Historia de la Comunidad Económica Europea (CEE): Origen, Tratado de Roma y Ampliaciones

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La Creación y Evolución de la Comunidad Económica Europea (CEE)

La Génesis de la CEE: De Benelux al Tratado de Roma

La CEE tuvo su génesis en dos instituciones clave: el Benelux, la primera unión aduanera europea del siglo XX (1948), y la CECA (1951), la primera integración sectorial en Europa, obra del llamado Plan Schuman. Este plan escondía objetivos más ambiciosos, como el desarrollo económico europeo. Fueron los miembros de la CECA quienes plantearon la creación del Mercado Común.

En 1955, los ministros de Asuntos Exteriores de estos países se reunieron en Mesina para impulsar una nueva acción europea. Tras reunirse nuevamente en 1956, decidieron iniciar las negociaciones para crear la Comunidad Económica Europea y la EURATOM. Los tratados fueron firmados finalmente en Roma el 25 de marzo de 1957.

El Tratado de Roma (1957): Objetivos y Vigencia

La CEE entró en vigor el 1 de enero de 1958, según lo dispuesto en el Tratado de Roma. Este estableció un período transitorio de integración progresiva de doce años, concluyendo en enero de 1970. Su misión principal era el desarrollo económico europeo. Para conseguir estos fines, se establecieron los siguientes acuerdos:

  • Política comercial comunitaria.
  • Libre circulación de mercancías, personas y capitales.
  • Políticas comunes en materia agrícola y transportes.
  • Acuerdos con objetivos más ambiciosos que supusieran un nivel de integración más avanzado.

Ampliación y Consolidación del Mercado Común

La postura inicial del Reino Unido y la creación de la EFTA

La negativa británica a adherirse al Tratado de Roma obedecía a una triple causa:

  1. El rechazo a la transferencia de su soberanía.
  2. Los intereses que Gran Bretaña mantenía con la Commonwealth.
  3. El deseo de mantener relaciones de privilegio con los Estados Unidos.

Su respuesta inicial fue la creación de la EFTA (Asociación Europea de Libre Comercio), cuyos miembros se limitaban a reducir los aranceles aduaneros entre sí. En 1968, se eliminaron los aranceles en el interior de la CEE, lo que provocó un fuerte crecimiento de la economía y constituyó a la Comunidad en una de las principales potencias económicas del mundo. Además, la CEE decidió fijar precios comunes para los productos agrícolas.

Las primeras adhesiones: 1973 y 1981

El éxito del Tratado de Roma era indudable, prueba de ello fueron las múltiples peticiones de adhesión, aunque inicialmente todas fueron rechazadas por Francia. El punto de vista francés planteaba la necesidad de consolidar los objetivos del Tratado como paso previo a cualquier ampliación. Finalmente, tras casi una década de duras negociaciones, en diciembre de 1969 se aprobó la ampliación de la Comunidad.

El 1 de enero de 1973 se produjo la primera ampliación de la CEE. En 1981 se produjo el ingreso de Grecia, un cambio muy significativo, ya que por primera vez ingresaba un Estado que no pertenecía a la parte rica de Europa. La ampliación supuso una serie de dificultades, sobre todo en lo relativo a la Política Agraria Común (PAC), ya que los nuevos socios eran Estados con un gran peso agrícola.

Desafíos y Crisis Institucionales de la CEE (Décadas de 1970 y 1980)

La crisis del petróleo de 1973 mostró la tendencia de cada país a priorizar la supervivencia individual sobre la cooperación. Sin embargo, este periodo también impulsó importantes desarrollos institucionales:

  • En la reunión de Copenhague de 1973 se definió la “Declaración de Identidad Europea”, que obligaba a cada país miembro a plegar sus decisiones a las adoptadas en común. También se decidió la creación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
  • En la Cumbre de París de 1974 se creó el Consejo Europeo.
  • En 1975 se aprobó el Informe Vedel sobre la Constitución del Parlamento Europeo. Sus miembros serían elegidos por votación directa de la población de cada Estado, y el reparto de escaños se realizaría de forma proporcional al número de habitantes.

En los años 80, la continuidad de la CEE estaba claramente amenazada por varios factores: la posición del Reino Unido (Inglaterra) que rechazaba la transferencia de soberanía, el descenso del europeísmo entre los ciudadanos comunitarios y la crisis económica. La CEE, al centrar la integración únicamente en la perspectiva económica, se acercó al borde de una fuerte crisis institucional y financiera.