
  • 1945: Nada, de Carmen Laforet

En estas novelas se nos da una agria visión de la realidad, e inauguraron el género denominado Tremendismo, que constituye una selección de los aspectos más duros de la vida. En esta misma línea se sitúa La sombra del ciprés es alargada, de Delibes.

Características: estas novelas son un reflejo amargo de la vida cotidiana. Su enfoque es existencial. Los grandes temas son: la soledad, la inadaptación, la frustración, la muerte. Hay muchos personajes desorientados y angustiados. Todo ello revela el malestar del momento. Se da testimonio del malestar social en la esfera de lo personal y existencial por la censura.

Junto al tremendismo, hay autores conformistas, adictos al régimen o que se evaden:

  • García Serrano: La fiel infantería
  • Ignacio Agustí: Mariona Rebull
  • Torrente Ballester: Javier Mariño

Realismo Social (1950-1962)

La colmena, de Cela, es la precursora de esta corriente. Es el resultado de un ir y venir de personajes. Son vidas que transcurren paralelas o entrecruzadas. Esas vidas tejen un vivir colectivo: el Madrid de 1943. Es una novela abierta, sin argumento y sin desenlace. Todo queda inconcluso. Las notas comunes son la insolidaridad y la impotencia.

En esta línea se situarían dos novelas de Miguel Delibes: El camino y Mi idolatrado hijo Sisí. También podríamos hablar de autores como Ignacio Aldecoa, Fernández Santos, Sánchez Ferlosio, Ana María Matute, Juan Goytisolo, Carmen Martín Gaite, García Hortelano, Caballero Bonald, todos ellos en la generación de medio siglo.

Hay una serie de rasgos comunes entre ellos:

  • La solidaridad con los humildes y oprimidos
  • La disconformidad ante la sociedad española
  • El anhelo de cambios sociales

Dentro del realismo dominante que algunos críticos llaman neorrealismo, predomina el objetivismo y el realismo crítico. El objetivismo intenta dar un testimonio sin aparente intervención del autor. Su manifestación extrema fue el conductismo. El realismo crítico pone de relieve las miserias e injusticias con ánimo de denuncia.

Temas: se desplaza el interés de lo individual a lo colectivo, de los problemas personales a los sociales:

  1. La dura vida del campo: Los bravos, de Fernández Santos; El fulgor y la sangre, de Ignacio Aldecoa
  2. El mundo del trabajo: Central eléctrica, de López Pacheco
  3. Tema urbano: La colmena, de Camilo José Cela
  4. Novelas de la burguesía: El Jarama, de Ferlosio; Nuevas amistades, de García Hortelano

Estilo: la estructura del relato suele ser sencilla, sin embargo, no se puede ocultar en algunas una dificultad en la construcción porque muchas se concentran en un espacio y tiempo reducido. También hay dificultad en la presencia de un personaje colectivo.

Otras Tendencias

  • Novela existencial: José Luis Castillo Puche
  • Independencia creadora: Torrente Ballester, Los gozos y las sombras
  • Novela fantástica: Álvaro Cunqueiro, El hombre que se parecía a Orestes

Novela Española desde 1962 hasta 1975

A partir de 1960 comienzan a manifestarse signos de cansancio del realismo dominante. Nuestros novelistas tienen más en cuenta las aportaciones de los novelistas extranjeros, entre ellos los hispanoamericanos (La ciudad y los perros, de Vargas Llosa, y Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez).

En 1962 surge Tiempo de silencio, de Luis Martín Santos. La crítica coincide en considerarla obra inaugural de una nueva etapa narrativa. Desarraigo, impotencia, frustración, son los temas centrales. Destaca por su variedad de registros, el monólogo interior, la ironía y la distorsión.

En los años que van de 1962 a 1975 se suceden aportaciones decisivas en esta línea:

  • Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes
  • Últimas tardes con Teresa, La chica de las bragas de oro, de Juan Marsé
  • Señas de identidad, de Goytisolo
  • La saga fuga de J.B., de Torrente Ballester
  • Camilo José Cela: San Camilo 1936, Oficio de tinieblas 5
  • José Luis Sampedro: Octubre, octubre
  • Juan Benet: Volverás a Región

Camilo José Cela

Camilo José Cela Trulock nació en Iria Flavia (Coruña) y falleció en Madrid en el 2002. Creó la influyente revista Papeles de Son Armadans e ingresó en la RAE. Recibió el Premio Nobel de Literatura. Fue un prolífico escritor. Abarca el ensayo, las memorias, los libros de viajes como Viaje a la Alcarria o Judíos, moros y cristianos; el “apunte carpetovetónico”, es decir, notas sobre tipos y modos de vida singulares, y fundamentalmente la novela.

Experimentó con diferentes técnicas narrativas y abrió nuevos caminos en la novela. Defendía una estructura abierta de la novela; admitía la necesidad de una estructura, pero se declaraba propenso “a coleccionar cadáveres dispares”.

Con La familia de Pascual Duarte (1942) inaugura el tremendismo. El argumento es la historia del criminal Pascual Duarte, que relata antes de ser ejecutado, con la intención de descargar su conciencia presentándose como víctima de un origen familiar y social miserable, lo que determinará su carácter y sus actos. Presenta similitudes con las novela picaresca como la autobiografía en primera persona y la carta-prólogo.

Con La Colmena (1951), se inicia la narrativa social. Está considerada como obra maestra. En ella se relata la vida de varios personajes de distinta extracción social y distinta visión del mundo, que viven en Madrid y que son el verdadero protagonista colectivo del relato. No hay argumento como tal, ya que el eje temático es la vida colectiva marcada por la miseria económica y moral de la posguerra española y el pesimismo que recorre toda la obra. El lenguaje es vulgar, coloquial o elevado según los personajes. Se estructura en seis capítulos y un final, integrados a su vez por secuencias cinematográficas que abarcan algo más de dos días invernales. La sucesión de secuencias permite contemplar las vidas paralelas o entrecruzadas de los personajes, caracterizados por sus palabras y diálogos y movidos por instintos primarios como el sexo, el dinero o el hambre.

Otros experimentos narrativos fueron introducidos en:

  • Pabellón de reposo
  • San Camilo 1936
  • Oficio de tinieblas 5: Fragmentos narrativos y poemáticos surrealistas, en los que Cela deja fluir sus reflexiones
  • Mazurca para dos muertos

Miguel Delibes

Nació en Valladolid, ciudad a la que ha permanecido vinculado toda su vida. Ejerció como periodista en El Norte de Castilla, que tuvo que abandonar por posturas liberales no gratas para el régimen. Como narrador se caracteriza por su magistral forma de retratar tanto ambientes burgueses como marginados con dosis de ácido humor. Recibió el Premio Nadal por La sombra del ciprés es alargada y después el Premio Cervantes. Murió en 2010. Conjugó su labor de novelista con el periodismo y la pasión por la caza y la naturaleza. Su estilo se caracteriza por la sobriedad, sencillez y riqueza de su lenguaje. Tiene una gran capacidad para reproducir registros lingüísticos y para describir ambientes y personajes.

La sombra del ciprés es alargada es considerada una de las primeras muestras de la novela existencial o tremendista.

Con El camino y Las ratas se inicia en la narrativa social. En ambas se sitúa en un espacio rural visto a través de los ojos de un niño. Todo ello se asocia a la idea del paraíso perdido.

Con Cinco horas con Mario, se inicia en la novela experimental. Se trata de un extenso monólogo o un diálogo sin interlocutor, en el que la protagonista da cuenta de su vida conyugal, haciendo reproches a su marido Mario, que acaba de morir y cuyo cuerpo está velando. Carmen, la protagonista, representa una ideología rígidamente conservadora y su marido se sitúa en una postura liberal más acorde con el propio Delibes, el cual reproduce de esta manera dos visiones de la realidad española de aquel momento.

En El príncipe destronado, vuelve a recurrir a la perspectiva infantil para criticar a la clase media urbana y para reflexionar sobre las consecuencias de la ya lejana guerra en una familia.

Los santos inocentes es una fusión de amargo realismo crítico y técnica narrativa experimental. Se denuncia la explotación y la ignorancia padecidas por los criados de unos cínicos señoritos de cortijo, inmersos en su doble moral.

Ha publicado además novelas como Diario de un cazador, El disputado voto del señor Cayo y El hereje.

Estilo: Delibes tiene unas excepcionales dotes como narrador, una insuperable capacidad para reflejar tipos y ambientes, y un seguro dominio del idioma, lo que le permite acertar en los más variados registros, sobre todo en la autenticidad del habla popular.