Frida Kahlo: Simbolismo y Mensaje Político en 'El Marxismo Curará a los Enfermos'
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El marxismo curará a los enfermos. (1954) de Frida Kahlo
Artista: Frida Kahlo
Año: 1954
Contexto Histórico y Artístico
Después de la Segunda Guerra Mundial, se produjeron acontecimientos significativos como la Guerra de Vietnam, el retorno de la democracia en España, la Guerra de Corea y el fin de la Guerra Fría. Como consecuencia, se produjo primero una redistribución geopolítica de Europa que dio paso a la globalización, la cual generalizó la información y propició una aproximación entre todos los campos artísticos, así como un intercambio de gustos e ideas. Así, en el siglo XX, llegaron las Segundas Vanguardias. Aparecieron varias tendencias con gran rapidez, y eran muy importantes los intereses y gustos de galerías y críticos de arte. Los valores artísticos fueron sometidos al marketing.
El Surrealismo en la Obra de Frida Kahlo
El Surrealismo nació en 1920, partió de la iconoclastia Dadá y recogió imágenes inquietantes, añadiendo el importante concepto del automatismo. Dentro del surrealismo, se distinguen dos líneas diferentes:
- Corriente automatista: El artista reproduce símbolos abstractos representados de manera rápida y fluida.
- Corriente onírica: El artista recrea asociaciones extrañas e inquietantes, propias de un mundo de los sueños, atendiendo a las normas tradicionales de representación figurativa.
Descripción de la Pintura
La pintura se estructura a partir del autorretrato en primer plano de la artista mexicana, que se establece como eje central de la composición. A partir de su figura, se sitúan el resto de elementos escénicos. Coloca a su izquierda los elementos relacionados con el peligro imperialista y a su derecha los de la paz marxista. Arriba, en segundo plano, encontramos el retrato de Karl Marx mirando fijamente al espectador, como Frida, y comparte el protagonismo con ella.
El cuadro ofrece un gran dinamismo gracias a las diagonales que forman diversas figuras, como las muletas, las grandes manos y el águila imperial. Cada elemento está tratado con una intención realista clara, y los detalles y los contornos se marcan con una línea negra fina. Este realismo se rompe en la comprensión global de la obra, en la captación de la luz y la elección cromática.
El color rojo está asociado al peligro, y las tonalidades oscuras, como el negro, están relacionadas con el imperialismo. El amarillo, el azul (asociado a la serenidad) y otras gamas más claras vinculan positivamente el marxismo.
Temática y Simbolismo
Frida expresa la utopía de que su fe política en el comunismo la podrá liberar a ella y a toda la humanidad del sufrimiento. La autora se autorretrata con un corsé de piel ante un paisaje dividido en dos: una parte pacífica de la tierra y otra parte amenazada por la destrucción.
En la primera parte, se eleva la paloma de la paz entre la URSS y China, representadas en el globo terráqueo. En la parte oscura, aparece la bomba atómica atravesada por ríos de sangre, acompañada por el águila americana con la cabeza del Tío Sam. La salvación aparece con el retrato de Marx, de donde sale una mano que ahoga el águila. Dos manos enormes simbolizan el comunismo. El propósito de incluir contenidos políticos en sus obras no se manifestó hasta su última fase creadora.