La naturaleza del totalitarismo: Poder, terror y la condición humana
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La novedad del totalitarismo
El totalitarismo es una nueva forma de dominación política que cambia el orden social y que opera con una lógica particular. Es esencialmente distinto de otras formas de dominación política; donde se alzó con el poder, destruyó las tradiciones sociales, legales y políticas, transformó las clases en masas, sustituyó el ejército por la policía y pretendió la dominación mundial.
Los gobiernos totalitarios operan según un sistema de valores que nuestras categorías legales, morales o utilitarias no pueden comprender. Este sistema carece de precedentes y desafía todas las leyes positivas, incluso las establecidas por el mismo régimen. No opera bajo la guía del derecho ni es un poder arbitrario, como en la dictadura, porque afirma que obedece estrictamente a las leyes de la naturaleza o de la historia, de las que supuestamente derivan todas las leyes positivas.
La dominación totalitaria se fundamenta en un absoluto determinismo que reivindica su legitimación última en fuerzas suprahumanas. Así, la ilegalidad totalitaria desafía la legitimidad y pretende establecer el reinado de la justicia en la tierra, ejecutando la ley de la naturaleza o de la historia sin traducir las normas de lo justo y lo injusto para el comportamiento individual. No interesan los individuos concretos, que son reemplazables y prescindibles, sino la idea final de humanidad que los totalitarismos proyectan. Los crímenes de estos sistemas fueron realizados conscientemente, rompiendo con el consensus iuris.
Las leyes del movimiento
Las leyes naturales propias del derecho natural y las leyes divinas se consideran permanentes y eternas. De ellas derivan las leyes positivas que poseen cierta estabilidad. Sin embargo, en el totalitarismo, todas las leyes se convierten en leyes de movimiento. La historia y la naturaleza no son fuentes estabilizadoras, porque son movimientos en sí mismas.
- Nazismo: Las leyes raciales expresan la idea de Darwin del hombre como producto de una evolución natural que selecciona a las razas mejores.
- Bolchevismo: La lucha de clases se basa en la noción marxista de la sociedad como producto del movimiento histórico.
Marx, el "Darwin de la historia", descubrió la ley de la evolución histórica, pero ambas ideologías coinciden en que la ley deja de expresar un marco de estabilidad para convertirse en la expresión del movimiento mismo.
El terror
En el gobierno totalitario, el lugar de las leyes positivas lo ocupa el terror total, que es el medio de realizar la ley del movimiento. El terror es la esencia de la dominación totalitaria; en él, la culpa y la inocencia se convierten en nociones sin sentido. El terror elimina a los individuos a favor de la especie y sacrifica las partes en favor del todo.
Los elementos constitutivos del totalitarismo son:
- Partido único.
- Sociedad de masas.
- Ideología totalitaria.
- Terror.
Este terror es absoluto y arbitrario, manteniendo a la población bajo un pánico latente, constante y silencioso. El totalitarismo es un régimen que anula la ciudadanía y sustituye el poder por la violencia.
El nuevo comienzo
En el gobierno constitucional, las leyes positivas establecen canales de comunicación entre los seres humanos. Cada nuevo nacimiento es un nuevo comienzo y surge potencialmente un mundo nuevo. El comienzo es la suprema capacidad del ser humano y se identifica con la libertad.
Aislamiento y soledad
El aislamiento de los seres humanos suele ser el comienzo del terror. La característica del aislamiento es la impotencia: los seres humanos aislados carecen de poder. Los gobiernos totalitarios destruyen no solo la esfera pública, sino también la privada. La soledad está relacionada con el desarraigo y la superfluidad. Los campos de concentración son la institución más consecuente de la dominación totalitaria, donde el mal radical reduce a los seres humanos a seres totalmente superfluos.
El mal banal
En Eichmann en Jerusalén, Arendt introduce la tesis del mal banal. Explica que el mal es cometido por la ausencia de pensamiento y de la capacidad de valorar la acción. Los funcionarios nazis, con su existencia gris y obediente, eran meros verdugos que aplicaban la tortura con aire rutinario y desapasionado.
Salvador Giner explica que Arendt toma posición por el republicanismo, insistiendo en la importancia del ser humano responsable y libre que entra en la esfera pública. La ética de nuestro tiempo debe ser una filosofía moral de la vida compartida; la vida cívica y la responsabilidad de la libertad son el asunto fundamental de toda filosofía moral.