Fidias y Polícleto: Maestros de la Escultura Griega Clásica del Siglo V a.C.

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Los Grandes Maestros de la Escultura Griega Clásica: Fidias y Polícleto (Siglo V a.C.)

Escultor e imaginero son profesiones distintas, aunque compatibles. Ambos persiguen en sus obras la belleza; mientras el escultor se queda en la cáscara estética, el imaginero debe provocar la devoción del fiel. En este sentido, Fidias fue el primer imaginero del arte clásico occidental. Sus creaciones divinas ofrecen las características de una imagen devota: hermosura de rostro, honesto ademán y gallarda postura. Transmitió al panteón olímpico el NOUS que definió como espíritu. La Iglesia Católica mostró idéntica admiración, acudiendo a Fidias cuando cristianizó los modelos paganos y convirtió a Zeus en el Padre Eterno.

Obras Destacadas de Fidias

Entre sus obras más célebres, destacan las tres imágenes de Atenea con las advocaciones de Promakhos, Lemnia y Parthenos, así como el monumental Zeus de Olimpia, que mereció ser incluido entre las Maravillas del Mundo Antiguo. Ninguna de estas obras se conserva hoy en día, y son conocidas principalmente por copias romanas y descripciones literarias.

Atenea Promakhos

Se erigió hacia el 460 a.C. en la Acrópolis de Atenas para conmemorar la victoria sobre los persas. Era una figura de proporciones colosales, con el propósito de que pudiera divisarse desde lejos, permitiendo a los viajeros saber que ya estaban próximos a Atenas cuando advertían el casco y la punta de lanza de la diosa en el horizonte. La creciente humanización de los dioses, aún sellados con la impronta de su majestad, hizo que se recurriera también a agrandar sus proporciones para diferenciarlos de los humanos.

Atenea Lemnia

En esta representación, la diosa aparece en actitud pacífica, desprovista de armas y con el casco en la mano, apreciándose los rasgos femeninos clásicos en el perfil recto de su rostro.

Atenea Parthenos y Zeus Olímpico

En el 438 a.C. se consagró la Atenea Parthenos, un coloso labrado en marfil y oro que presidía la naos del Partenón. Fidias fue acusado de robar materiales destinados a la Parthenos, sufrió un proceso y fue deportado. Se refugió en Olimpia, cuna de los juegos atléticos, donde realizó su imagen más perfecta y celebrada: el sereno y grave Zeus Olímpico, sentado en su trono y con una representación de la Victoria en las manos. Presidía la cella de su imponente templo, y los griegos la distinguieron de las restantes maravillas del mundo, porque "a esta estatua la veneramos —escribía en el siglo III a.C. Filón de Bizancio— y a las demás maravillas solo las admiramos."

Polícleto: El Escultor de Atletas y Teórico del Canon

Si el ateniense Fidias fue un imaginero de dioses en mármol, oro y marfil, su contemporáneo Polícleto, natural de Argos, en la llanura del Peloponeso, es un escultor de atletas en bronce. Además, fue un teórico de la escultura. Los intelectuales griegos alabaron su dedicación pedagógica, que le llevó a escribir un libro técnico, titulado El Canon, en el que exponía la proporción perfecta del cuerpo humano. El texto se ha perdido, pero Polícleto tuvo la precaución de sintetizar su argumento en un ejemplo práctico: el Doríforo, un joven en actitud de avanzar, que porta la lanza en la mano izquierda, apoyándosela en el hombro.

Logros Escultóricos de Polícleto

El Doríforo fue fundido en bronce en el año 440 a.C. y presenta los grandes logros de la escultura griega del siglo V a.C.:

  • Ideal de belleza basado en 7 cabezas.
  • Principio de diartrosis (articulación de las partes del cuerpo).
  • Ruptura de la ley de frontalidad mediante la postura del contrapposto.

La iconografía viril de Polícleto se enriqueció el año 430 a.C. con el Diadúmeno, otro efebo captado en el momento en que se ciñe la cinta de los campeones atléticos. La dulce expresión de su rostro ha sido interpretada como una concesión al arte espiritual de Fidias.

Breve Mención: Maestros del Siglo IV a.C.

Tres nuevas tendencias iluminaron la plástica griega del siglo IV a.C.: la charis praxiteliana, caracterizada por expresar las emociones líricas; el pathos escopático, que tiende a explotar el estado dramático; y la fusión que hace ambas tendencias. Praxíteles nació en Atenas con el siglo. Aprendió con su padre, Cefisódoto el Viejo, y el pintor Nikias fue su habitual policromador. Su característica es la Curva Praxiteliana. Su obra maestra es la sensual Afrodita saliendo del baño, la cual tenía mucha gracia en su