La Inocencia del Devenir: Nietzsche y la Afirmación Radical de la Vida

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética

Escrito el en español con un tamaño de 5,14 KB

La Inocencia del Devenir: Crítica Nietzscheana a la Metafísica Tradicional

En opinión de Nietzsche, la filosofía tradicional ha sentido siempre rechazo al devenir, al carácter cambiante y fluyente de las cosas, persiguiendo ilusoriamente el ideal de una realidad superior que poseyera los caracteres contrarios a los de este mundo cambiante en el que habitamos. Para estos filósofos, el carácter fluyente de la realidad, el incesante cambio de todas las cosas, el devenir, en suma, ha sido algo molesto que no coincidía con las características que, según ellos, debería tener la verdadera realidad: inmutabilidad, eternidad, universalidad, etc.

Frente a esta actitud de rechazo al devenir y de minusvaloración del mundo sensible, Nietzsche afirma la sola existencia del mundo del devenir y de las apariencias, considerando que no existe más que este mundo, perpetuamente móvil y cambiante, sin que exista ninguna realidad superior a esta, ni ninguna meta ni estado último que sea la culminación del devenir.

El Rechazo a la Interpretación Única del Cambio

Del mismo modo, a Nietzsche le parecen errados y falaces los intentos de encontrarle un sentido al devenir, una interpretación verdadera y exclusiva, un modo único de valorar a una realidad que, por esencia, es fluyente y cambiante, multiforme e inabarcable, en nada parecida a esa supuesta "verdadera realidad", de la que desde siempre han hablado los metafísicos y los creyentes. Aceptar que el mundo es tal como se nos aparece y no como a la Razón le gustaría que fuera implica comprender la inocencia del devenir y la vanidad de las pretensiones humanas de hallar verdades y valores absolutos.

Principios Fundamentales sobre el Devenir

Acerca del devenir, Nietzsche afirma lo siguiente:

  • El devenir es inocente. Los sentidos, la materia, el cuerpo y la vida son inocentes.
  • Los calificativos o atributos del Ser —único, inmutable, imperecedero, no contradictorio— son atributos de la nada, de la muerte, porque la vida no es así.
  • Inventar otro mundo llamado Ser, mejor y superior al Devenir, es una fantasmagoría, una calumnia a la realidad de este mundo, una venganza contra la vida.
  • Ser libre para Nietzsche consiste en querer la vida como es, en aceptar el dolor de vivir junto al placer de vivir, en instalarse con inocencia, no con resignación, en el devenir. A ese ser libre Nietzsche lo llama superhombre, y habla de él mediante la parábola del camello, el león y el niño, que cuenta en *Así habló Zaratustra*.

La Parábola de las Tres Metamorfosis

Según esta parábola, se puede vivir como un camello, como un león o como un niño:

El Camello: El Espíritu Cargado por el Deber

El camello es un ser que vive referenciado en el deber; su pregunta ante la vida es: “¿Qué debo hacer? ¿Qué me mandan que haga?”. Es un ser débil, esclavo, cargado por el deber que otros le imponen.

El León: El Espíritu que Lucha por la Libertad

El león vive referenciado en su deseo, en el querer; su pregunta ante la vida es: “¿Qué quiero hacer? ¿Yo qué quiero?”. Es un ser que, a diferencia del camello, sí sabe de sí mismo, es más libre. Pero el león solo tiene en cuenta su deseo, y como lo que uno vive está determinado por lo que uno quiere, pero a la vez por otras fuerzas que actúan sobre la realidad y que no decidimos, si el león no logra lo que quiere se rompe, se estrella contra la realidad.

El Niño: La Inocencia y el Juego del Devenir

El niño vive referenciado en la realidad, no en lo que debe ser ni en lo que quiere que sea, sino en lo que hay, en lo que es. Su deseo cuenta, pero sabe que es una de las fuerzas que actúan en la realidad y que hay otras fuerzas que también actúan, por lo que la configuración de la realidad no está decidida por su deseo. El niño escucha la realidad y juega dentro de ella, la acepta tal como es y juega al juego más adecuado en cada configuración de las cosas en el perpetuo devenir. El niño es inocente y libre; no juzga la realidad como buena o mala, sino vive cada episodio del devenir del mejor modo posible.

El Superhombre como Jugador Lúcido

También Nietzsche habla del superhombre mediante la analogía del jugador. La vida es devenir, y el devenir es como una partida de dados en la que se suceden las jugadas. El jugador no decide los dados que le salen, eso es cosa del azar, pero sí decide cómo juega. El jugador lúcido acepta la jugada, sea cual sea, con dignidad y elegancia, sin lamentarse y sin retirarse de la mesa de juego, y sabe que por malos dados que le hayan salido, la partida continúa y siempre hay una nueva tirada de dados.

Conclusión: La Revolución Moral

El hombre libre, niño o superhombre, no es fruto de una revolución social, sino de una revolución moral que considere que la condición humana es inocente y valiosa y afirme la vida tal como es.