Teatro, ascética, mística y narrativa en el Siglo de Oro español: Lope de Rueda, Fray Luis de León, San Juan de la Cruz y Cervantes

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El teatro

En la primera mitad del siglo XVI, el teatro de inspiración popular (églogas pastoriles) o el de inspiración italiana (comedias amorosas) se representa en los palacios. El teatro va adquiriendo rasgos renacentistas. Destacan los siguientes autores:

  • Juan del Encina, salmantino (3 églogas, entre las que hay que resaltar Égloga de Plácida y Victoriano).
  • Torres Naharro, extremeño, autor de comedias donde destaca Himenea.
  • Gil Vicente, portugués, que escribió en castellano buena parte de su obra dramática.
  • Lope de Rueda, sevillano. Su creación es importante: los pasos que se representaban en los descansos de las comedias fueron el antecedente de los entremeses tan cultivados después, por ejemplo por Cervantes.

En la segunda mitad del siglo XVI, el sevillano Juan de la Cueva fue precursor del gran teatro de Lope gracias a las innovaciones que introduce en sus obras.

Características del teatro de Juan de la Cueva

  • Incorporación a la escena de héroes y asuntos de la época medieval.
  • Mezcla, en una misma obra, de lo cómico y lo trágico.
  • Presencia, en una misma obra, de nobles y plebeyos.
  • Estructura de las obras en 4 actos, a diferencia de los 5 actos del teatro clásico.
  • Obras de tema clásico (Tragedia de Ayax Telamón, Comedia del Infamador) y de tema nacional (Tragedia de los siete infantes de Lara, La muerte del rey don Sancho).

La ascética y la mística

Fray Luis de León

Las poesías de Fray Luis de León son herederas del Renacimiento en la forma y en el contenido. En la forma usa estrofas y versos italianizantes, sobre todo la lira, y los versos endecasílabos y heptasílabos. En el contenido trata tópicos clásicos (el locus amoenus, la aurea mediocritas) combinados con temas religiosos.

Fray Luis, tanto en prosa como en verso, cuidó extremadamente la lengua y el estilo. Huye de la grandilocuencia y dota a su poesía de naturalidad, sobriedad y armonía, para decir "con claridad lo que se pretende decir" y para elevar la lengua romance a la altura estética alcanzada por la lengua latina.

La obra poética original es escasa: se reduce a una treintena de composiciones en las que:

  • Se exaltan el deseo y anhelo de paz, tranquilidad y alejamiento del ajetreo de la vida mundana, y el reposo espiritual (A la vida retirada, Al salir de la cárcel).
  • Se ansían y buscan la beatitud y la elevación del alma hacia la divinidad, mediante la contemplación de la belleza creada por Dios o por el ser humano (Noche serena, A Francisco Salinas).
  • Se comentan motivos o temas religiosos (la vida del cielo, la ascensión).

Fray Luis realizó todo tipo de traducciones, diversas y magníficas, de libros bíblicos (Salmos, Proverbios) y de autores clásicos (Píndaro, Virgilio, Horacio).

En su obra en prosa destacan:

  • Unas traducciones de la Biblia (Exposición del libro de Job), en las que el autor no se limita a verter al castellano el contenido de los libros sagrados, sino que incorpora sus propios comentarios.
  • Dos obras originales: De los nombres de Cristo (comentario sobre las distintas formas con que se menciona a Cristo en las Sagradas Escrituras) y La perfecta casada (obra de carácter didáctico-religioso en la que se exponen los deberes y virtudes que convienen a la esposa cristiana).

San Juan de la Cruz

Obra escasa, como la de Fray Luis.

Obra poética

  • Noche oscura del alma: expresa el gozo y la emoción del alma por "haber llegado al alto estado de perfección, que es la unión con Dios".
  • Cántico espiritual: formado por las "canciones entre el Alma y el Esposo". El autor se inspiró en el Cantar de los Cantares. Es tal su perfección que se considera una de las cimas de la lírica española.
  • Llama de amor viva: breve poema que expresa el júbilo del alma abrasada en el amor divino.

Sobre estas tres composiciones, el autor hace comentarios en prosa en los que explica e interpreta el sentido de sus versos y sus experiencias místicas. Sin embargo, la prosa no alcanza el alto valor literario de sus versos.

La lírica de San Juan de la Cruz persigue expresar, por vía poética, la unión del alma con Dios, el más elevado estado de amor al que -según los místicos- se puede aspirar en el mundo. Este estado de felicidad es inefable, es decir, no se puede explicar mediante la palabra. Sólo se puede transmitir la idea imperfecta mediante la comparación con el amor humano.

El poeta, por tanto, para poder reflejar tal experiencia y tan elevado sentimiento, necesita recurrir a un profundo simbolismo. De ahí que en sus poemas acuda constantemente a la imagen, al símbolo, a la alegoría y a la paradoja. Estos textos presentan metáforas recurrentes que constituyen la clave de la poesía del santo carmelita: los términos noche y día se refieren al sufrimiento ascético que conduce a la iluminación, y la llama de amor viva es la inflamación amorosa que causa el contacto místico con Dios.

Novelas ejemplares

Son 12 novelas cortas en las que Cervantes trata diferentes asuntos:

  • La infidelidad y los celos (El celoso extremeño).
  • El amor (La gitanilla).
  • La agudeza de la lectura (El licenciado Vidriera).
  • La crítica de personajes y costumbres sociales (El coloquio de los perros).
  • La picaresca (Rinconete y Cortadillo).

Aunque en ellas haya muestras de vicios y virtudes, no se las suele considerar didáctico-moralizadoras en un sentido estricto. Unas son las más idealistas, con personajes y lenguaje más elevados. Otras son más realistas, con ambientes sociales bajos y personajes con un habla más familiar y popular.

En su conjunto, Cervantes muestra en estas novelas la madurez de su arte literario y el dominio de la narración.

La Galatea

La Galatea es una novela pastoril, género que había alcanzado gran prestigio y gozado del favor de los lectores desde la publicación de la Diana, de Montemayor. Está dividida en seis libros. El autor se atiene a los convencionalismos propios del género: diseño amoroso, pastores refinados, paisaje idealizado... Incluye el "Canto a Calíope", poema en el que, al igual que en El viaje del Parnaso, se ofrecen diversos juicios sobre escritores de la época. Cervantes sometió una segunda parte, que nunca llegó a escribir.