La Fundación de Buero Vallejo: Análisis de Lugar, Símbolos, Personajes y Temas

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Español

Escrito el en catalán con un tamaño de 13,91 KB

LUGAR: La obra mantiene unidad de lugar, ya que toda la acción transcurre en un único espacio, aunque este varía su configuración a lo largo de la obra, al pasar de ser la habitación confortable de una fundación a la celda de una cárcel. Podríamos decir que el escenario está situado en la mente de Tomás.

TIEMPO EXTERNO: La obra fue escrita en los primeros años setenta, al final de la Dictadura de Franco. La obra no sucede en un tiempo concreto. Al igual que ocurre con el espacio, Buero pretende con esta no concreción espacio-temporal manifestar la vigencia de la enseñanza ética y social contenida en la obra en todo tiempo y en todo lugar.

ACCIÓN: La historia es suministrada al espectador con la misma lentitud con que la conoce el protagonista, a medida que este va pasando de la ficción a la realidad, y se complica rápidamente al final al desvelarse los proyectos de fuga y la nueva existencia de un delator que se resuelve fatalmente.

SÍMBOLOS

  • La Fundación, sin ser una obra simbólica, recurre al símbolo como recurso estético y significativo fundamental. Sin salirse del ámbito de lo real, los objetos, espacios y personajes tienen un significado superior al de la mera realidad que reflejan.
  • Desde el punto de vista individual, la Fundación son los sueños, las convicciones acomodaticias a las que nos aferramos para rehuir y evadirnos de nuestras responsabilidades.
  • Desde el punto de vista colectivo, representa las falsas seguridades con las que la sociedad moderna nos aleja de las partes más negativas de su sistema: nuestro modo de vida ligado al bienestar, que contrasta cruelmente con la situación de los marginados y los oprimidos.
  • El ventanal simboliza el futuro, ese porvenir mejor que puede alcanzarse a través de la lucha y la insumisión contra las distintas formas de dictadura (individual, social, política) que nos aplastan. Es una utopía inalcanzable, pero cuya búsqueda es necesaria para seguir viviendo.
  • El retrete descubierto representa la dignidad humana pisoteada.
  • Los hologramas son la reflexión sobre la autenticidad de la realidad.
  • El teléfono representa la comunicación, que finalmente es impedida por la represión.
  • Los libros son claramente símbolos de cultura, y su carácter imaginario indica su inexistencia en la España de la época.

Las técnicas narrativas de La Fundación

  • Acotaciones: en el texto, ya que las transformaciones que ocurren en el escenario tienen una significación singular para comprender el desarrollo de la obra.
  • Música: la obra comienza y acaba con Guillermo Tell de Rossini. Al comienzo crea el ambiente adecuado para la presentación de una alucinación, mientras que al final deja el camino abierto a la esperanza y a la aparición de nuevas situaciones que afectan al espectador.
  • La presencia de la pintura: tiene como finalidad sugerir al espectador que algo raro está sucediendo, al producirse hechos inexplicables e incongruentes (como que Tomás no encuentre su cajetilla de tabaco).
  • Efecto de inmersión: implica una superación de la objetividad «narrativa», ya que el espectador solo puede acceder a la historia siguiendo la voluntad del autor, que manipula la acción dramática hasta conseguir que nos sintamos identificados con el protagonista aun sin ser conscientes de ello, pues «vemos» a través de sus ojos aunque no lo sepamos hasta muy avanzada la obra. El espectador es «engañado» por el autor, que lo hace participar: al descubrir la celda de una cárcel, comprende que su percepción de lo que ocurría en el escenario era tan falsa como la del protagonista; también él ha creído que era «real» algo ficticio.
  • Así, Buero defiende la misma tesis que en otras muchas obras: la crítica es una necesidad constante del individuo para no caer en el engaño.
  • El descubrimiento de la verdad es el único camino para la redención y para la verdadera vida. La Fundación es, en el fondo, un lento proceso de asunción de la verdad por todos los personajes y los espectadores. Sufre una transformación paulatina, pero en realidad es siempre el mismo espacio, por lo que existe unidad de lugar.
  • Espacio simbólico: podríamos diferenciar los elementos «reales» de los imaginarios: dos escenarios superpuestos, el segundo de los cuales aflora cuando desaparece el primero.
  • El vestuario también participa de este proceso: va cambiando según lo hace la mente de Tomás.
  • La iluminación juega un papel fundamental. La obra se inicia con una luz clara hasta llegar, al final, a la tenebrosa oscuridad de la cárcel.
  • La lámpara puede entenderse como un pequeño paso hacia la recuperación de su cordura.

Personajes

TULIO: Es, en un principio, colérico, caracterizado por su hosquedad e intransigencia. Pero todo queda compensado por su personalidad soñadora. Tulio se nos presenta con una primera impresión engañosa: al principio se muestra reacio a seguirle la corriente a Tomás, pero acaba siendo el que en mayor grado se identifica con él al final de la historia, por lo que, dada su humanidad, su ejecución resulta más dolorosa.

MAX: En la obra se describe a Max como un hombre «de unos treinta y cinco años de agradable fisonomía». Tiene un carácter tranquilo y bromista. Defiende a Tomás al principio, pero cuando todos sospechan que Tomás es el delator, empieza a atacarle. Al final sabremos que fue Max quien traicionó a sus compañeros por un poco de comida y algunas comodidades. En el desenlace de la obra, Lino lo asesina arrojándolo al vacío.

LINO: En la obra se describe a Lino como un hombre «muy vigoroso y de aire taciturno, aparenta unos treinta años». Parece ser una persona brusca y con poco tacto. Pero su actitud callada y pasiva se transforma en una implicación activa cuando informa al resto sobre la traición de Max y decide asesinarlo. Tomás no lo aprueba por ser algo cruel e innecesario. Al final de la obra reconoce su error y apunta hacia un carácter renovador.

HOMBRE: Es un hombre sin nombre. Es el compañero enfermo con el que habla Tomás hasta que se da cuenta, cuando se lo llevan los carceleros, de que está muerto desde hace ya seis días. Es el primer elemento que favorece la curación de Tomás. Su papel en la obra es el de víctima del sistema represivo.

TOMÁS: Es quien soporta todo el peso de la obra, y gracias a él los lectores o espectadores conocen el significado pleno del drama. Tomás nunca abandona la escena. Cree residir en una moderna fundación, becado junto a sus compañeros para desarrollar investigaciones varias (o, en su caso, escribir una novela). Poco a poco, y nosotros con él, irá percibiendo la dolorosa realidad. Recupera el juicio por completo al final de la obra.

ASEL: Es uno de los personajes más complejos del teatro de Buero. Es quien impulsa la acción dramática: ha ideado la terapia para que Tomás vuelva a la realidad y ha preparado el proyecto de fuga. Además, confiesa en la segunda parte que también delató a sus compañeros en el pasado, lo que costó, al menos, una vida. Finalmente, la máxima tensión dramática llega cuando Asel decide suicidarse para no hablar y hacer posible la fuga de sus compañeros Tomás y Lino.

BERTA: Es un personaje atípico, fruto de la imaginación de Tomás. El verdadero sentido de los diálogos entre Tomás y Berta no puede ser entendido por el público hasta el final de la obra. Se trata de un desdoblamiento de la personalidad de Tomás, un reflejo subconsciente que experimenta los primeros atisbos de la realidad.

Cada uno a su manera, estos personajes representan formas de actuar ante situaciones límite: Asel las asume con dignidad, tolerancia y comprensión; Tulio pasa de la intransigencia a la envidia que siente por Tomás, que ha conseguido evadirse de la amarga realidad que los circunda; Lino también es un soñador e inocente, y evolucionará de un papel de mero observador a la acción desesperada; Max representa la solución fácil y rastrera: el que vende a sus amigos a cambio de recompensas materiales. Pero estas posturas se revelan insuficientes para escapar del poder que ejerce la Fundación. El desenlace es trágico para la mayoría de ellos, aunque el final abierto hace que el espectador, conmocionado y conmovido por lo que presencia, desee que se resuelva positivamente para los supervivientes y que sean llevados a la celda de castigo (pues eso forma parte del plan de fuga).

Temas y subtemas

  • El drama es una dura reflexión sobre la condición humana. Se proyecta sobre los espectadores para implicarlos a todos y convertirlos en personajes: todos somos prisioneros.
  • La libertad en contraposición al poder de la opresión. Esta oposición es uno de sus ejes fundamentales, así como la necesidad de luchar por ella. Buero utiliza el encarcelamiento político como símbolo de todas las cadenas que impiden al hombre su realización completa.
  • Crítica a las formas de esclavitud de la sociedad de consumo, que se camuflan bajo falsas apariencias de libertad a través del autoengaño.
  • La vida humana es prisión: el preso puede hallar el modo de fugarse y alcanzar la libertad, pero una vez fuera se dará cuenta de que todo es prisión.
  • La necesidad de acción: es preciso luchar y vencer las sucesivas fundaciones. «La libertad absoluta no existe y siempre habrá una prisión, una limitación. La verdad está en la búsqueda de ese paisaje soñado».
  • Oposición entre apariencia y realidad: de la confortable institución en que el público se ha instalado al principio, de la mano de Tomás, se avanza paso a paso hasta el desvelamiento total de la celda de la que, no obstante, nunca se ha salido.
  • La culpa: puede ser justificable o no. La de Max no lo es: traiciona a los suyos para obtener mejoras personales, pagando por ello con su muerte. Hay que mencionar también la culpabilidad o responsabilidad colectiva de la sociedad.
  • La amistad, la cooperación y la solidaridad aparecen como muestra de la humanidad que evita que el hombre se transforme en un monstruo en condiciones extremas.
  • Un alegato contra la violencia, la crueldad, la tortura y la represión. Buero condena expresamente el uso de la violencia como recurso del poder frente a la razón y la voluntad. Con respecto a la tortura, tiene mucha importancia en su papel justificador de las traiciones que se plantean.
  • El deseo de superación, el ideal de libertad, pero también el poder de la opresión.
  • El tema de la locura, que en la dramaturgia de Buero Vallejo sugiere importantes posibilidades interpretativas. De hecho, los locos son numerosos entre sus personajes.

Lenguaje y estilo

  • Buero utiliza en esta obra un estilo cuidado y refinado, con ciertas dosis de ironía. Aunque los personajes no son todos de igual cultura o condición, cuidan el uso de la lengua, que pocas veces registra expresiones coloquiales.
  • El léxico es, en su mayor parte, culto: los personajes hablan siempre de manera correcta.
  • Lo más característico del estilo de Buero es la extensión y precisión de las acotaciones. En ellas, las minuciosas descripciones del escenario y de los personajes aparecen con rica adjetivación, detalladas enumeraciones y léxico preciso que nos permiten imaginar las escenas.
  • Naturalidad: lenguaje similar al de la calle, pero sin llegar a un tono coloquial. A Buero le interesa que el lenguaje sea captado fácilmente por el espectador, por lo que no utiliza ideas rebuscadas ni conceptos oscuros, ni las frases presentan complicaciones sintácticas.
  • La importancia del diálogo como herramienta de conocimiento de personalidades conflictivas o contrapuestas.
  • Reiteradas oposiciones semánticas en torno a los conceptos dentro/fuera y realidad/alucinación.
  • Paralelismos: la obertura de Guillermo Tell, de Rossini, que suena al comienzo y al final de la obra (contribuye a su estructura circular), y las referencias a la pintura y su relación con la naturaleza.

Interpretaciones

  • Política (contemporánea): una meditación sobre la libertad y la esclavitud, y sobre la opresión que los regímenes totalitarios ejercen sobre los individuos que no se pliegan a sus estrictos códigos de comportamiento. Es la interpretación que mayor fuerza cobró en la época de su estreno, pese a que el franquismo se encontraba ya en decadencia. Denuncia la brutalidad de prácticas como la tortura, la represión ideológica y la pena de muerte.
  • Simbólica (permanente): la vida es una cárcel sórdida e interminable en la que permanecemos secuestrados. De esa áspera realidad se evaden los hombres mediante ensoñaciones, o se dejan alienar por bienes de consumo o cosas amables y apetecibles que les hagan olvidar el destino inexorable.