Nietzsche y Ortega y Gasset: Del Superhombre al Problema de España
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La Muerte de Dios y el Nihilismo en Nietzsche
Al descubrir la muerte de Dios, el hombre queda desorientado, ha perdido sus valores y el sentido de la vida. La consecuencia es el nihilismo. Este tiene el sentido de negación de valores. Nietzsche se refiere al proceso que sigue la conciencia del hombre a partir de la muerte de Dios. Tiene dos significados diferentes:
- Nihilismo pasivo: Ante el hundimiento de los valores tradicionales, fundamentados en Dios, la voluntad de poder se reduce. De la conciencia de la muerte de Dios y la negación de todos los valores, surgen la angustia y la desorientación.
- Nihilismo activo: Consiste en asumir la muerte de Dios y no esperar a que los viejos valores se derrumben por sí solos, sino contribuir activamente a su destrucción, creando valores propios y dando así sentido a su propia vida.
Zaratustra: El Superhombre y el Eterno Retorno
En Así habló Zaratustra, una de sus obras más importantes, Nietzsche predica una nueva filosofía que da respuesta a la decadencia de la cultura occidental. Es la parte positiva de su filosofía: la llegada del superhombre y el eterno retorno.
El Superhombre (Übermensch)
Zaratustra es el pregonero de la muerte de Dios, el que anuncia que estamos en el tiempo del último hombre: aquel que ha visto cómo se hundían sus valores y ha caído en el nihilismo pasivo. El último hombre no es todavía capaz de crear sus propios valores. Ha de llegar el superhombre, el hombre nuevo capaz de asumir la muerte de Dios y crear su propia moral. El superhombre llevará a cabo la transvaloración de los valores y lo hará recuperando la inocencia primitiva, situándose más allá del bien y del mal, más allá de la moral.
Para que a partir del hombre llegue el superhombre, son necesarias tres transformaciones del espíritu:
- El camello: Es el animal que se arrodilla para aceptar la pesada carga del «tú debes», es el hombre que se inclina ante Dios y la ley moral.
- El león: Es el animal que se niega a aceptar la carga de la moral y los viejos valores racionales.
- El niño: Es el símbolo del «sí a la vida», del hombre capaz de crear nuevos valores.
El superhombre encarna todos los valores de la filosofía nietzscheana: es la superación del hombre, un ser libre que desarrolla su voluntad de poder. Supone la desigualdad, el riesgo y el final de la moral cristiana del rebaño.
El Eterno Retorno
El concepto de eterno retorno entraña una gran dificultad de interpretación, puesto que Nietzsche lo plantea más como una sentencia expresada poéticamente que como una explicación. Una posible manera de entenderlo es como una intuición del tiempo contraria al sentido lineal tradicionalmente aceptado en la cultura occidental. Nietzsche afirma una concepción cíclica que supondría la eternidad del tiempo y la eternidad de todos los acontecimientos que se dan en él. No parece que Nietzsche se esté refiriendo al tiempo como realidad objetiva, sino al modo en el que el superhombre interpreta el devenir. El eterno retorno es la máxima afirmación de la vida, del devenir sin finalidad, y la idea que se desprende es la necesidad de ser selectivo, de vivir cada momento deseando que se repita eternamente. Esta actitud requiere un amor fati. El superhombre es el que asume y desea el eterno retorno de lo que libremente ha querido su voluntad de poder.
Ortega y Gasset
Su influencia se extendió más allá de la Escuela de Madrid hasta Latinoamérica. Entre sus obras destacadas se encuentran España invertebrada y La rebelión de las masas.
El Problema de España
Ortega pertenece a un grupo de intelectuales que desarrolló su labor entre la Generación del 98 y la del 27. Tienen la conciencia de que el país debe ser regenerado y consideran que es imprescindible la reconstrucción cultural española y su apertura a Europa: es la llamada Generación de 1914. La regeneración de España se convierte en uno de sus objetivos prioritarios. Esta renovación íntegra ha de ser intelectual, cultural y filosófica. Lo específico de su planteamiento es que vincula la filosofía con el problema de España. Europa representa la actitud científica, que Ortega resume en el objetivismo, y que se caracteriza por la precisión y el método. En una primera época, mantiene una postura objetivista que da primacía a las cosas y a las ideas sobre las personas. Hay que oponer la racionalidad al hábito visceral de los españoles. Aquí se da cuenta de que «España es el problema y Europa la solución».