Hume: impresiones e ideas y el principio de copia en el empirismo

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Pares de nociones

Impresiones e ideas

Según la tesis más fundamental del empirismo, en contra del racionalismo de Descartes, nuestra mente es como «un papel en blanco». Para Hume, todos los contenidos de nuestra mente provienen de la percepción o la experiencia y, por eso, los llama percepciones. Éstas se dividen en dos clases: impresiones e ideas, y se diferencian por los distintos grados de fuerza o vivacidad con que las percibimos.

Definición y diferencia esencial

La diferencia entre impresiones e ideas es la que existe entre sentir y pensar. Solo las diferencia el grado de intensidad con que percibo unas y otras, ya que para Hume los pensamientos siempre son producidos por las sensaciones o los sentimientos. Existe siempre una correspondencia entre impresiones e ideas.

Tipos de impresiones

  • Impresiones: son las percepciones que se presentan en nuestra mente con mayor intensidad y de modo inmediato, como las sensaciones y los sentimientos.

Según su procedencia, las impresiones pueden ser:

  • Impresiones simples: son las sensaciones que provienen de los sentidos externos y que percibimos cuando vemos, oímos, olemos, saboreamos o tocamos; por tanto, impresiones simples son los colores, las formas, los sonidos, los olores, los sabores, etc.
  • Impresiones complejas: son los sentimientos que provienen de nuestra propia mente: pasiones o emociones que nos producen las ideas de nuestra mente, por ejemplo cuando sentimos placer o disgusto, o cuando amamos u odiamos a alguien.

Tipos de ideas

  • Ideas: son las percepciones menos intensas, copias de impresiones en nuestra mente cuando ya no están presentes; son solo sus recuerdos o pensamientos.
  • Ideas simples: no se pueden dividir y son copias de impresiones simples.
  • Ideas complejas: es posible dividirlas en ideas simples porque son asociaciones de ideas simples o de otras complejas, que suelen combinarse de acuerdo con las tres leyes de asociación de ideas de nuestra mente: ley de semejanza, ley de contigüidad y ley de causa y efecto.

Límite del pensamiento y principio de copia

Hume explica que, aunque nuestro pensamiento parece poseer una libertad ilimitada, nada parece más libre o ilimitado que el poder de nuestro pensamiento: este no tiene por qué someterse a las leyes de la naturaleza o de la realidad; con él podemos inventar cosas que no son reales, de modo que nuestra imaginación parece totalmente libre para crear seres imaginarios uniendo ideas.

Sin embargo, nos equivocaríamos si creyésemos que la libertad de nuestro pensamiento es ilimitada, ya que, por el contrario, está muy limitado, reducido a límites muy estrechos. La capacidad creativa de nuestra mente se limita a «mezclar, aumentar o disminuir» los contenidos que nos han suministrado los sentidos o la experiencia. Por eso, aunque nuestra mente pueda mezclar libremente los datos procedentes de la percepción externa o interna, según el principio de la copia —todas nuestras ideas son copias de impresiones—, es imposible pensar algo que no hayamos percibido antes con nuestros sentidos, al menos parcialmente. En consecuencia, el límite del pensamiento se encuentra en la experiencia.

En la experiencia se encuentra el origen y el límite de todo conocimiento. La mente es como un «papel en blanco» que solo puede llenarse con los contenidos de la percepción, con los datos procedentes de la experiencia.