Institucionalización de la Ética en las Organizaciones: Valores, Principios y Aplicación

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La Institucionalización de la Ética en las Organizaciones

Cuando hablamos de institucionalización de la ética empresarial nos referimos a los mecanismos objetivos (códigos, documentos formales, programas de formación, comités específicos, asesorías, procedimientos documentados de decisión, sistemas de gestión, etc.) mediante los que se trata de hacer efectivos los valores o principios éticos de una organización. Tanto los fundamentos como los valores, normas o principios que una ética empresarial pudiera proponer estarán dirigidos a la organización y, en consecuencia, han de adoptar una forma que tenga sentido y sea eficaz en términos organizativos. Mientras la ética individual parte de los datos científicos y filosóficos disponibles sobre el carácter y la naturaleza del ser humano individual, la ética empresarial deberá contar con el conocimiento disponible sobre las organizaciones: su naturaleza y estructura, el tipo de racionalidad característico, las formas de relación que establecen (poder, dependencia, conflicto, competencia, etc.), su evolución y funcionamiento, etc. Mientras la ética individual apela a la conciencia o a la razón de cada persona, la ética de las organizaciones ha de apelar al equivalente organizativo, que son los procesos que determinan las decisiones y comportamiento de las organizaciones.

Procesos de Institucionalización de la Ética Empresarial

Los medios de institucionalización de la ética empresarial tratan de facilitar ese objetivo general, que puede desglosarse en otros objetivos concretos:

  • Que los miembros de la organización conozcan y entiendan los propósitos y valores que ésta considera propios.
  • Que puedan llegar a adherirse personalmente a esos valores y comprometerse, en consecuencia, con los fines y modos de actuación de la organización.
  • Que los miembros de la organización sepan qué se espera de ellos en cada momento (que tengan claro qué esperan de ellos otros miembros de la organización y las personas ajenas a la misma con quienes interactúan en el desempeño de su tarea).
  • Que sepan también qué pueden esperar ellos mismos de los demás miembros de la organización.
  • Que todos puedan contribuir al proceso de reflexión, crítica y transformación de los valores de la organización. Esto se logra mediante los mecanismos que faciliten la detección de conductas o actitudes incompatibles con los valores compartidos y su resolución en el marco de la propia organización.
  • Que participen activamente en el logro de los fines corporativos y en la realización de los valores comunes. Para ello hay que conseguir que estén dentro de las redes de informaciones formales e informales que constituyen el entramado del conocimiento atesorado por la organización y que tengan voz en los procesos de toma de decisión.

Enfoque de la Ética Empresarial

Un modo eficaz de señalar el ámbito de la ética empresarial es recordar que, como disciplina académica, suele abarcar uno o más de los siguientes temas:

  • El estudio de los principios morales aplicables a la vida económica y empresarial.
  • El estudio y crítica de los valores efectivamente dominantes en el ámbito económico en general y en cada una de las organizaciones.
  • El análisis de casos reales que ejemplifican, o ayudan a entender, la responsabilidad en las organizaciones y de sus diversos constituyentes.
  • La investigación y el desarrollo de cuerpos normativos voluntarios, o procedimientos estandarizados de gestión, basados en principios y valores éticos.
  • El seguimiento y descripción de la implantación de estos códigos y procedimientos en organizaciones concretas, así como la observación de sus efectos en las propias organizaciones y su entorno.

También se ocupa con frecuencia la ética empresarial del estudio de las virtudes personales que han de estar presentes en el mundo de los negocios. Se trata de demostrar que tales virtudes forman parte de la correcta comprensión de lo que es una vida buena para un directivo, para el grupo de personas que forman una organización, o para la sociedad más amplia en que la organización misma se integra. Aunque las organizaciones las componen personas, y aunque el carácter personal de los directivos tiene una importancia decisiva en el perfil ético de las organizaciones, las responsabilidades corporativas no coinciden con las individuales, los métodos de decisión corporativos difieren de los personales, los principios y objetivos de las organizaciones están a veces por encima de los de las personas y los valores corporativos no tienen por qué identificarse con los valores personales de los miembros de la organización.