Guillermo de Ockham: Razón, Fe y el Nominalismo en su Filosofía
Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,74 KB
La Filosofía de Guillermo de Ockham
Razón y Fe: Una Separación Radical
Razón y Fe: La posición que adoptará Occam respecto al tema de la relación entre la razón y la fe supondrá no ya la distinción entre ambas y la concesión a cada una de un espacio particular de aplicación, como había defendido Santo Tomás, sino su radical distinción e independencia. La razón no está ya al servicio de la fe, ni la fe necesita de la razón para esclarecer sus propios dictados. La fe depende estrictamente de la revelación, por lo que la razón no tiene nada que decir, nada que añadir ni quitar, nada que aclarar a la palabra divina. La razón, por su parte, siendo una facultad otorgada por Dios al hombre para ordenarse en este mundo, no tiene nada que tomar de la fe: ha de recurrir a las otras facultades naturales y, exclusivamente con ellas, obtener los conocimientos necesarios para la vida más perfecta posible del hombre. La distinción entre la razón y la fe se convierte, por lo tanto, en separación, y aún en oposición entre ambas, lo que conducirá a Occam a una posición mística y antiteológica en los temas de la fe (el voluntarismo, caracterizado por la afirmación de la preeminencia de la voluntad sobre el entendimiento), y a una posición radicalmente empirista en lo concerniente a los temas de la razón. La autonomía de la razón con respecto a la fe proclamada por Santo Tomás se convierte en una independencia absoluta, lo que tiene importantes consecuencias en el campo filosófico y teológico en el que se moverá Occam.
La Teoría del Conocimiento de Ockham: Del Esencialismo al Nominalismo
Si San Agustín había explicado el tema del conocimiento con la doctrina de la iluminación, de inspiración platónica, Santo Tomás lo había hecho con la teoría de la abstracción, de raíz aristotélica. En ambos casos, el conocimiento representa la captación de la esencia, dejando al margen la individualidad y particularidad del objeto conocido. Occam se opondrá a ambas explicaciones, rechazando la posibilidad de conocer directamente las esencias, así como la posibilidad de un conocimiento abstractivo, ofreciéndonos una explicación basada en la intuición sensible, que nos permite entrar en contacto directamente con la realidad individual y concreta, postura conocida con el nombre de nominalismo.
La Intuición Sensible como Base del Conocimiento
¿Conocemos directamente, pues, la realidad individual o conocemos solo las esencias universales? La intuición no es, para Occam, la captación directa por parte del sujeto de una esencia, de una idea de tipo platónico, sino la relación directa del sujeto que conoce con el objeto conocido, con la cosa. En este sentido, el conocimiento es algo que se ofrece de modo directo e inmediato al individuo (no el resultado de una abstracción, de una elaboración del entendimiento que culmina en un concepto); es algo, por lo tanto, presente, que queda garantizado por la inmediatez, por la presencia de la cosa que es la causa inmediata de dicho conocimiento, por el que se afirma en consecuencia la existencia de la cosa y del que dependen también las relaciones entre las cosas.
El Rechazo de lo Universal y la Función de los Conceptos
El conocimiento abstractivo no es posible, porque lo universal no es real, no es algo que esté presente. Los conceptos los formamos espontáneamente en el entendimiento, no a través del proceso abstractivo descrito por Aristóteles y por Santo Tomás. ¿Qué son los conceptos? No pueden representar unas esencias que no tienen presencia ni existencia real: no son más que signos de carácter lingüístico que se forman a partir de la experiencia, por generalización. Occam distingue dos tipos de signos:
- Signos naturales: Los concebidos por la mente, también llamados palabras mentales.
- Signos convencionales: Pueden ser de dos clases: proferidos (lenguaje hablado) y escritos (lenguaje escrito).
La función de los signos es hacer las veces de las cosas que significan en el discurso, sustituirlas. En ningún momento representan esencias inexistentes.
La Navaja de Ockham: Principio de Economía Filosófica
El rechazo de la explicación tomista del conocimiento va asociado a la modificación de los presupuestos lógicos que se pueden aceptar en el discurso filosófico, y a la elaboración de algunas propuestas metodológicas, entre las que se suele destacar el principio de economía, también conocido como la Navaja de Ockham, que supone el rechazo de lo superfluo, de lo que no aparezca de modo inmediato a la intuición sensible.