Joaquín Costa y la cuestión social: 'Despensa y escuela' en la España regeneracionista (1912)
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Clasificación
El texto es un extracto del libro de Joaquín Costa: La tierra y la cuestión social, publicado póstumamente en 1912. Su naturaleza es histórico-circunstancial y de carácter económico y social. Es una fuente primaria, texto coetáneo y testimonial y un documento público.
El autor
Joaquín Costa (1846-1911), político y jurista español, figura relevante del regeneracionismo, nació en Monzón (Huesca) de familia muy humilde. Doctor en Filosofía y Letras y en Derecho, de formación krausista, consiguió la titulación como notario, función que desempeñó en diferentes ciudades españolas. Publicó tres obras clave:
- Colectivismo agrario en España (1898)
- El problema de la ignorancia del derecho (1901)
- Oligarquía y caciquismo como la forma actual de gobierno en España (1902)
Fue la principal cabeza del regeneracionismo, movimiento de lucha contra el caciquismo del sistema político de finales del XIX. Su programa de 'despensa y escuela' y total austeridad era poco atractivo para los partidos. Por ello, en 1903 renunció al escaño para el que había sido elegido en la candidatura republicana, y se retiró de la política.
Contexto histórico
La derrota del 98 no produjo un cambio de gobierno ni hizo peligrar la monarquía, pero sí generó un nuevo espíritu: el “regeneracionismo”. Sorprendente era que la población española no reaccionara como se esperaba: se aceptó la derrota con resignación y con fatalidad. La convulsión se produjo entre los políticos y los intelectuales, no entre las clases populares. Fue un examen de conciencia, un balance llevado a cabo por intelectuales y políticos del tránsito del XIX al XX, cuyos ejes básicos eran la dignificación de la política, la modernización social y la superación del atraso cultural. Sus defensores más activos fueron políticos como Silvela y Antonio Maura.
Movimiento regeneracionista y la Generación del 98
Pero hubo otro movimiento regeneracionista al margen del sistema, el de los intelectuales, protagonizado por personajes como Macías Picavea, Lucas Mallada o Joaquín Costa. También destacó un grupo sobresaliente de escritores que dio lugar a la llamada “generación del 98”, que estaban imbuidos de los mismos principios (Unamuno, Valle-Inclán, Machado, Azorín, Baroja, etc.). Para ellos, España estaba en un estado de postración. Partiendo de postulados pesimistas, intentaron formular un diagnóstico y unas soluciones que englobaron bajo el calificativo de “regeneración nacional”. Todos ellos cuestionaban la capacidad del pueblo español para progresar, consideraban la falta de educación uno de los males fundamentales causantes del atraso del país y criticaban el sistema de la Restauración y su funcionamiento.
Joaquín Costa puso en práctica muchas de sus ideas a través de la Liga Nacional de Productores, donde estableció reformas agrarias, municipales, educativas o administrativas. La Liga y las cámaras de comercio suscitaron gran interés en aquellos años, pero ambas excluían la participación en la reforma de obreros y campesinos, y reducían el protagonismo a “las clases productivas intelectuales”, a lo que se sumó el recelo de los industriales catalanes y vascos ante el creciente españolismo de las cámaras y de la Liga.
Instituciones y consecuencias
El regeneracionismo, ya domesticado, dejó de ser un peligro para el sistema restaurador y sus lemas fueron asumidos por los conservadores (Maura o Silvela), los liberales (Canalejas), los republicanos (Costa) y el propio monarca, Alfonso XII. En este ambiente se creó el Instituto de Reformas Sociales, que respondía al nuevo liberalismo del siglo XX, cuya puesta en práctica correspondió al nuevo rey.
Idea principal y secundarias
En este texto encontramos una de las principales ideas de Joaquín Costa en lo que se refiere al diagnóstico de esa “enferma” España que cada vez se estaba alejando más de su entorno natural, el europeo (“africanización absoluta y relativa”) debido al atraso socioeconómico que llevaba consigo ese mal endémico y crónico de la subalimentación y de la falta de educación. Frente a eso, Costa propone su famoso lema “despensa y escuela”, algo que, por otro lado, ya estaba implícito en los ilustrados del XVIII o incluso en los arbitristas del XVII.