Madame Bovary: historia, versiones e influencia de la novela de Gustave Flaubert

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Madame Bovary, de Gustave Flaubert

Madame Bovary es la novela del escritor francés Gustave Flaubert publicada en 1856. En ella, su protagonista, la joven de provincias, se casa con un médico también de provincias, lo que supone para ella una gran decepción. Ella empezará a fantasear con una vida de lujo y pasión distinta a la suya (vulgar y aburrida), se buscará amantes y contraerá deudas hasta que le sea imposible mantener esa situación y terminará suicidándose.

El personaje de Emma Bovary es fruto burgués de una sociedad que cuestiona los valores morales tradicionales pero no los rechaza de plano. Por eso Emma, desde pequeña, se siente diferente (su primer rasgo) y en ella no recalan los valores religiosos. Su segundo rasgo es la tendencia a la ensoñación.

La novela levantó mucha polémica. Tiene bastantes trazas autobiográficas; se ha dicho que Flaubert llegó a afirmar, en una frase muy interpretada, que «Madame Bovary soy yo», es decir, la víctima de un sentimiento absoluto de hastío.

Otras versiones literarias

Las obras literarias más emparentadas con la obra de Flaubert, dentro del realismo, son:

  • El eterno marido, del ruso Fiódor Dostoyevski (1870). Narra los efectos del adulterio en el marido tras la muerte de su esposa adúltera.
  • Anna Karénina, del ruso Lev Tolstói (1877). Narra un profundo enamoramiento que nada en la vida casada de su protagonista puede sustituir.
  • El primo Basilio, del portugués Eça de Queirós (1878). Narra la hipocresía de la sociedad de la época.
  • La Regenta, de Leopoldo Alas 'Clarín' (1884). Es otra reinterpretación del mito que vuelve aún más complejo el personaje de Emma (ahora Ana Ozores), ya que la figura del amante se duplica en un ser de rico mundo interior (el magistral Fermín de Pas) y un donjuán de provincias (Álvaro Mesía).
  • La letra escarlata, de Nathaniel Hawthorne (1850). Trata una sociedad puritana y el tema del arrepentimiento.
  • Novelas que incluyen el adulterio pero sin el protagonismo exclusivo de la mujer, como Tristana, Tormento y Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós.

Otras interpretaciones de corte tardorromántico son Orgullo y prejuicio, de Jane Austen; Cumbres Borrascosas (1847), de Emily Brontë; y Jane Eyre, de Charlotte Brontë (1847). Estas novelas anuncian el género de la novela sentimental o rosa.

Ya en el siglo XX aparecen numerosas novelas que retoman el tema del adulterio desde perspectivas distintas:

  • El diablo en el cuerpo, de Raymond Radiguet (1923). Retoma las consecuencias morales de la infidelidad, con la historia de un intenso deseo en el seno de un matrimonio.
  • El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence (1928), cuya heroína, Constance, se enamora de un guarda bosques.
  • Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck, que presenta dos sociedades en choque.
  • En la novela rosa, la novela fácil y de consumo, el adulterio ha tenido muchísimo uso. Algunos ejemplos de este tipo de obras son Abandonada a tus caricias (2005), de Loretta Chase, o Forastera (Outlander), de Diana Gabaldon (publicada originalmente en 1991).

Universalidad del mito e interpretaciones

El mito literario de Madame Bovary conjuga dos elementos: la insatisfacción por la vida y la imaginación desbordante que desemboca en el adulterio como respuesta egoísta. La vida burguesa, monótona y rutinaria, no conforta a los espíritus imaginativos ni a los seres idealistas, que imaginarán otra vida plena y mejor. El adulterio no es algo predestinado a las «almas gemelas», sino una vía de escape.

Para el artista, este mito supondrá un objeto de análisis del personaje (psicológico e individual) y de su contexto (sociológico y colectivo), tanto cuando la relación adúltera se mantiene en la intimidad como cuando, al hacerse pública, es objeto de crítica.

Este mito se ha relacionado con el de Don Quijote. La diferencia entre ambos es clara: aunque ambos transforman el mundo con su imaginación, mientras Don Quijote pretende lograr un mundo mejor para todos (el de la edad de oro y la caballería andante), Emma Bovary solo procura su propio beneficio.

Madame Bovary en otras artes

En las recreaciones pictóricas, La muerte de Madame Bovary, de Albert Fourié, muestra la muerte de Emma y el dolor de Charles.

En el cine, Madame Bovary, de Jean Renoir (1933), es la versión cinematográfica más antigua. Madame Bovary, de Vincente Minnelli (1949), cosechó gran éxito, aunque hoy resulte algo superficial. Madame Bovary, de Claude Chabrol (1991), suele considerarse una de las mejores adaptaciones cinematográficas de la novela, con grandes interpretaciones y buena recreación de la época. Madame Bovary, dirigida por Tim Fywell (2000), es una miniserie para televisión. Las razones del corazón, de Arturo Ripstein (2011), es una versión libre de la novela.

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