La narrativa hispanoamericana de 1940 a 1980: etapas, autores y obras clave

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La narrativa hispanoamericana entre 1940 y 1980

Entre 1940 y 1980 la narrativa hispanoamericana atravesó profundas transformaciones, desde el realismo tradicional hasta la explosión creativa del boom latinoamericano.

1. Etapas de la narrativa

1.1 Realismo tradicional (hasta 1940)

Fue una etapa muy costumbrista, en ocasiones excesivamente objetivista, que reproducía el mundo rural y trataba tipos muy esquemáticos. Solo los mejores autores plantearon una dialéctica del personaje con el medio y los problemas sociales y políticos. Destacan:

  • Rómulo Gallegos, con Doña Bárbara.
  • Ricardo Güiraldes, con Don Segundo Sombra.
  • La novela indigenista, un tipo de narración social que reivindicaba el problema de la marginación del indio americano, como en Raza de bronce de Alcides Arguedas.

1.2 Realismo mágico

Podemos incluir a:

  • Miguel Ángel Asturias (Premio Nobel), con su obra maestra El señor presidente, primera denuncia política y sicológica del arbitrario uso del poder.
  • Jorge Luis Borges, cuyas narraciones renovaron el tratamiento del cuento en lengua española (Ficciones).
  • Juan Rulfo, narrador que ha influido en las generaciones siguientes al pasar de lo real a lo fantástico de modo magistral y poético, uniendo la realidad y la alucinación en Pedro Páramo.

Las características de esta etapa son: denuncia crítica, uso de lo real y lo fantástico, preocupaciones existenciales, mayor preocupación formal en la construcción de novelas y cuentos, innovación de técnicas narrativas y recursos irracionales y subjetivos.

1.3 El boom hispanoamericano y la novela experimentalista (1960-1980)

Entre 1960 y 1980 puede hablarse de un florecimiento de la narrativa hispanoamericana. Sus rasgos generales son: mayor interés por el medio urbano, combinación de realidad y fantasía, tendencia a la narración textual y discursiva y experimentación del lenguaje.

  • Julio Cortázar, junto a Borges, fue considerado el renovador del género cuentístico. Usa anécdotas insólitas de la vida cotidiana en Las armas secretas y en Rayuela, una novela compleja de capítulos intercambiables y varios niveles de lectura.
  • Mario Vargas Llosa alterna la novela renovadora con la novela de carácter tradicional, como La ciudad y los perros y La casa verde, con una denuncia antimilitarista.

1.4 Últimos novelistas

Después del boom surgió una gran variedad de tendencias. Se eligen discursos narrativos más transparentes para dar una visión de la realidad social y política, de la crisis económica o de las dictaduras, para revisar el pasado y el presente históricos o para narrar historias más íntimas y personales. Destacamos a Isabel Allende con La casa de los espíritus, Paula y De amor y de sombra.

2. Influencia en la literatura occidental

La influencia del realismo mágico, con obras como La ciudad y los perros y Cien años de soledad, supuso el auge de la literatura hispanoamericana en todo el mundo. Comenzaron a traducirse las novelas y los cuentos, y se recuperaron los grandes títulos de las generaciones anteriores. La influencia del realismo mágico fue constante desde los años 60 y especialmente significativa en algunos autores como Juan Benet y Ana María Matute.

3. Gabriel García Márquez

Narrador, periodista y guionista cinematográfico. Vivió los primeros años con sus abuelos maternos, dejó Aracataca y estudió periodismo, y trabajó en diferentes diarios. Publicó varios cuentos en El Espectador y se exilió en México, donde empezó a escribir Cien años de soledad, que se ha convertido en una obra literaria clásica mundial.

La novela narra la saga de la familia Buendía, que funda la ciudad de Macondo en una región inaccesible para el resto del mundo. Debido a que primos hermanos se casan, se da lugar a una estirpe condenada a cien años de pasiones y soledad. Las relaciones con el resto del mundo son anacrónicas, hasta que accede a la ciudad una compañía bananera, lo que añade la opresión y la explotación.

Esta novela puede concebirse como una alegoría del subdesarrollo y aislamiento hispanoamericano. Universaliza personajes y lugares, y logra un equilibrio entre lo real y lo onírico. García Márquez fue el máximo exponente del realismo mágico, con un estilo propio, prosa fluida y elegante, donde aparecen acontecimientos mágicos y ficticios en lo cotidiano, experiencias sobrenaturales, múltiples narradores, distorsión del tiempo y una profunda preocupación estilística.