Que medidas modernizadoras aplico en España José 1 Bonaparte
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1. LA CRISIS DE 1808 Y LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
LA CRISIS DE 1808
En 1788 muere Carlos III y sube al trono su hijo Carlos IV, quien gobernará España desde 1788 hasta 1808. Carlos IV nombró a Manuel Godoy como su favorito o primer ministro. Era un joven militar de 25 años, que tenía buena amistad tanto con el rey como con la reina María Luisa de Parma (con quién manténía relaciones íntimas) y un típico gobernante del Despotismo ilustrado.
En 1789 −al año siguiente de llegar al poder Carlos IV−, se inició la Revolución Francesa que supuso la abolición del Antiguo Régimen en Francia: se suprimen los derechos fiscales de la nobleza y el clero, se redactó la declaración de derechos del hombre y finalmente se elaboró la Constitución de 1791, basada en la soberanía nacional y la división de poderes.
Tres años más tarde, en Agosto de 1792 se produce la 2ª fase de la Revolución Francesa: un levantamiento parisino derroca a Luis XVI de Francia y se elige una nueva Asamblea, la Convencíón. En Enero de 1793, Luis XVI y su mujer María Antonieta fueron ajusticiados en la guillotina. Carlos IV, al conocer la muerte de Luis XVI (ante el temor de que la Revolución se extendiera a España) declaró la guerra a Francia. Es la llamada Guerra contra la Convencíón (1792–1795) que terminó con victoria francesa y la firma de la Paz de Basilea (1805). Desde este momento, España estará al servicio de Francia y, por contra, Inglaterra pasó a ser su enemigo principal:
En 1796 por el 1º Tratado de San Ildefonso, España y la Convencíón francesa firman una alianza militar contra Inglaterra. El resultado fue que los ingleses derrotaron a la marina española en el Cabo San Vicente (feb. 1797) y España perdíó su flota de guerra, con lo cual a partir de entonces queda desprotegido el comercio con América.
En los dos años siguientes (1797–99), Francia –ocupada en la campaña de Egipto dirigida por Napoleón– no requirió la colaboración militar española y se produjo cierta mejoría de la economía española.
Pero en 1799, NAPOLEÓN Bonaparte tomó el poder haciéndose nombrar Primer Cónsul y recibíó poderes absolutos. Desde este momento, la corte española será una mera comparsa ante la política expansionista de Bonaparte. Godoy entra en entera dependencia de Napoleón y secunda todos sus proyectos:
En Octubre de 1800 se firmó con Napoleón el 2º Tratado de San Ildefonso en virtud del cual un ejército español, al mando de Godoy intervino en la GUERRA DE LAS NARANJAS (1801) contra Portugal para cerrar sus puertos al comercio británico, ya que Portugal desobedecía el boicot a Inglaterra decretado por Napoleón.
En 1804, Napoleón −tras ser coronado emperador en ese año−, decretó la GUERRA CONTRA Inglaterra. España apoyó a Francia y su flota cayó destrozada en Trafalgar, (Oct. 1805, NO de Gibraltar) ante la escuadra del almirante Nelson.
En conclusión, la alianza con Napoleón significó el hundimiento económico del país, el fin de la potencia naval española y la incomunicación con las posesiones americanas. A partir de entonces, los ingleses bloquean el comercio español con América.
El origen de la Guerra de Independencia puede rastrearse desde 1806, cuando Napoleón declaró un nuevo bloqueo continental contra Inglaterra y Portugal −viejo aliado de los ingleses−, se negó a aplicarlo.
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En Octubre de 1807, España firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau (ciudad francesa al sur de París), un compromiso bélico para conquistar y dividir Portugal (que no apoyaba el bloqueo comercial) en 3 partes:
- El sur para Godoy, que sería nombrado príncipe de los Algarbes.
- La Lusitania para Elisa Bonaparte, ex reina de Etruria y hermana de Napoleón
- El centro, entre el Duero y el Tajo, quedaría en suspenso para futuras compensaciones.
Por este tratado, Carlos IV, concede permiso a Napoleón para entrar con 28.000 soldados franceses para su conquista: en pocos días las tropas de Junot tomaron Lisboa. Sin embargo, tras conquistar Portugal, más de 100.000 hombres llegan a España al mando de Junot y Murat, generales napoleónicos y comienzan a invadir España, establecíéndose en Burgos, Salamanca, Valladolid, San Sebastián y Barcelona.
− En Febrero de 1808, Murat (duque de Berg, y cuñado de Napoleón, ya que estaba casado con su hermana Catalina) fue nombrado lugarteniente de Napoleón en España y ocupó Madrid. A estas alturas estaba clara la pretensión napoleónica de conquistar España.
EL MOTÍN DE ARANJUEZ (Marzo de 1808)
Entonces, Godoy encarga al General Castaños −general de Andalucía–, formar un ejército para repeler a los franceses y trama la huída de la familia real, que estaba en Aranjuez, a Sevilla o Cádiz (para ir a América en caso de no poder mantener la guerra con los franceses). Entonces estalla el MOTÍN DE ARANJUEZ (17–19 de Marzo de 1808), donde se encontraban los reyes, ya que era residencia real desde el Siglo XVI.
Fue un motín del Partido Cortesano, enemigo de Godoy y agrupados en torno al príncipe Fernando (futuro Fernando VII), cuyo líder era el Conde de Montijo:
En la noche del jueves 17 al viernes 18 se forman numerosos grupos de cuatro a seis hombres armados de palos, capitaneados por el Conde de Montijo, rondando la casa de Godoy. En conclusión, el Pueblo (soldados, campesinos y servidores de palacio) intervienen como elemento de choque, movidos por importantes aristócratas de la camarilla de Fernando: el famoso tío Pedro, instigador popular del motín fue el conde de Montijo, ayudado por otros nobles («el tío Coleto», «el Aragónés» o «el extremeño») a los que se unieron tropas de la guarnición..
El resultado fue que Carlos IV destituyó a Godoy y, dos días después Carlos IV abdica en favor de su hijo Fernando, ante la presión popular. Cinco días después, Fernando entra a caballo en Madrid por la puerta de Toledo, recibido entre aclamaciones. Sin embargo también el 23 de Marzo lo hacía Murat por la puerta de Chamartín y según la Gaceta de Madrid fueron recibidos por un gentío innumerable, pensando que venían a apoyar a Fernando.
El primer reinado del joven Fernando VII (tenía 24 años de edad) sólo duro 2 meses (Marzo–Mayo de 1808).
Carlos IV pronto se arrepintió de su abdicación. Escribíó a Napoleón haciéndole saber su abdicación forzada. Napoleón se ofrecíó como mediador. Fernando VII y Carlos IV fueron llamados por Napoleón a Bayona (SO de Francia), donde llegan el 20 y 30 de Abril de 1808 respectivamente.
Napoleón consiguió, con su fuerte personalidad, la renuncia de ambos reyes a su favor. Fernando VII abdica en su padre, Carlos IV (tras la amenaza de muerte del propio Napoleón ante su negativa inicial). Al día siguiente Carlos IV abdicó en Napoleón, bajo dos condiciones: la integridad de España y las Indias y la confesionalidad católica del estado. A cambio reciben los dominios franceses de Chambord (para Carlos) y Navarre (para Fernando), concretamente en el castillo de Valençay donde permanecíó secuestrado hasta el fin de la guerra, junto a su hermano Carlos Mª Isidro y su tío Antonio Pascual.
A continuación, Napoleón proclama rey a su hermano José I Bonaparte y sus tropas conquistan toda España.
A fin de conseguir apoyos entre la población, José Bonaparte dotó a España de una especie de constitución: El ESTATUTO DE BAYONA, una carta otorgada elaborada por el propio Napoleón y aprobado por la Junta de Bayona. De su contenido cabe destacar:
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- Nombramiento de José I Bonaparte como nuevo rey de España
- Reconocimiento de la religión católica como religión oficial del estado.
- Reconocía algunos derechos como: la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, los impuestos y el acceso a los cargos públicos, la libertad de imprenta y la inviolabilidad del domicilio.
El Estatuto de Bayona, pese a sus limitaciones fue la pionera del Constitucionalismo español y provocó la redacción de la Constitución de Cádiz por los elementos opuestos a la invasión napoleónica. Sin embargo, el Estatuto de Bayona no llegó a ponerse en práctica debido a la guerra peninsular o guerra de Independencia.
LOS AFRANCESADOS Y EL FRENTE PATRIÓTICO
a) Los AFRANCESADOS. El gobierno de José I Bonaparte contó con la ayuda de los llamados en tono insultante «afrancesados»: aristócratas (duques de Híjar o Conde de Santa Coloma), clérigos, altos funcionarios (destacando ministros como Cabarrús o Mazarredo), miles de funcionarios de provincias e intelectuales (José Mª Blanco White, Meléndez Valdés o Leandro Fernández de Moratín).
Eran partidarios del reformismo ilustrado de José I y enemigos de medidas revolucionarias: pensaban que una monarquía fuerte sería capaz de realizar las reformas necesarias para modernizar el país y, a la par, evitar la Revolución desde abajo. El pueblo los tachó de traidores. Hoy, muchos historiadores afirman su buena fe. Tras el final de la Guerra peninsular o «Guerra de Independencia» la mayoría debieron exiliarse, mientras que el resto fueron detenidos y ajusticiados por los patriotas antifranceses.
b) El FRENTE PATRIÓTICO. Formado por la mayoría de la población española que se opuso a la invasión francesa, pero pueden distinguirse posiciones muy diferentes:
- La mayor parte del clero y la nobleza defendían la vuelta de Fernando VII como rey absolutista.
- Los sectores ilustrados, encabezados por Floridablanca y Jovellanos, esperaban asimismo la vuelta de Fernando VII pero como rey reformista y modernizador de España y crear un sistema liberal parlamentario basado en la soberanía nacional y la división de poderes.
- Por último, gran parte de la población luchó contra un invasor extranjero en espera de la vuelta de Fernando VII, aunque carecían de posiciones ideológicas claras.
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1808–1813).
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA, fue conocida popularmente como «guerra del francés» –en Cataluña– o «la francesada» en el resto de España.
Se inicia en Madrid el 2 de Mayo de 1808. Los madrileños se levantan contra el ejército francés que había ocupado la capital ante las noticias, más o menos falsas, de que Fernando VII había sido secuestrado por Napoléon y el intento de llevarse a Francia al infante Francisco de Paula, el menor de los hijos de Carlos IV que fue impedido por un pequeño grupo de personas reunidas ante el Palacio Real. Ante esta situación, el pueblo fue apoyado por los jóvenes oficiales Daoíz y Velarde que se sublevaron en el parque de artillería de Monteleón. A continuación, los franceses fueron atacados.
Algunas de estas escenas fueron recogidas por Goya en el Cuadro «El 2 de Mayo: la carga de los mamelucos», en la que los madrileños atacan a un grupo de soldados egipcios (mamelucos) hechos prisioneros por Napoleón en su campaña contra Egipto y reclutados para su servicio.
Pocas horas después, el general Murat reprimíó la revuelta fusilando a centenares de madrileños como escarmiento, hecho recogido en el cuadro «Los fusilamientos del 3 de Mayo» o «Fusilamientos de la Moncloa» de Goya. Recuérdese que Francisco de Goya es pintor de cámara de Carlos IV desde 1789.
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Un día después, el 4 de Mayo se produjo la salida del resto de la familia real española, encabezada por el infante Antonio Pascual, tío de Fernando, que presidía la Junta de Gobierno, que había gobernado desde el 10 de Abril hasta el 4 de Mayo, en dirección a Bayona.
A partir de ahí la guerra puede dividirse en 4 fases:
1ª FASE: El avance francés hasta la batalla de Bailén (Mayo–Julio de 1808)
En Junio de 1808, un ejército de 170.000 hombres se adentra en España confiando desplegarse en abanico por toda España en pocos meses. Pero a fines de Mayo, al conocerse la noticia de las abdicaciones de Bayona y los sucesos de Madrid, se suceden levantamientos antifranceses por toda España (Cartagena, Zamora, Sevilla, La Coruña, Valencia). Se crean Juntas provinciales de Defensa en casi todas las capitales, formadas por hombres de la aristocracia, el clero, militares y funcionarios. Enseguida con delegados de estas juntas provinciales se formó una Junta Central Suprema de 34 miembros (sept. De 1808) en Aranjuez, presidida por el viejo Floridablanca, encargada de coordinar la acción contra los franceses y de pedir ayuda a Inglaterra.
Estos levantamientos degeneran en una GUERRA (1808–1813). Fue a la vez una guerra nacional, frente a un enemigo común –los franceses– y un conflicto internacional.
Las juntas provinciales se dotaron de ejércitos regulares: el de Castilla al mando del general Cuesta; el de Galicia al mando de Joaquín Blake; el de Aragón por el general Palafox; el de Andalucía por el general Castaños.
- En un primer momento destacó la resistencia de algunas ciudades sitiadas por los franceses: Zaragoza que resistíó gracias a estar rodeada por antiguas murallas y protegida por el río Ebro, amén de las barricadas y al papel de Agustina de Aragón y del general Palafox.
- El mariscal Dupont conquistó el centro de Castilla y trata de dominar Andalucía, pero es derrotado en BAILÉN (Jaén. 19–22 de Julio de 1808) por la Junta de Granada y Sevilla al mando del general Castaños. Supuso la primera gran derrota de Napoleón en Europa y la rendición de 20.000 soldados. Ello provocó las iras de Napoleón que calificó a Dupont de estúpido y cobarde. José I que acababa de llegar a Madrid se retiró rápidamente a Vitoria y las tropas francesas retrocedieron hasta el Ebro.
2ª FASE. LA LLEGADA DE NAPOLEÓN y la contraofensiva de la Grande Armée.
Ante el descalabro de Bailén, en Noviembre de 1808, el propio Napoleón entra en España, junto a sus principales generales, con un ejército de 250.000 hombres (la Grande Armée) y desarrollan un avance espectacular: victorias en Tudela, Burgos y Somosierrra. En menos de un mes Napoleón dispersó a lo mejor del ejército español y entró de nuevo en Madrid (2 dic.1808). José Bonaparte vuelve a Madrid, mientras que la Junta Central se refugia en Sevilla y más tarde en Cádiz. Incluso Napoleón dictó 4 decretos reformistas: abolición de los derechos feudales, de la Inquisición, reducción de los conventos y nacionalización de sus bienes.
Napoleón se marcha a finales de 1808 ante las noticias de rearme de Austria. Desde comienzos de 1809, los franceses van a dominar toda España en una típica guerra de desgaste a lo largo de tres años (1809–1811). Por su parte, el ejército español se compónía apenas de 100.000 soldados en pie de combate y algunos focos aislados de resistencia.
En 1810, casi todo el territorio peninsular estaba en manos de Francia:
a) Massena trata de conquistar Portugal, donde había desembarcado un ejército británico de 12.000 hombres al mando de sir Arthur Wellesley (futuro duque de Wellington). Massena conquistó Ciudad Rodrigo y Almeida en Portugal, pero no logró su fin: La estrategia aliada consistíó en destruir puentes, barcas y transbordadores. Además se construyó la línea de Torres Vedras (una colosal fortificación a base de obstáculos naturales a lo largo de 47 Km. Con 30.000 ingleses y 30.000 portugueses) que logró proteger Lisboa.
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b) Soult conquistó toda Andalucía desde Jaén hasta poner sitio a Cádiz. Desde Febrero de 1810, Cádiz es asediada por 20.000 franceses pero resultó imposible de conquistar debido a que estaba protegida por una flota conjunta hispano–británica y un cuerpo del ejército al mando del duque de Albuquerque –que llegó a Cádiz un día antes que los franceses–. Además los españoles volaron el puente de Zuazo y el río Santi Petri se convirtió en un foso insalvable, ya que el gobernador militar de Cádiz destruyó todas las barcas.
A estas alturas, sólo quedan libres, Lisboa, Galicia, Cádiz (donde en 1811 se reúnen las Cortes) y la España insular.
3ª FASE: La guerra de desgaste y el papel de las guerrillas.
Desde 1809 en los pueblos y ciudades se practica la táctica de guerrillas («la petite guerre»), forma de resistencia popular contra el invasor francés.
Eran grupos de unos 100 hombres formados por antiguos soldados del ejército español derrotados que deciden seguir la guerra por su cuenta, voluntarios civiles, campesinos, bandoleros acogidos al indulto por defender la patria, y curas. Entre sus jefes destacan Espoz y Mina o Porlier (antiguos soldados), el Empecinado y el cura Merino, el «estudiante» o «don Julián Sánchez». Pero no todos eran liberales. Algunos ejemplos:
- El cura Merino organizó una guerrilla en tierras de Burgos. Los franceses entraron en su pueblo y le obligaron a servir como acemilero. Sin embargo no fue un liberal. En el Trienio Liberal (1820–23) luchó contra los partidarios de la Constitución e intervino en la 1ª Guerra Carlista en favor de Carlos Mª Isidro.
- Otros como el «Empecinado» eran liberales. Formó partidas junto al río Duero. Más tarde, participó en el levantamiento de Riego (1820) y fue ahorcado por los absolutistas.
Las guerrillas hostigaban por sorpresa al enemigo, mandados por un jefe de cuadrilla. Su mejor arma era el conocimiento del terreno y el apoyo de la población. Sus objetivos solían ser pequeñas guarniciones de retaguardia, caravanas de abastecimiento y soldados rezagados.
Las guerrillas lograron 3 objetivos:
o Dificultaron las comunicaciones entre Madrid y París (40 días)
o Valiosa fuente de información para los aliados ingleses. Por ejemplo Wellington, trató de atacar cerca de Talavera un destacamento francés convencido de que contaba con 10.000 soldados cuando en realidad eran tres cuerpos de ejército con más de 50.000 hombres. Gracias a esta información se pudo evitar lo que habría sido una derrota total.
o Obligaron a destinar soldados para la protección de las comunicaciones.
4ª FASE: LA CAMPAÑA DE Rusia Y EL FIN DE LA GUERRA (1812–1813)
En 1812, la guerra da un giro definitivo: Napoleón inició la campaña de Rusia y retiró 50.000 soldados para enviarlos al frente de Rusia. Ello provocó el desastre francés. El duque de Wellington desembarcó en Lisboa y derrotó a los franceses en la Albuera (Badajoz).
- En el verano de 1812 comienza la gran ofensiva hispano–inglesa: Victorias de Badajoz, Ciudad Rodrigo y Arapiles (22 Julio 1812. Salamanca). Esta victoria tuvo resultados decisivos. Un mes después, Wellington libera Madrid (13 de Agosto de 1812). José I huye a Valencia protegido por el general Suchet. Y Soult abandonó el sitio de Cádiz y toda Andalucía. Pero, José I contraataca y ocupa de nuevo Madrid el 3 de Noviembre de 1812, Wellington se retiró a Salamanca pero con su ejército intacto.
- En Julio–Agosto de 1813 se inicia la ofensiva final: un gran ejército formado por británicos (52.000), españoles (20.000) y portugueses (32.000) dirigidos por Wellington lanza de nuevo su acometida: ocupó definitivamente Madrid y obtiene las decisivas victorias de Vitoria y San Marcial (Irún). José I capitula y pasa a Francia. El territorio español queda libre de los invasores franceses.
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Napoleón derrotado también en Alemania (batalla de Leipzig) llega a un acuerdo con Fernando VII, por el Tratado de Valençay (dic. 1813, donde estaba confinado Fernando VII), Napoléon reconoce la restauración de Fernando VII.
En 1814 se produjo el hundimiento total del Imperio napoleónico, gracias a los ejércitos británicos de Wellington, procedentes de España por el sur y los austriacos, suecos y rusos por el este. En conclusión: la derrota de Napoleón por las potencias absolutistas europeas (1815) significó la vuelta al viejo orden y al Absolutismo Monárquico. Pero los vientos de libertad ya no podían ser amordazados. Entre 1815 y 1833, España y Europa entera se debatirán entre el absolutismo y el liberalismo.
EL BALANCE DE LA GUERRA
La guerra de Independencia causó 300.000 muertos según unos autores y cerca de un millón, según otros, para una población total de 11 millones de habitantes. Madrid cambió seis veces de dueño y dejó un país empobrecido.
Dejó al país arruinado: ruinas de las cosechas, caída de la industria textil catalana y ruina definitiva de la Hacienda española
Según la historiografía británica, la actuación del ejército británico fue determinante, destacando el papel del duque de Wellington. Pero, sin minusvalorar su importancia, hay que decir que Wellington no habría podido mantenerse en la Península sin la ayuda de las tropas regulares y las guerrillas españolas.
El exilio de los afrancesados. Por decreto de 30 de Mayo de 1814, se prohibíó la vuelta a España a todos los que hubieran aceptado o simplemente continuado en el desempeño de un cargo bajo el reinado de José I Bonaparte. Más de 10.000 afrancesados tuvieron que exiliarse y abandonar el país.
Pero la guerra tuvo una cara positiva. Mientras gran parte de los españoles se enfrentaban a los franceses se reúnen las CORTES DE CÁDIZ, primer intento de acabar con el Antiguo Régimen y crear una verdadera revolución burguesa. Tras las derrotas militares de 1809, la Junta Central Gubernativa es sustituida por una Regencia de 5 miembros que convocan las Cortes de Cádiz que elaboraron la Constitución de 1812, primer eslabón del régimen liberal–burgués español del Siglo XIX.
2. LA REVOLUCIÓN LIBERAL, LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
Paralelamente a la Guerra de Independencia (1808-1813) tuvo lugar un movimiento revolucionario. Mientras gran parte de los españoles se enfrentaban con las armas a los franceses, unos pocos ilustrados pretendían realizar una verdadera revolución burguesa.
En 1808, tras el avance francés, las abdicaciones de Bayona y el 2 de Mayo de Madrid, se suceden levantamientos antifranceses y ante el vacío de poder se crean Juntas provinciales de Defensa en casi todas las capitales, formadas por hombres de la aristocracia, el clero, militares y funcionarios. Enseguida con delegados de estas juntas provinciales se formó una Junta Central Suprema de 34 miembros (Septiembre de 1808) en Aranjuez, presidida por el viejo Floridablanca, que se convierte en el máximo órgano gubernativo (hasta la vuelta de Fernando VII como legítimo rey de España), coordina la acción contra los franceses y ocupa el vacío de poder dejado por la marcha de José I (quién tras la victoria de Bailén se refugió en Victoria y pasó a Francia).
Tras la victoria española de Bailén, en Noviembre de 1808, Napoleón entra en España, con un ejército de 250.000 hombres y desarrollan un avance espectacular volviendo a conquistar Madrid, mientras que la Junta Central se refugia en Sevilla y más tarde en Cádiz, cuya posición estratégica la hacía inexpugnable. Además estaba protegida por la marina inglesa.
Los elementos más progresistas de las Juntas locales proponen convocar unas Cortes para redactar una nueva Constitución. Pero las disputas en la propia Junta Central −desacreditada por las derrotas militares− llevan a nombrar una Regencia de 5 miembros (que comenzó sus
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funciones el 31 de Enero de 1810) especie de gobierno provisional, con miembros muy conservadores pero que, sometidos a la presión ambiental de Cádiz, convocan las Cortes de Cádiz. La idea de reunir unas Cortes Generales ya había sido debatida en la Junta Central, pero la regencia no se decidíó a convocarlas hasta que no llegó a Cádiz la noticia de que habían surgido poderes locales en varias ciudades americanas que podían poner en peligro el Imperio español.
Entonces se produjo la llamada «Consulta al país», petición a las instituciones más representativas (instituciones civiles y eclesiásticas, profesores de universidades, destacados ilustrados, etc.) sobre las reformas que debían emprenderse, la forma de reunir las Cortes y los temas a tratar en ellas. Se creó una comisión −presidida por Jovellanos− para analizar las respuestas y preparar la celebración de las Cortes.
Las cortes de Cádiz (1810-1814). Grupos y desarrollo de los hechos:
Se convocan Cortes en Cádiz después de un siglo en que los Borbones no las habían reunido apenas. Las Cortes comenzaron el 24 de Septiembre de 1810 y prolongan su actividad hasta la primavera de 1814. Las primeras sesiones se reunieron en el teatro cómico de la ciudad isla de León (actual San Fernando). Desde 1811 −tras el fin de la epidemia de fiebre amarilla− pasó a reunirse en la Iglesia de San Felipe Neri de Cádiz.
Las primeras sesiones reunieron a un centenar de diputados, pero su número fue aumentando hasta llegar a los 300.
El proceso de elección de diputados a Cortes fue difícil: Era imposible una elección directa de representantes en un país en guerra. Se optó por elegir sustitutos o diputados entre las personas de cada una de las provincias que se hallaban en Cádiz. En este sentido, hay que decir que por entonces muchos burgueses liberales, funcionarios ilustrados e intelectuales de ciudades tomadas por los ejércitos napoleónicos, huyendo de la guerra se habían concentrado en Cádiz, ciudad protegida por la marina inglesa.
Los Componentes. La mayor parte de sus componentes pertenecían al Estado llano: 150 profesionales liberales y funcionarios (60 abogados; 55 funcionarios públicos). El resto: 97 clérigos, 37 militares, Sólo 8 títulos nobiliarios. La alta Nobleza y la Iglesia apenas estuvieron representadas. Tampoco asistieron delegados de las provincias ocupadas −a los que se buscó suplentes gaditanos− lo mismo que a los representantes de América.
En conjunto ofrecían un talante innovador (clases medias, abogados, funcionarios), pero ni un solo campesino y tampoco mujeres, carentes todavía de todo derecho político.
Pronto surgieron TRES grandes tendencias:
a) Los LIBERALES (o innovadores) Partidarios de reformas revolucionarias y admiradores de la Revolución Francesa. Defendían la plena soberanía nacional, cortes formadas por una cámara única (a imitación de los Estados Generales franceses de 1789) y redacción de una Constitución liberal. Sin embargo, no desdeñan las leyes hispánicas anteriores: eran partidarios de una soberanía compartida por el rey y las Cortes. Además defienden la libertad de imprenta, la abolición de la Inquisición y la «igualdad de los españoles de ambos hemisferios»
Entre sus filas destacan Agustín Argüelles (gran orador y jefe de los liberales, quien participó posteriormente en la elaboración de la Constitución de 1837), Muñoz Torrero (sacerdote, rector de la Universidad de Salamanca y uno de los miembros de la comisión que elaboró la Constitución) o Pérez de Castro. Contaron con el apoyo de la prensa gaditana y dominaron los debates de las Cortes.
b) Los JOVELLANISTAS (o renovadores). Defienden una mezcla de modelo parlamentario británico y las leyes tradicionales de los reinos hispánicos. Propugnan una división de poderes sui generis: Rey (Poder ejecutivo), Cortes (los 3 Estamentos tradicionales) y el Poder Judicial.
c) Los ABSOLUTISTAS a ultranza, llamados despectivamente «serviles» o «inmovilistas» que pretendían mantener el viejo orden monárquico. Entre sus filas destacaron el obispo de Orense, Pedro de Quevedo y Quintano, Blas Ostolaza o Pedro Inguanzo.
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El Discurso Inaugural de las Cortes de Muñoz Torrero, fue una encendida defensa de los principios liberales. Además ya en las primeras sesiones se adoptan varias medidas novedosas, debido a la superioridad numérica de los elementos reformadores:
1) El principio de soberanía nacional, es decir, el reconocimiento de que el poder reside en el conjunto de los ciudadanos y se expresa a través de las Cortes. Los diputados eran meros representantes de la nacíón.
2) reconocimiento de Fernando VII como rey constitucional, declarando nula la abdicación de Bayona.
3) Se forman cortes mediante cámara única, frente a la tradicional representación estamental (nobleza, clero y Estado llano), a imitación de los Estados Generales franceses de 1789.
4) Exigencia de juramento de fidelidad a las cortes y a las leyes emanadas de ellas.
La labor de las Cortes fue inmensa, destacando dos grupos de tareas:
- La elaboración de la Constitución de 1812.
- La promulgación de varios decretos que reforman aspectos esenciales de la política y la sociedad españolas.
Con estas medidas se buscaba la sustitución de las estructuras políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen por las de un Estado Liberal.
LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812.
Una CONSTITUCIÓN es una norma fundamental de un estado que suele recoger los siguientes contenidos: los derechos políticos de los ciudadanos, la separación de poderes, su asignación concreta y competencias de cada uno de ellos (ejecutivo, legislativo y judicial); la organización del estado señalando la soberanía y la forma de organización política (monarquía, república federal, estado unitario, etc.) y las funciones de otras instituciones y autoridades como autoridades regionales o federales, fuerzas armadas) y el control de la constitucionalidad de las leyes.
Fue elaborada por una comisión de las Cortes, presidida por Ranz Romanillos, secretario de la Junta de Bayona y traductor del Estatuto de Bayona. Fue aprobada por los diputados el día 19 de Marzo de 1812, día de San José, por lo que se la conoce popularmente con el apelativo de la «Pepa». Las principales ideas recogidas en la misma son:
Es la Constitución más extensa de las habidas en España (348 artículos, divididos en 10 títulos) ya que reguló minuciosamente la organización política (elecciones; organización de ayuntamientos y diputaciones...) es decir cuestiones que son propias de leyes ordinarias.
(A). El Preámbulo señala que "la nacíón española está representada por las Cortes españolas que se da a sí misma la Constitución.
(B). En el Titulo I («España») se reconoce la Soberanía Nacional (Art.3): «La soberanía reside en la nacíón y pertenece a ésta el derecho de establecer sus leyes fundamentales» y no al rey como en épocas pasadas.
(C). En el Título II («Los españoles») se recoge una amplía declaración de derechos del ciudadano: igualdad de los españoles ante la ley, libertad de pensamiento, de imprenta, inviolabilidad del domicilio; reconoce la propiedad privada y todos los demás derechos de los individuos «de ambos hemisferios», es decir se coloca en pie de igualdad los territorios peninsulares y las colonias americanas.
Asimismo se hace referencia a los deberes, fundamentalmente dos:
- La proclamación del catolicismo como religión del Estado. Ello se debíó a un compromiso entre la burguésía liberal y los absolutistas que permitiese avanzar en otras direcciones,
- Reconocían a Fernando VII, como rey de España, pero no como rey absoluto sino constitucional.
LA CRISIS DE 1808
En 1788 muere Carlos III y sube al trono su hijo Carlos IV, quien gobernará España desde 1788 hasta 1808. Carlos IV nombró a Manuel Godoy como su favorito o primer ministro. Era un joven militar de 25 años, que tenía buena amistad tanto con el rey como con la reina María Luisa de Parma (con quién manténía relaciones íntimas) y un típico gobernante del Despotismo ilustrado.
En 1789 −al año siguiente de llegar al poder Carlos IV−, se inició la Revolución Francesa que supuso la abolición del Antiguo Régimen en Francia: se suprimen los derechos fiscales de la nobleza y el clero, se redactó la declaración de derechos del hombre y finalmente se elaboró la Constitución de 1791, basada en la soberanía nacional y la división de poderes.
Tres años más tarde, en Agosto de 1792 se produce la 2ª fase de la Revolución Francesa: un levantamiento parisino derroca a Luis XVI de Francia y se elige una nueva Asamblea, la Convencíón. En Enero de 1793, Luis XVI y su mujer María Antonieta fueron ajusticiados en la guillotina. Carlos IV, al conocer la muerte de Luis XVI (ante el temor de que la Revolución se extendiera a España) declaró la guerra a Francia. Es la llamada Guerra contra la Convencíón (1792–1795) que terminó con victoria francesa y la firma de la Paz de Basilea (1805). Desde este momento, España estará al servicio de Francia y, por contra, Inglaterra pasó a ser su enemigo principal:
En 1796 por el 1º Tratado de San Ildefonso, España y la Convencíón francesa firman una alianza militar contra Inglaterra. El resultado fue que los ingleses derrotaron a la marina española en el Cabo San Vicente (feb. 1797) y España perdíó su flota de guerra, con lo cual a partir de entonces queda desprotegido el comercio con América.
En los dos años siguientes (1797–99), Francia –ocupada en la campaña de Egipto dirigida por Napoleón– no requirió la colaboración militar española y se produjo cierta mejoría de la economía española.
Pero en 1799, NAPOLEÓN Bonaparte tomó el poder haciéndose nombrar Primer Cónsul y recibíó poderes absolutos. Desde este momento, la corte española será una mera comparsa ante la política expansionista de Bonaparte. Godoy entra en entera dependencia de Napoleón y secunda todos sus proyectos:
En Octubre de 1800 se firmó con Napoleón el 2º Tratado de San Ildefonso en virtud del cual un ejército español, al mando de Godoy intervino en la GUERRA DE LAS NARANJAS (1801) contra Portugal para cerrar sus puertos al comercio británico, ya que Portugal desobedecía el boicot a Inglaterra decretado por Napoleón.
En 1804, Napoleón −tras ser coronado emperador en ese año−, decretó la GUERRA CONTRA Inglaterra. España apoyó a Francia y su flota cayó destrozada en Trafalgar, (Oct. 1805, NO de Gibraltar) ante la escuadra del almirante Nelson.
En conclusión, la alianza con Napoleón significó el hundimiento económico del país, el fin de la potencia naval española y la incomunicación con las posesiones americanas. A partir de entonces, los ingleses bloquean el comercio español con América.
El origen de la Guerra de Independencia puede rastrearse desde 1806, cuando Napoleón declaró un nuevo bloqueo continental contra Inglaterra y Portugal −viejo aliado de los ingleses−, se negó a aplicarlo.
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En Octubre de 1807, España firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau (ciudad francesa al sur de París), un compromiso bélico para conquistar y dividir Portugal (que no apoyaba el bloqueo comercial) en 3 partes:
- El sur para Godoy, que sería nombrado príncipe de los Algarbes.
- La Lusitania para Elisa Bonaparte, ex reina de Etruria y hermana de Napoleón
- El centro, entre el Duero y el Tajo, quedaría en suspenso para futuras compensaciones.
Por este tratado, Carlos IV, concede permiso a Napoleón para entrar con 28.000 soldados franceses para su conquista: en pocos días las tropas de Junot tomaron Lisboa. Sin embargo, tras conquistar Portugal, más de 100.000 hombres llegan a España al mando de Junot y Murat, generales napoleónicos y comienzan a invadir España, establecíéndose en Burgos, Salamanca, Valladolid, San Sebastián y Barcelona.
− En Febrero de 1808, Murat (duque de Berg, y cuñado de Napoleón, ya que estaba casado con su hermana Catalina) fue nombrado lugarteniente de Napoleón en España y ocupó Madrid. A estas alturas estaba clara la pretensión napoleónica de conquistar España.
EL MOTÍN DE ARANJUEZ (Marzo de 1808)
Entonces, Godoy encarga al General Castaños −general de Andalucía–, formar un ejército para repeler a los franceses y trama la huída de la familia real, que estaba en Aranjuez, a Sevilla o Cádiz (para ir a América en caso de no poder mantener la guerra con los franceses). Entonces estalla el MOTÍN DE ARANJUEZ (17–19 de Marzo de 1808), donde se encontraban los reyes, ya que era residencia real desde el Siglo XVI.
Fue un motín del Partido Cortesano, enemigo de Godoy y agrupados en torno al príncipe Fernando (futuro Fernando VII), cuyo líder era el Conde de Montijo:
En la noche del jueves 17 al viernes 18 se forman numerosos grupos de cuatro a seis hombres armados de palos, capitaneados por el Conde de Montijo, rondando la casa de Godoy. En conclusión, el Pueblo (soldados, campesinos y servidores de palacio) intervienen como elemento de choque, movidos por importantes aristócratas de la camarilla de Fernando: el famoso tío Pedro, instigador popular del motín fue el conde de Montijo, ayudado por otros nobles («el tío Coleto», «el Aragónés» o «el extremeño») a los que se unieron tropas de la guarnición..
El resultado fue que Carlos IV destituyó a Godoy y, dos días después Carlos IV abdica en favor de su hijo Fernando, ante la presión popular. Cinco días después, Fernando entra a caballo en Madrid por la puerta de Toledo, recibido entre aclamaciones. Sin embargo también el 23 de Marzo lo hacía Murat por la puerta de Chamartín y según la Gaceta de Madrid fueron recibidos por un gentío innumerable, pensando que venían a apoyar a Fernando.
El primer reinado del joven Fernando VII (tenía 24 años de edad) sólo duro 2 meses (Marzo–Mayo de 1808).
Carlos IV pronto se arrepintió de su abdicación. Escribíó a Napoleón haciéndole saber su abdicación forzada. Napoleón se ofrecíó como mediador. Fernando VII y Carlos IV fueron llamados por Napoleón a Bayona (SO de Francia), donde llegan el 20 y 30 de Abril de 1808 respectivamente.
Napoleón consiguió, con su fuerte personalidad, la renuncia de ambos reyes a su favor. Fernando VII abdica en su padre, Carlos IV (tras la amenaza de muerte del propio Napoleón ante su negativa inicial). Al día siguiente Carlos IV abdicó en Napoleón, bajo dos condiciones: la integridad de España y las Indias y la confesionalidad católica del estado. A cambio reciben los dominios franceses de Chambord (para Carlos) y Navarre (para Fernando), concretamente en el castillo de Valençay donde permanecíó secuestrado hasta el fin de la guerra, junto a su hermano Carlos Mª Isidro y su tío Antonio Pascual.
A continuación, Napoleón proclama rey a su hermano José I Bonaparte y sus tropas conquistan toda España.
A fin de conseguir apoyos entre la población, José Bonaparte dotó a España de una especie de constitución: El ESTATUTO DE BAYONA, una carta otorgada elaborada por el propio Napoleón y aprobado por la Junta de Bayona. De su contenido cabe destacar:
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- Nombramiento de José I Bonaparte como nuevo rey de España
- Reconocimiento de la religión católica como religión oficial del estado.
- Reconocía algunos derechos como: la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, los impuestos y el acceso a los cargos públicos, la libertad de imprenta y la inviolabilidad del domicilio.
El Estatuto de Bayona, pese a sus limitaciones fue la pionera del Constitucionalismo español y provocó la redacción de la Constitución de Cádiz por los elementos opuestos a la invasión napoleónica. Sin embargo, el Estatuto de Bayona no llegó a ponerse en práctica debido a la guerra peninsular o guerra de Independencia.
LOS AFRANCESADOS Y EL FRENTE PATRIÓTICO
a) Los AFRANCESADOS. El gobierno de José I Bonaparte contó con la ayuda de los llamados en tono insultante «afrancesados»: aristócratas (duques de Híjar o Conde de Santa Coloma), clérigos, altos funcionarios (destacando ministros como Cabarrús o Mazarredo), miles de funcionarios de provincias e intelectuales (José Mª Blanco White, Meléndez Valdés o Leandro Fernández de Moratín).
Eran partidarios del reformismo ilustrado de José I y enemigos de medidas revolucionarias: pensaban que una monarquía fuerte sería capaz de realizar las reformas necesarias para modernizar el país y, a la par, evitar la Revolución desde abajo. El pueblo los tachó de traidores. Hoy, muchos historiadores afirman su buena fe. Tras el final de la Guerra peninsular o «Guerra de Independencia» la mayoría debieron exiliarse, mientras que el resto fueron detenidos y ajusticiados por los patriotas antifranceses.
b) El FRENTE PATRIÓTICO. Formado por la mayoría de la población española que se opuso a la invasión francesa, pero pueden distinguirse posiciones muy diferentes:
- La mayor parte del clero y la nobleza defendían la vuelta de Fernando VII como rey absolutista.
- Los sectores ilustrados, encabezados por Floridablanca y Jovellanos, esperaban asimismo la vuelta de Fernando VII pero como rey reformista y modernizador de España y crear un sistema liberal parlamentario basado en la soberanía nacional y la división de poderes.
- Por último, gran parte de la población luchó contra un invasor extranjero en espera de la vuelta de Fernando VII, aunque carecían de posiciones ideológicas claras.
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA (1808–1813).
LA GUERRA DE INDEPENDENCIA, fue conocida popularmente como «guerra del francés» –en Cataluña– o «la francesada» en el resto de España.
Se inicia en Madrid el 2 de Mayo de 1808. Los madrileños se levantan contra el ejército francés que había ocupado la capital ante las noticias, más o menos falsas, de que Fernando VII había sido secuestrado por Napoléon y el intento de llevarse a Francia al infante Francisco de Paula, el menor de los hijos de Carlos IV que fue impedido por un pequeño grupo de personas reunidas ante el Palacio Real. Ante esta situación, el pueblo fue apoyado por los jóvenes oficiales Daoíz y Velarde que se sublevaron en el parque de artillería de Monteleón. A continuación, los franceses fueron atacados.
Algunas de estas escenas fueron recogidas por Goya en el Cuadro «El 2 de Mayo: la carga de los mamelucos», en la que los madrileños atacan a un grupo de soldados egipcios (mamelucos) hechos prisioneros por Napoleón en su campaña contra Egipto y reclutados para su servicio.
Pocas horas después, el general Murat reprimíó la revuelta fusilando a centenares de madrileños como escarmiento, hecho recogido en el cuadro «Los fusilamientos del 3 de Mayo» o «Fusilamientos de la Moncloa» de Goya. Recuérdese que Francisco de Goya es pintor de cámara de Carlos IV desde 1789.
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Un día después, el 4 de Mayo se produjo la salida del resto de la familia real española, encabezada por el infante Antonio Pascual, tío de Fernando, que presidía la Junta de Gobierno, que había gobernado desde el 10 de Abril hasta el 4 de Mayo, en dirección a Bayona.
A partir de ahí la guerra puede dividirse en 4 fases:
1ª FASE: El avance francés hasta la batalla de Bailén (Mayo–Julio de 1808)
En Junio de 1808, un ejército de 170.000 hombres se adentra en España confiando desplegarse en abanico por toda España en pocos meses. Pero a fines de Mayo, al conocerse la noticia de las abdicaciones de Bayona y los sucesos de Madrid, se suceden levantamientos antifranceses por toda España (Cartagena, Zamora, Sevilla, La Coruña, Valencia). Se crean Juntas provinciales de Defensa en casi todas las capitales, formadas por hombres de la aristocracia, el clero, militares y funcionarios. Enseguida con delegados de estas juntas provinciales se formó una Junta Central Suprema de 34 miembros (sept. De 1808) en Aranjuez, presidida por el viejo Floridablanca, encargada de coordinar la acción contra los franceses y de pedir ayuda a Inglaterra.
Estos levantamientos degeneran en una GUERRA (1808–1813). Fue a la vez una guerra nacional, frente a un enemigo común –los franceses– y un conflicto internacional.
Las juntas provinciales se dotaron de ejércitos regulares: el de Castilla al mando del general Cuesta; el de Galicia al mando de Joaquín Blake; el de Aragón por el general Palafox; el de Andalucía por el general Castaños.
- En un primer momento destacó la resistencia de algunas ciudades sitiadas por los franceses: Zaragoza que resistíó gracias a estar rodeada por antiguas murallas y protegida por el río Ebro, amén de las barricadas y al papel de Agustina de Aragón y del general Palafox.
- El mariscal Dupont conquistó el centro de Castilla y trata de dominar Andalucía, pero es derrotado en BAILÉN (Jaén. 19–22 de Julio de 1808) por la Junta de Granada y Sevilla al mando del general Castaños. Supuso la primera gran derrota de Napoleón en Europa y la rendición de 20.000 soldados. Ello provocó las iras de Napoleón que calificó a Dupont de estúpido y cobarde. José I que acababa de llegar a Madrid se retiró rápidamente a Vitoria y las tropas francesas retrocedieron hasta el Ebro.
2ª FASE. LA LLEGADA DE NAPOLEÓN y la contraofensiva de la Grande Armée.
Ante el descalabro de Bailén, en Noviembre de 1808, el propio Napoleón entra en España, junto a sus principales generales, con un ejército de 250.000 hombres (la Grande Armée) y desarrollan un avance espectacular: victorias en Tudela, Burgos y Somosierrra. En menos de un mes Napoleón dispersó a lo mejor del ejército español y entró de nuevo en Madrid (2 dic.1808). José Bonaparte vuelve a Madrid, mientras que la Junta Central se refugia en Sevilla y más tarde en Cádiz. Incluso Napoleón dictó 4 decretos reformistas: abolición de los derechos feudales, de la Inquisición, reducción de los conventos y nacionalización de sus bienes.
Napoleón se marcha a finales de 1808 ante las noticias de rearme de Austria. Desde comienzos de 1809, los franceses van a dominar toda España en una típica guerra de desgaste a lo largo de tres años (1809–1811). Por su parte, el ejército español se compónía apenas de 100.000 soldados en pie de combate y algunos focos aislados de resistencia.
En 1810, casi todo el territorio peninsular estaba en manos de Francia:
a) Massena trata de conquistar Portugal, donde había desembarcado un ejército británico de 12.000 hombres al mando de sir Arthur Wellesley (futuro duque de Wellington). Massena conquistó Ciudad Rodrigo y Almeida en Portugal, pero no logró su fin: La estrategia aliada consistíó en destruir puentes, barcas y transbordadores. Además se construyó la línea de Torres Vedras (una colosal fortificación a base de obstáculos naturales a lo largo de 47 Km. Con 30.000 ingleses y 30.000 portugueses) que logró proteger Lisboa.
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b) Soult conquistó toda Andalucía desde Jaén hasta poner sitio a Cádiz. Desde Febrero de 1810, Cádiz es asediada por 20.000 franceses pero resultó imposible de conquistar debido a que estaba protegida por una flota conjunta hispano–británica y un cuerpo del ejército al mando del duque de Albuquerque –que llegó a Cádiz un día antes que los franceses–. Además los españoles volaron el puente de Zuazo y el río Santi Petri se convirtió en un foso insalvable, ya que el gobernador militar de Cádiz destruyó todas las barcas.
A estas alturas, sólo quedan libres, Lisboa, Galicia, Cádiz (donde en 1811 se reúnen las Cortes) y la España insular.
3ª FASE: La guerra de desgaste y el papel de las guerrillas.
Desde 1809 en los pueblos y ciudades se practica la táctica de guerrillas («la petite guerre»), forma de resistencia popular contra el invasor francés.
Eran grupos de unos 100 hombres formados por antiguos soldados del ejército español derrotados que deciden seguir la guerra por su cuenta, voluntarios civiles, campesinos, bandoleros acogidos al indulto por defender la patria, y curas. Entre sus jefes destacan Espoz y Mina o Porlier (antiguos soldados), el Empecinado y el cura Merino, el «estudiante» o «don Julián Sánchez». Pero no todos eran liberales. Algunos ejemplos:
- El cura Merino organizó una guerrilla en tierras de Burgos. Los franceses entraron en su pueblo y le obligaron a servir como acemilero. Sin embargo no fue un liberal. En el Trienio Liberal (1820–23) luchó contra los partidarios de la Constitución e intervino en la 1ª Guerra Carlista en favor de Carlos Mª Isidro.
- Otros como el «Empecinado» eran liberales. Formó partidas junto al río Duero. Más tarde, participó en el levantamiento de Riego (1820) y fue ahorcado por los absolutistas.
Las guerrillas hostigaban por sorpresa al enemigo, mandados por un jefe de cuadrilla. Su mejor arma era el conocimiento del terreno y el apoyo de la población. Sus objetivos solían ser pequeñas guarniciones de retaguardia, caravanas de abastecimiento y soldados rezagados.
Las guerrillas lograron 3 objetivos:
o Dificultaron las comunicaciones entre Madrid y París (40 días)
o Valiosa fuente de información para los aliados ingleses. Por ejemplo Wellington, trató de atacar cerca de Talavera un destacamento francés convencido de que contaba con 10.000 soldados cuando en realidad eran tres cuerpos de ejército con más de 50.000 hombres. Gracias a esta información se pudo evitar lo que habría sido una derrota total.
o Obligaron a destinar soldados para la protección de las comunicaciones.
4ª FASE: LA CAMPAÑA DE Rusia Y EL FIN DE LA GUERRA (1812–1813)
En 1812, la guerra da un giro definitivo: Napoleón inició la campaña de Rusia y retiró 50.000 soldados para enviarlos al frente de Rusia. Ello provocó el desastre francés. El duque de Wellington desembarcó en Lisboa y derrotó a los franceses en la Albuera (Badajoz).
- En el verano de 1812 comienza la gran ofensiva hispano–inglesa: Victorias de Badajoz, Ciudad Rodrigo y Arapiles (22 Julio 1812. Salamanca). Esta victoria tuvo resultados decisivos. Un mes después, Wellington libera Madrid (13 de Agosto de 1812). José I huye a Valencia protegido por el general Suchet. Y Soult abandonó el sitio de Cádiz y toda Andalucía. Pero, José I contraataca y ocupa de nuevo Madrid el 3 de Noviembre de 1812, Wellington se retiró a Salamanca pero con su ejército intacto.
- En Julio–Agosto de 1813 se inicia la ofensiva final: un gran ejército formado por británicos (52.000), españoles (20.000) y portugueses (32.000) dirigidos por Wellington lanza de nuevo su acometida: ocupó definitivamente Madrid y obtiene las decisivas victorias de Vitoria y San Marcial (Irún). José I capitula y pasa a Francia. El territorio español queda libre de los invasores franceses.
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Napoleón derrotado también en Alemania (batalla de Leipzig) llega a un acuerdo con Fernando VII, por el Tratado de Valençay (dic. 1813, donde estaba confinado Fernando VII), Napoléon reconoce la restauración de Fernando VII.
En 1814 se produjo el hundimiento total del Imperio napoleónico, gracias a los ejércitos británicos de Wellington, procedentes de España por el sur y los austriacos, suecos y rusos por el este. En conclusión: la derrota de Napoleón por las potencias absolutistas europeas (1815) significó la vuelta al viejo orden y al Absolutismo Monárquico. Pero los vientos de libertad ya no podían ser amordazados. Entre 1815 y 1833, España y Europa entera se debatirán entre el absolutismo y el liberalismo.
EL BALANCE DE LA GUERRA
La guerra de Independencia causó 300.000 muertos según unos autores y cerca de un millón, según otros, para una población total de 11 millones de habitantes. Madrid cambió seis veces de dueño y dejó un país empobrecido.
Dejó al país arruinado: ruinas de las cosechas, caída de la industria textil catalana y ruina definitiva de la Hacienda española
Según la historiografía británica, la actuación del ejército británico fue determinante, destacando el papel del duque de Wellington. Pero, sin minusvalorar su importancia, hay que decir que Wellington no habría podido mantenerse en la Península sin la ayuda de las tropas regulares y las guerrillas españolas.
El exilio de los afrancesados. Por decreto de 30 de Mayo de 1814, se prohibíó la vuelta a España a todos los que hubieran aceptado o simplemente continuado en el desempeño de un cargo bajo el reinado de José I Bonaparte. Más de 10.000 afrancesados tuvieron que exiliarse y abandonar el país.
Pero la guerra tuvo una cara positiva. Mientras gran parte de los españoles se enfrentaban a los franceses se reúnen las CORTES DE CÁDIZ, primer intento de acabar con el Antiguo Régimen y crear una verdadera revolución burguesa. Tras las derrotas militares de 1809, la Junta Central Gubernativa es sustituida por una Regencia de 5 miembros que convocan las Cortes de Cádiz que elaboraron la Constitución de 1812, primer eslabón del régimen liberal–burgués español del Siglo XIX.
2. LA REVOLUCIÓN LIBERAL, LAS CORTES DE CÁDIZ Y LA CONSTITUCIÓN DE 1812
Paralelamente a la Guerra de Independencia (1808-1813) tuvo lugar un movimiento revolucionario. Mientras gran parte de los españoles se enfrentaban con las armas a los franceses, unos pocos ilustrados pretendían realizar una verdadera revolución burguesa.
En 1808, tras el avance francés, las abdicaciones de Bayona y el 2 de Mayo de Madrid, se suceden levantamientos antifranceses y ante el vacío de poder se crean Juntas provinciales de Defensa en casi todas las capitales, formadas por hombres de la aristocracia, el clero, militares y funcionarios. Enseguida con delegados de estas juntas provinciales se formó una Junta Central Suprema de 34 miembros (Septiembre de 1808) en Aranjuez, presidida por el viejo Floridablanca, que se convierte en el máximo órgano gubernativo (hasta la vuelta de Fernando VII como legítimo rey de España), coordina la acción contra los franceses y ocupa el vacío de poder dejado por la marcha de José I (quién tras la victoria de Bailén se refugió en Victoria y pasó a Francia).
Tras la victoria española de Bailén, en Noviembre de 1808, Napoleón entra en España, con un ejército de 250.000 hombres y desarrollan un avance espectacular volviendo a conquistar Madrid, mientras que la Junta Central se refugia en Sevilla y más tarde en Cádiz, cuya posición estratégica la hacía inexpugnable. Además estaba protegida por la marina inglesa.
Los elementos más progresistas de las Juntas locales proponen convocar unas Cortes para redactar una nueva Constitución. Pero las disputas en la propia Junta Central −desacreditada por las derrotas militares− llevan a nombrar una Regencia de 5 miembros (que comenzó sus
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funciones el 31 de Enero de 1810) especie de gobierno provisional, con miembros muy conservadores pero que, sometidos a la presión ambiental de Cádiz, convocan las Cortes de Cádiz. La idea de reunir unas Cortes Generales ya había sido debatida en la Junta Central, pero la regencia no se decidíó a convocarlas hasta que no llegó a Cádiz la noticia de que habían surgido poderes locales en varias ciudades americanas que podían poner en peligro el Imperio español.
Entonces se produjo la llamada «Consulta al país», petición a las instituciones más representativas (instituciones civiles y eclesiásticas, profesores de universidades, destacados ilustrados, etc.) sobre las reformas que debían emprenderse, la forma de reunir las Cortes y los temas a tratar en ellas. Se creó una comisión −presidida por Jovellanos− para analizar las respuestas y preparar la celebración de las Cortes.
Las cortes de Cádiz (1810-1814). Grupos y desarrollo de los hechos:
Se convocan Cortes en Cádiz después de un siglo en que los Borbones no las habían reunido apenas. Las Cortes comenzaron el 24 de Septiembre de 1810 y prolongan su actividad hasta la primavera de 1814. Las primeras sesiones se reunieron en el teatro cómico de la ciudad isla de León (actual San Fernando). Desde 1811 −tras el fin de la epidemia de fiebre amarilla− pasó a reunirse en la Iglesia de San Felipe Neri de Cádiz.
Las primeras sesiones reunieron a un centenar de diputados, pero su número fue aumentando hasta llegar a los 300.
El proceso de elección de diputados a Cortes fue difícil: Era imposible una elección directa de representantes en un país en guerra. Se optó por elegir sustitutos o diputados entre las personas de cada una de las provincias que se hallaban en Cádiz. En este sentido, hay que decir que por entonces muchos burgueses liberales, funcionarios ilustrados e intelectuales de ciudades tomadas por los ejércitos napoleónicos, huyendo de la guerra se habían concentrado en Cádiz, ciudad protegida por la marina inglesa.
Los Componentes. La mayor parte de sus componentes pertenecían al Estado llano: 150 profesionales liberales y funcionarios (60 abogados; 55 funcionarios públicos). El resto: 97 clérigos, 37 militares, Sólo 8 títulos nobiliarios. La alta Nobleza y la Iglesia apenas estuvieron representadas. Tampoco asistieron delegados de las provincias ocupadas −a los que se buscó suplentes gaditanos− lo mismo que a los representantes de América.
En conjunto ofrecían un talante innovador (clases medias, abogados, funcionarios), pero ni un solo campesino y tampoco mujeres, carentes todavía de todo derecho político.
Pronto surgieron TRES grandes tendencias:
a) Los LIBERALES (o innovadores) Partidarios de reformas revolucionarias y admiradores de la Revolución Francesa. Defendían la plena soberanía nacional, cortes formadas por una cámara única (a imitación de los Estados Generales franceses de 1789) y redacción de una Constitución liberal. Sin embargo, no desdeñan las leyes hispánicas anteriores: eran partidarios de una soberanía compartida por el rey y las Cortes. Además defienden la libertad de imprenta, la abolición de la Inquisición y la «igualdad de los españoles de ambos hemisferios»
Entre sus filas destacan Agustín Argüelles (gran orador y jefe de los liberales, quien participó posteriormente en la elaboración de la Constitución de 1837), Muñoz Torrero (sacerdote, rector de la Universidad de Salamanca y uno de los miembros de la comisión que elaboró la Constitución) o Pérez de Castro. Contaron con el apoyo de la prensa gaditana y dominaron los debates de las Cortes.
b) Los JOVELLANISTAS (o renovadores). Defienden una mezcla de modelo parlamentario británico y las leyes tradicionales de los reinos hispánicos. Propugnan una división de poderes sui generis: Rey (Poder ejecutivo), Cortes (los 3 Estamentos tradicionales) y el Poder Judicial.
c) Los ABSOLUTISTAS a ultranza, llamados despectivamente «serviles» o «inmovilistas» que pretendían mantener el viejo orden monárquico. Entre sus filas destacaron el obispo de Orense, Pedro de Quevedo y Quintano, Blas Ostolaza o Pedro Inguanzo.
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El Discurso Inaugural de las Cortes de Muñoz Torrero, fue una encendida defensa de los principios liberales. Además ya en las primeras sesiones se adoptan varias medidas novedosas, debido a la superioridad numérica de los elementos reformadores:
1) El principio de soberanía nacional, es decir, el reconocimiento de que el poder reside en el conjunto de los ciudadanos y se expresa a través de las Cortes. Los diputados eran meros representantes de la nacíón.
2) reconocimiento de Fernando VII como rey constitucional, declarando nula la abdicación de Bayona.
3) Se forman cortes mediante cámara única, frente a la tradicional representación estamental (nobleza, clero y Estado llano), a imitación de los Estados Generales franceses de 1789.
4) Exigencia de juramento de fidelidad a las cortes y a las leyes emanadas de ellas.
La labor de las Cortes fue inmensa, destacando dos grupos de tareas:
- La elaboración de la Constitución de 1812.
- La promulgación de varios decretos que reforman aspectos esenciales de la política y la sociedad españolas.
Con estas medidas se buscaba la sustitución de las estructuras políticas, económicas y sociales del Antiguo Régimen por las de un Estado Liberal.
LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ DE 1812.
Una CONSTITUCIÓN es una norma fundamental de un estado que suele recoger los siguientes contenidos: los derechos políticos de los ciudadanos, la separación de poderes, su asignación concreta y competencias de cada uno de ellos (ejecutivo, legislativo y judicial); la organización del estado señalando la soberanía y la forma de organización política (monarquía, república federal, estado unitario, etc.) y las funciones de otras instituciones y autoridades como autoridades regionales o federales, fuerzas armadas) y el control de la constitucionalidad de las leyes.
Fue elaborada por una comisión de las Cortes, presidida por Ranz Romanillos, secretario de la Junta de Bayona y traductor del Estatuto de Bayona. Fue aprobada por los diputados el día 19 de Marzo de 1812, día de San José, por lo que se la conoce popularmente con el apelativo de la «Pepa». Las principales ideas recogidas en la misma son:
Es la Constitución más extensa de las habidas en España (348 artículos, divididos en 10 títulos) ya que reguló minuciosamente la organización política (elecciones; organización de ayuntamientos y diputaciones...) es decir cuestiones que son propias de leyes ordinarias.
(A). El Preámbulo señala que "la nacíón española está representada por las Cortes españolas que se da a sí misma la Constitución.
(B). En el Titulo I («España») se reconoce la Soberanía Nacional (Art.3): «La soberanía reside en la nacíón y pertenece a ésta el derecho de establecer sus leyes fundamentales» y no al rey como en épocas pasadas.
(C). En el Título II («Los españoles») se recoge una amplía declaración de derechos del ciudadano: igualdad de los españoles ante la ley, libertad de pensamiento, de imprenta, inviolabilidad del domicilio; reconoce la propiedad privada y todos los demás derechos de los individuos «de ambos hemisferios», es decir se coloca en pie de igualdad los territorios peninsulares y las colonias americanas.
Asimismo se hace referencia a los deberes, fundamentalmente dos:
- La proclamación del catolicismo como religión del Estado. Ello se debíó a un compromiso entre la burguésía liberal y los absolutistas que permitiese avanzar en otras direcciones,
- Reconocían a Fernando VII, como rey de España, pero no como rey absoluto sino constitucional.