Neoclasicismo y Rococó: transformaciones artísticas y sociales (siglos XVIII–XIX)

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Transformaciones sociales (siglos XVIII–XIX)

Desde mediados del siglo XVIII hasta el último tercio del XIX, la sociedad se transformó radicalmente, ya que la Revolución Francesa abrió un período de profundos cambios. El liberalismo y el nacionalismo fueron las ideologías dominantes, dando lugar a las llamadas revoluciones burguesas. Desde mediados del siglo XIX, y debido a la importancia de la nueva clase proletaria, el marxismo tuvo gran relevancia.

Estilos artísticos del siglo XVIII

El siglo XVIII es muy complejo desde el punto de vista artístico debido a la diversidad de estilos que se producen.

Rococó

A principios del siglo XVIII comienza a desarrollarse el Rococó. Se trata de un estilo palaciego y aristocrático en el que la decoración fastuosa y exuberante, el exotismo y los temas intrascendentes y galantes en las artes plásticas suponen una nueva visión de la vida, que busca el disfrute de los sentidos, abandonando los postulados barrocos de propaganda de la Contrarreforma y del absolutismo.

Neoclasicismo

A mediados del siglo XVIII se desarrolla otro estilo artístico, el Neoclasicismo, una reacción frente a los excesos del Rococó. El Neoclasicismo está muy ligado a tres fenómenos:

  • El triunfo de la Ilustración, movimiento cultural que busca el predominio de la razón.
  • La admiración por el arte clásico, reforzada tras el descubrimiento de las ruinas de Pompeya y Herculano, impulsado por historiadores como Winckelmann.
  • El retorno al gusto clásico se vio reforzado por el triunfo de las revoluciones políticas en Estados Unidos (1776) y Francia (1789), que se extendieron posteriormente por Europa.

Francia será el centro de irradiación del Rococó y del Neoclasicismo, aunque una característica del arte del siglo XVIII fue la diversidad de centros artísticos, sobre todo en las grandes capitales (Londres, Viena, Madrid, Venecia…).

Neoclasicismo: desarrollo y características

Este estilo se desarrolla desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, convirtiéndose en el arte oficial de la Francia de la Revolución Francesa y de la época napoleónica. Fue el lenguaje plástico de los revolucionarios, empeñados en suprimir todo resto del Antiguo Régimen, incluidas sus manifestaciones estéticas. Los representantes de la Revolución vieron en el Neoclasicismo la derrota simbólica de la aristocracia y sus salones.

Como características del arte neoclásico cabe señalar:

  1. Se trata del primer estilo no cristiano: es la vertiente artística de la sociedad secularizada promovida por la Ilustración.
  2. Reacciona contra los excesos decorativos del Barroco y del Rococó; se basa en el redescubrimiento de la Antigüedad clásica. Un hecho importante de esta revitalización del clasicismo fue el descubrimiento de las ruinas de Pompeya y Herculano, en Italia.
  3. Se desarrollaron las Academias que difundieron y velaron por la uniformidad artística. Estas instituciones, acogidas a la protección del Estado, trataban de controlar y formar a los artistas fijando criterios artísticos oficiales y manteniendo la jerarquía de los géneros. En España se creó la Academia de Bellas Artes de San Fernando, que controló los nuevos proyectos y fomentó la formación de los artistas a través de cursos.

Arquitectura y urbanismo

Dado que el Neoclasicismo fue el lenguaje de la nueva sociedad ilustrada, proliferaron las construcciones destinadas a mejorar la vida colectiva: hospitales, bibliotecas, museos, parques, teatros… pensados con carácter monumental.

El nuevo estilo volvió los ojos al clasicismo buscando un modelo arquitectónico de validez universal, que se caracteriza por:

  • Inspiración en la pureza racional de la arquitectura de Grecia más que de Roma.
  • Uso de los órdenes griegos y romanos.
  • Empleo de la cúpula de tradición romana.
  • Reaparición de los frontones, que suelen decorarse con esculturas en sus tímpanos.
  • Búsqueda de una estética monumental y austera.

Representativo de este estilo en Francia es la iglesia de la Madeleine en París.