Narrativa Renovadora de la Generación del 98: Baroja, Unamuno y Azorín

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LA NOVELA EN LA GENERACIÓN DEL 98: BAROJA, UNAMUNO Y AZORÍN

La llamada Generación del 98 está constituida por un grupo de escritores muy afectados por la crisis que padece España a finales del siglo XIX. Tras el Desastre del 98 (hecho que les da nombre y que supuso la pérdida de las últimas colonias españolas), adoptan una actitud crítica ante la realidad y proclaman la necesidad de una regeneración social, moral y cultural.

Forman parte de esta Generación: Miguel de Unamuno, José Martínez Ruiz “Azorín”, Pío Baroja y Ramiro de Maeztu.

Características Comunes de la Generación del 98

Pese a las diferencias individuales entre ellos, comparten una serie de características fundamentales:

  • Influencia de los filósofos irracionalistas:
    • De Schopenhauer y Kierkegaard toman el tema de la angustia vital, las preocupaciones existenciales y el pesimismo.
    • De Nietzsche proviene el tema del eterno retorno, la idea del hombre de acción y de la voluntad frente a la abulia.
  • Temas recurrentes en sus obras:
    • El tema de España: Denuncian la crisis, la decadencia y el retraso cultural del país. Se centran primordialmente en Castilla por su paisaje austero. Consideran además que la verdadera historia ha de buscarse en la vida cotidiana de los pueblos (la “intrahistoria” en palabras de Unamuno).
    • Temas existenciales basados en la búsqueda de la verdad y del sentido de la vida. Muchas de sus obras tendrán carácter filosófico y religioso.

La publicación en 1902 de La voluntad de Azorín, Amor y pedagogía de Unamuno, y Camino de perfección de Baroja marca un camino innovador en la novela de la época al alejarse del Realismo:

  1. Irrupción del subjetivismo.
  2. Interés por el mundo interior del protagonista.
  3. Introducción de reflexiones que aproximan la novela al ensayo.
  4. Estilo sobrio, descripciones impresionistas.
  5. Uso de palabras tradicionales, arcaísmos y neologismos.

Aunque cultivaron todos los géneros, destacaron, sobre todo, en el ensayo y la novela.

PÍO BAROJA Y NESSI

Concibió la novela como un género que lo abarca todo: filosofía, aventura, crítica social... Estilísticamente su prosa es antirretórica: párrafos cortos, frases breves, léxico común.

Sus protagonistas oscilan entre:

  • El hombre de acción (Zalacaín o Shanti Andía).
  • Los personajes abúlicos, incapaces de actuar, angustiados por encontrar un sentido a su existencia (por ejemplo, Andrés Hurtado en El árbol de la ciencia).

Obras Destacadas de Baroja

Entre sus títulos, agrupados casi siempre en trilogías, cabe destacar:

  • Camino de perfección (1902), de la trilogía La vida fantástica.
  • La busca (1904), de La lucha por la vida.
  • Sobre todo, El árbol de la ciencia de la trilogía La raza.

Escribió también algunas novelas de acción y aventuras: Zalacaín el aventurero y Las inquietudes de Shanti Andía.

MIGUEL DE UNAMUNO

Sus novelas son reflejo de sus conflictos existenciales: el sentido de la vida, la existencia de Dios... A ello debemos añadir la preocupación por el tema de España. Su interés fundamental está en el interior del personaje.

En su narración son relevantes el diálogo y el monólogo para plasmar las ideas e inquietudes del protagonista. Con la publicación en 1902 de Amor y pedagogía rompe con las formas tradicionales de narración y se acerca al ensayo.

La “Nivola” de Unamuno

Acunó para sus novelas el término “nivola”. Este subtítulo lo llevará Niebla, novela en la que el propio autor se convierte en personaje de ficción con quien se encara el protagonista exigiéndole ser dueño de su futuro. Se desdibujan así las fronteras entre realidad y ficción.

Otras novelas suyas son:

  • La tía Tula (tema de la maternidad frustrada).
  • San Manuel Bueno, mártir (tema de la fe, la salvación y la inmortalidad).
  • Abel Sánchez (se centra en el tema de la envidia).

JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ, AZORÍN

Su obsesión por el paso del tiempo y la fugacidad de la vida le llevan a tratar de apresar lo que permanece. De ahí que la acción sea mínima y se centre en la descripción del paisaje, sobre todo, el castellano.

Rasgos de su estilo son las frases cortas y la técnica descriptiva, así como la disolución de las fronteras entre novela y ensayo. Sus temas típicos son la atención a los sucesos cotidianos que se reiteran desde siempre (la microhistoria) y la idea del eterno retorno.

Destacan entre sus obras:

  • La voluntad (1902).
  • Antonio Azorín (1903).
  • Las confesiones de un pequeño filósofo (1904).

Estas novelas incluyen reflexiones diversas y evocaciones del paisaje.