Realismo y Naturalismo en la Literatura Española: Galdós, Clarín y Pardo Bazán
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Realismo y Naturalismo. Características Generales. La Narrativa Realista: Galdós, Clarín y Pardo Bazán
A mediados del siglo XIX, se abre paso el Realismo, una nueva corriente cultural y literaria que sustituye la exaltación de la libertad individual por el propósito de explicar y analizar la realidad social. El Realismo nace en Francia con Balzac y Stendhal (contemporáneos del romántico Víctor Hugo), que hacia 1830 ya publican sus primeras novelas realistas. No obstante, en España el inicio del movimiento se establece en 1868 (Revolución burguesa contra Isabel II), alcanzando su plenitud en 1870, cuando Galdós publica su primera novela (La fontana de oro).
Principales Características del Realismo
- El rasgo más relevante es el reflejo de la realidad y, para ello, la novela es el género literario por excelencia.
- Los autores realistas buscan la verosimilitud, es decir, la presentación objetiva de la realidad.
- Ya no interesa el yo del autor (subjetivismo) de los poetas románticos, sino la realidad externa y cotidiana; por ello pondrán su interés en la sociedad, describiendo objetivamente los problemas sociales (vida política en la ciudad, bajos fondos urbanos, trabajo en el campo…).
- Se centran, sobre todo, en la burguesía, que es la clase social dominante.
- Las acciones se enmarcan en lugares reales y conocidos por los lectores y se entremezclan con sucesos históricos.
- Para reflejar fielmente la realidad, los autores pasan por una fase de observación y documentación antes de escribir sus obras (costumbres, psicología de los personajes, ambientes…).
- Las descripciones, tanto de exteriores como de interiores, así como de los personajes, son muy detalladas y minuciosas.
- Habitualmente el narrador es omnisciente y maneja por completo los hilos del relato. Asimismo, puede fingir una actitud de simple cronista de una realidad de la que es testigo. La búsqueda de objetividad conduce a atenuar las apariciones del narrador.
- Es corriente que los autores pretendan con sus novelas dar al lector una lección moral o social (didactismo). Ello es así en las llamadas novelas de tesis.
- El estilo es sobrio, cuidado y preciso. Se rechaza la pomposa retórica romántica. El lenguaje narrativo se aproxima a la lengua de la conversación.
- Los autores tratan de adecuar el lenguaje a la naturaleza de los personajes, que hablan con arreglo a su condición social, a su origen geográfico o a sus particularidades personales.
Benito Pérez Galdós
Es la gran figura del Realismo. Sus obras, aunque ambientadas en su mayoría en Madrid, son la más completa visión de conjunto de la sociedad española de la época. La mirada de Galdós atiende a todas las esferas sociales: aristócratas arruinados; burgueses enriquecidos; especuladores, prestamistas, caseros, comerciantes, funcionarios; los más humildes, los menesterosos. Su ideal estilístico es el lenguaje llano y sencillo, y sus personajes se expresan de acuerdo a su condición.
En su vasta producción narrativa es útil distinguir entre los Episodios Nacionales y el resto de las novelas:
- Por un lado, los Episodios Nacionales: son un conjunto de 46 novelas históricas. Son cinco series y cada una consta de diez novelas, salvo la quinta, que sólo alcanzó seis. En los Episodios Nacionales pretende Galdós reconstruir de forma novelada la historia del siglo XIX español, desde la batalla de Trafalgar hasta la Restauración.
- Por otro lado, el resto de sus novelas pueden clasificarse en:
- a) Novelas de tesis o novelas de la primera época (década de 1870): en ellas, Galdós manifiesta sus ideas progresistas. Destacan Doña Perfecta, La familia de León Roch y Gloria.
- b) Novelas contemporáneas (década de 1880): aquí se encuadran las grandes novelas de Galdós. En ellas refleja la realidad urbana y sus diferentes clases sociales. Incorpora nuevas técnicas, como el monólogo interior o el estilo indirecto libre, y dota a sus personajes de una mayor profundización psicológica. Pertenecen a este tipo novelas como La desheredada, Fortunata y Jacinta, Miau o El amigo Manso.
- c) Novelas espirituales y simbólicas (década de 1890): se centra en el interior de los personajes, en los valores morales y los ideales. Introduce en ellas elementos renovadores, como el monólogo interior o la presencia de elementos fantásticos en la trama. Destacan Misericordia y Nazarín.
Leopoldo Alas, "Clarín"
Ejerció una importante labor como crítico literario. Entre sus obras destacan sus artículos, publicados bajo los seudónimos de Solos de Clarín y Palique; cuentos y relatos como Pipá, Doña Berta, Adiós, Cordera y, sobre todo, sus dos novelas: La Regenta y Su único hijo.
La Regenta es una de las grandes novelas de nuestra literatura. En la obra, Clarín disecciona en Vetusta, nombre literario de Oviedo, donde suceden los hechos, las mezquindades y frustraciones de la sociedad española de la Restauración. Realiza una descripción minuciosa de la sociedad provinciana. Se diseña en la novela una auténtica topografía social: la Encimada o barrio nobiliario; la Colonia, habitada por los burgueses e indianos; el Campo del Sol, donde habitan los obreros y están las industrias; y, estratégicamente situada, la catedral, dominándolo todo. Se ponen de manifiesto temas como la falsa religiosidad, el poder de la Iglesia, la doble moral, la hipocresía, el amor, el adulterio, la ambición, el misticismo, los celos, la envidia o la seducción.
La novela está contada por un narrador omnisciente y en ella se utilizan las técnicas propias del Realismo: la documentación, la observación directa, las descripciones minuciosas y la pintura de ambientes y personajes. Incluye, asimismo, el estilo directo, el estilo indirecto, el estilo indirecto libre, con el que revela la reflexión íntima de los personajes, o el flashback.
En La Regenta es muy importante la influencia del ambiente sobre los personajes y, por ello, se ha insistido en su carácter naturalista. Tanto el mundo exterior (la ciudad, el ambiente callejero, las relaciones sociales) como el más próximo a los personajes (su familia, su infancia, su formación) los condicionan.
Emilia Pardo Bazán
Es una de las máximas defensoras del Naturalismo de Zola, aunque desde una particular óptica cristiana (no aceptaba su determinismo). De este movimiento toma algunas técnicas narrativas, sobre todo la fidelidad descriptiva de caracteres y ambientes, así como el interés por reflejar realidades marginales. A la reflexión sobre el Naturalismo dedicó los artículos recogidos en el volumen La cuestión palpitante.
Así, el Naturalismo, presente en novelas como La tribuna, es en todo momento puramente formal: situaciones escabrosas, ambientes desagradables, señores decadentes y criados brutales, desmesurada violencia, etc. Los pazos de Ulloa, por ejemplo, narra el enfrentamiento entre un cacique feudal y las nuevas clases sociales de Galicia; La madre Naturaleza es su continuación.