Gonzalo de Berceo: El Primer Poeta Español Conocido por su Nombre y los Milagros de Nuestra Señora

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El Milagros de Nuestra Señora, cuya cronología exacta se desconoce, Berceo es reconocido como el primer poeta español conocido por su nombre. Su originalidad literaria se manifiesta en la asunción de la autoría del texto en primera persona, algo inusual en su contexto.

Poca información biográfica sobre Berceo está disponible, aparte de lo que él menciona en sus obras. Se cree que nació alrededor de 1198 en Berceo, La Rioja, y fue educado en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla, donde ocupó cargos administrativos y legales.

Las obras de Berceo son de temática religiosa, centradas en la hagiografía, la marianología y la literatura taumatúrgica. Tenían una finalidad propagandística, ya que intentaba atraer peregrinos y donativos para su monasterio.

Milagros de Nuestra Señora es su obra más importante y extensa, compuesta por 25 narraciones precedidas de una introducción alegórica. Estos milagros describen intervenciones de la Virgen para salvar almas o proteger a sus devotos.

Influencias y fuentes

Durante la Edad Media, estos milagros y leyendas de la Virgen circulaban por toda Europa. El erudito Puymaigre cree que Berceo tomó sus temas de Les Miracles de la Sainte Vierge de Gautier de Coincy, aunque Menéndez Pelayo considera que ambos se basaron en un modelo común latino, como el Speculum Historiale de Vicente de Beauvais o la Leyenda Áurea de Jacobo de Vorágine.

Gonzalo de Berceo y el Mester de Clerecía

Gonzalo de Berceo es una figura central del Mester de Clerecía, un movimiento literario medieval en España caracterizado por la producción de obras religiosas y didácticas en verso. Este movimiento se distingue por el uso de la cuaderna vía, una estrofa de cuatro versos alejandrinos con rima consonante.

Cabe destacar que el término "mester de clerecía" no fue utilizado hasta mediados del siglo XIX por los críticos; antes, a estos eruditos se les conocía como "los cultivadores de la cuaderna vía". Al asignar un nombre a esta escuela literaria que crea una literatura formal basada en el mundo clásico, surge cierta confusión terminológica. Esto puede llevar a pensar erróneamente que el mester de clerecía es solo el oficio de los clérigos, cuando en realidad se refiere a la literatura compuesta por intelectuales, muchos de los cuales eran clérigos.

Origen de la escuela de eruditos

En cuanto al origen de esta escuela de eruditos, alrededor de 1200, Alfonso VIII fundó en Palencia un centro cultural (Estudios Palentinos) con el objetivo de crear programas universitarios basados en las artes liberales: el Trivium (gramática, dialéctica y retórica) y el Quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). Estas siete disciplinas formaban la base de la educación superior.

Se cree que el mester de clerecía podría haber sido la técnica pedagógica utilizada por esta universidad para habilitar el romance como medio para expresar de forma clara, precisa, elegante y artística los contenidos cultos. Podemos deducir de esta técnica el lema de la escuela: "Es un pecado no comunicar el saber", con lo que mediante la novelización se divulgaba el conocimiento y, además, para que se entendiera mejor, se escribía en romance en lugar de en latín.

Los dos Gonzalo de Berceo

Existen dos Gonzalo de Berceo: el autor que firma la obra y el personaje protagonista que cohesiona toda la narración. Esta obra es un marco, en el que Berceo crea una historia principal en la que su yo ficticio es el protagonista, intercalando en ella los diferentes milagros que dependen de esa historia principal.

La afirmación del "yo" poético

Carmelo Gariano destaca que la afirmación del "yo" en la obra representa un avance en la técnica de la poesía española. Berceo, consciente de sí mismo, no se oculta tras el protagonista como en la épica popular, sino que sale de la anonimia, anticipando una práctica común en futuros poetas. Su presencia se acentúa en la introducción, estableciendo la paternidad de la obra y constituyéndose en el protagonista humano que experimenta la visión de la pradera. Estilísticamente, esto representa un avance, abriendo una nueva modalidad literaria: el narrador lírico.

Fuentes y tradiciones

Berceo sigue una fuente latina para sus textos, actuando a veces como simple traductor, aunque modifica el contenido según lo considera necesario. No se permite añadir nada que no esté escrito, ya que eso significa caer en la "inventio" y perder la credibilidad del texto. "Su respeto, casi supersticioso, por lo que dice la letra escrita, corre a la par de su exigencia de ser creído por los oyentes, pues lo que dice se basa en el testimonio irrecusable del texto escrito que maneja" (Alborg, 118).

De esta misma manera, para dar forma a su creación, utiliza dos tradiciones: la retórica-eclesiástica y la juglaresca. La primera le aportó recursos, figuras retóricas, tópicos y técnicas de predicación. La segunda le proporcionó estilo oral, recursos y anécdotas que acercan el texto al público menos letrado.

Tópico de la humildad, captatio benevolentiae, tono de súplica, tópico horaciano Prodesse et delectare (enseñar deleitando), verbos relacionados con escribir: la presencia de un texto y la reverencia medieval por lo textual.

Conclusión: Berceo, poeta y no copista

Concluimos que Gonzalo de Berceo es, fundamentalmente, un poeta y no simplemente un copista. Aunque se basa en fuentes latinas preexistentes para sus obras, no se limita a traducirlas literalmente. Su habilidad para adaptar y enriquecer estos textos demuestra su capacidad creativa. Introduce elementos propios y utiliza recursos estilísticos que le dan un sello personal a sus escritos.

Berceo es conocido por ser uno de los primeros autores españoles en asumir la autoría de sus obras, presentándose en primera persona. Este acto de asumir su papel de autor demuestra una conciencia artística y un deseo de destacar como creador independiente, alejándose de la mera transcripción de textos existentes.

Su uso del "yo" lírico y la introducción de la primera persona marcan un avance significativo en la poesía española. Este enfoque personal y original contribuye a la evolución del mester de clerecía, introduciendo nuevas formas narrativas y estilísticas. Aunque sigue una estructura de relatos marianos, Berceo introduce modificaciones necesarias, adaptando las historias para acercarlas más a su audiencia. Este acto de adaptación va más allá de la simple copia y refleja una intención artística.

En resumen, Gonzalo de Berceo es un poeta porque aporta una voz propia, creatividad y originalidad a sus textos, elementos que lo diferencian claramente de un copista, cuyo trabajo se limita a la mera reproducción fiel de obras ajenas.