Historia Medieval de León y Castilla: Orígenes, Repoblación y Expansión Territorial
El Nacimiento de León y el Surgimiento de Castilla
Los sucesores de Alfonso II extendieron el reino hasta el valle del Duero, una zona fronteriza, amenazada por los sarracenos y bastante despoblada. Como consecuencia, se produjo más que una conquista, un proceso de creación, poblamiento y repoblación de ciudades. Se ocuparon urbes como León (856), Zamora (893), Astorga y Oporto, entre otras.
En estas actividades, el rey más activo fue Alfonso III (866-910), y sus herederos trasladaron la capital del reino a León. El reino astur-leonés se desgajó y pasó León a tener entidad propia con la muerte de Alfonso III. Sus hijos se repartieron la herencia y, finalmente, Ordoño II fue aclamado como rey de León por una asamblea de magnates y prelados. El reino de León sufrió disputas dinásticas continuas, sobre todo durante la segunda mitad del siglo X, cuyo resultado fueron varias guerras civiles y el desprestigio de la monarquía leonesa.
La Autonomía del Condado de Castilla
Además, por esta época, en la frontera oriental del reino leonés, surgieron con fuerza los condes de Castilla. Fue el nombre que recibió la región más oriental del reino leonés entre el Pisuerga, el alto Ebro y el Duero. Era una zona fronteriza, básicamente defensiva y con centro en Burgos. Sus condes acumularon poder y autonomía y, a mediados del siglo X, el conde Fernán González logró cierta independencia, vinculó el título a su familia y llegó a convertir a Castilla en un principado casi independiente.
Su historia hay que vincularla a Navarra y, con Sancho Garcés III, de sobrenombre el Mayor (1004-1035), Castilla quedó anexionada a sus dominios.
La Unión Definitiva de León y Castilla
En su testamento (1035), repartió sus reinos: Castilla a Fernando I y Aragón a Ramiro I. Ambos reinos se convertirán en los primeros centros más importantes de la Reconquista. El primero absorbió a León y el segundo a los condados de Sobrarbe y Ribagorza.
Fernando derrotó a su cuñado, rey de León, y al morir este sin descendencia, se convirtió en rey de Castilla y León (1035-1065). Fue una etapa de gran apogeo para ambos territorios. De nuevo se produce, a su muerte, la división entre sus hijos: Castilla para Sancho y León para Alfonso. Habrá luchas entre ellos y quedará finalmente Alfonso VI (1072-1109) como rey de Castilla y León.
Con Alfonso VII hay una nueva división (1157) y podemos hablar en 1213 de cinco reinos en España: Portugal, León, Castilla, Navarra y la Corona de Aragón.
Por fin, en 1230, se produce definitivamente con Fernando III la unión de Castilla y León, y a partir de ahí se fue expansionando hacia el sur.
español con un tamaño de 2,77 KB