Murillo: Niños Comiendo Fruta, Barroco Sevillano

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Niños comiendo uvas y melón

Autor: Murillo, Bartolomé Esteban

Datación: 1650

Estilo: Barroco

Escuela: Española

Técnica: Óleo

Soporte: Tela; 1,45 m x 1,06 m

Localización actual: Alte Pinakothek, en Múnich

Análisis Técnico y Formal

Elementos técnicos

Murillo dominó el dibujo con gran detalle y realismo. Este cuadro es más dibujístico que pictórico. Los colores son ocres y colores tierra, salvo la camisa y el melón. El fondo oscuro y poco trabajado sirve para destacar las figuras, donde Murillo concentra su atención. Se trata de una luz natural, con utilización del claroscuro. Destaca por su expresividad: los gestos, las miradas, los dedos, la boca llena, todo con gran naturalidad y realismo.

Elementos formales

La escena se sitúa en una habitación con un fondo oscurecido para dar profundidad y destacar el primer término. Una parte aclarada, el traje del niño, destaca debido a la oscuridad del fondo. En el cuadro aparecen dos niños: uno sentado en el suelo, con un corte de melón en la mano izquierda y un racimo de uvas en la derecha, que levanta para llevárselo a la boca mientras observa al otro niño. El segundo niño reposa sobre un taburete y mira a su compañero con la boca llena y un melón abierto en las piernas. La ropa que visten es anticuada y está llena de desgarros. En el margen inferior izquierdo hay un cesto lleno de uvas blancas y negras, realizado con gran detalle. En el suelo, además de los pies descalzos, encontramos restos de melón.

Estilo

Murillo fue el número uno durante 30 años. Destaca la amabilidad de sus temas, las escenas populares, vírgenes con niños y las inmaculadas. Sus vírgenes no tenían siluetas ligeras y sus rostros adoptaban una cierta placidez burguesa. Posteriormente, prestó más atención al tratamiento de la luz, centrándose más en el claroscuro. Murillo no innova, por eso los artistas contemporáneos lo tuvieron en primer plano hasta el siglo XIX, después pierde importancia.

La obra se sitúa en el barroco realista. Representa claramente elementos de la vida cotidiana.

Interpretación

Función de la obra

La aristocracia sevillana, las comunidades eclesiásticas y los miembros de las colonias mercantiles holandesas constituían un mercado artístico de primer orden en España, solo superado por la corte de Madrid.

Contexto

Contexto histórico: Sevilla a principios del siglo XVII era un centro mercantil importante gracias al comercio con las colonias españolas. La capital económica de la monarquía hispánica entró en crisis durante la primera década de este siglo, lo que provocó un retroceso en la economía española junto con la peste de 1649 y la falta de víveres. Más de la mitad de la población murió, por lo que los niños pobres eran un tema recurrente para Murillo, ya que en Sevilla hubo muchos niños solos después de la peste debido a la ruptura de las familias.

Relaciones e influencias

Los inicios de Murillo, como los de otros pintores sevillanos, estuvieron marcados por el arte de Caravaggio y sus seguidores. El artista sevillano conoció a Velázquez, pero su influencia no se notó tanto en sus obras como en la accesibilidad a las obras reales. La influencia de Van Dyck hizo que sus vírgenes dejaran de tener siluetas tan ligeras y que sus rostros adquirieran una cierta placidez burguesa. Posteriormente, prestó más atención al tratamiento de la luz, que recuerda al del célebre pintor Rembrandt.

Contenido y significado

Contenido: Esta obra reproduce un modelo que el artista sevillano repitió a menudo: dos o tres niños representados con un realismo que, a pesar de la pobreza que sus ropas y su dejadez denotan, no pretende ser descarnado sino alegre y despreocupado.

Como se ha comentado, España entró en una crisis que, junto con otros factores, redujo la población a la mitad, dejando a las clases humildes en un estado de pobreza extrema.

Significado: Es un cuadro de género, con personajes reales, niños, y escenas costumbristas, acompañados por una 'naturaleza muerta' (bodegón), todo de gusto barroco. Es una alegoría de los sentidos, un tema frecuente en la pintura barroca, pero poco corriente en la pintura española (generalmente religiosa). Destaca la frescura del momento, casi una instantánea.

  • Destaca la naturalidad de las actitudes, el sentimiento comprensivo, amable y cariñoso hacia el tema de los 'mendigos', protagonistas de la literatura picaresca.
  • Esta línea intimista se aleja del mundo del arte de la época y de la amargura y dureza de su momento (Murillo conoció epidemias en Sevilla, enviudó con 9 hijos, de los que le sobrevivieron 3).
  • Obras encargadas o destinadas a una clientela extranjera adinerada, del norte de Europa: por este motivo no hay una lectura moral, de denuncia, sino una instantánea, una visión de Sevilla llena de huérfanos o niños abandonados que corrían por las calles (pero que parecen estar bien alimentados y ser autosuficientes).

Función

Entre otros:

  1. Su visión personal de la infancia.
  2. Alegórica, pero no moral, no de denuncia social.
  3. Postura evasionista: negación del mundo en crisis a través de una idealización completa: son 'pilluelos' de la calle, sucios, pero alegres.

Sus pinturas de niños marginales son un reflejo cariñoso de una sociedad empobrecida y de sus miembros más desprotegidos, los niños.