La Fatalidad y el Libre Albedrío en Crónica de una Muerte Anunciada
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La Fatalidad en Crónica de una Muerte Anunciada: Destino y Libre Albedrío
De la riqueza temática de Crónica de una muerte anunciada, el peso del destino trágico y la fatalidad se revela como uno de los ejes principales. La fatalidad está intrínsecamente relacionada con el sentido clásico del vocablo latino fatum (destino). En efecto, en la literatura clásica, fatum se relaciona con el verbo ‘hablar’, implicando aquello que de antemano está escrito que sucederá irremediablemente y que nadie puede cambiar.
Manifestaciones de la Predestinación
En la obra, encontramos numerosos ejemplos y alusiones directas a la fatalidad:
- Título y Apertura: La fatalidad está presente desde el mismo título y en el inicio de la obra: «El día en que lo iban a matar…».
- Definición del Narrador: El narrador utiliza la palabra «fatalidad» al comienzo del capítulo quinto, definiéndola como una «fuerza trascendente a cuya ley todos estamos sometidos».
- Actitud de los Personajes: Los hermanos Vicario, ejecutores de la venganza, se expresan en ocasiones con fatalismo.
- El Juez: El juez habló de fatalidad para explicar por qué nadie advirtió a Santiago Nasar cuando aún estaba a tiempo de salvarse.
El Papel de las Coincidencias y las Ambigüedades
La trama se construye sobre una serie de coincidencias circunstanciales fatales que culminan en un final trágico y nefasto, creando una atmósfera truculenta que termina por atrapar a la víctima. Al narrador le sorprende, al igual que al juez, el gran número de casualidades que coincidieron para que se cumpliera la muerte. Estas casualidades son innumerables y se presentan como auténticas torpezas humanas.
Ambigüedades que Refuerzan el Destino
Existen varias ambigüedades que contribuyen a la fatalidad:
- La ambigüedad principal, que nunca se aclara, es quién pudo haber cometido el crimen de honor contra Ángela Vicario.
- Otras ambigüedades que crean un ambiente fatal son las distintas versiones sobre el clima el día del asesinato, o si los hermanos Vicario estuvieron o no en el burdel antes de cometer el crimen, y si estaban borrachos o no.
La Ceguera Colectiva y las Torpezas Humanas
Resulta chocante que casi todo el mundo supiera que iban a matar a Santiago Nasar, excepto él y sus allegados. Otro ejemplo de esta ceguera es que, en ese pueblo puritano donde se conocía la vida de todos, no hubiese corrido el rumor de la pérdida de virginidad de Ángela Vicario con un chico del pueblo.
Las torpezas humanas que contribuyen a la tragedia son múltiples:
- Ni Nasar, ni su madre, ni los personajes con dotes adivinatorias supieron interpretar los presagios de la tragedia.
- El hecho de que el barco del obispo no se detuviera en el puerto contribuye a la tragedia.
- La madre de Nasar le cierra la puerta sin saber que él estaba fuera de casa, sellando su muerte.
- La pasividad del pueblo y su alcalde, el coronel Lázaro Aponte, quien se detiene en el Club Social y se olvida del asunto.
- La gente apostada en la plaza para ver el crimen comienza a gritarle, lo que aturde a Nasar, impidiéndole acertar a ir a ningún lado seguro.
Interpretaciones Críticas: Inmoralidad Individual vs. Responsabilidad Colectiva
Algunos críticos argumentan que la tragedia es, además de todo lo anterior, consecuencia de un desorden ético, derivado del comportamiento inmoral de Santiago Nasar. Es su conducta inmoral lo que acelera su muerte trágica, como se evidencia en el acoso que ejerce sobre Divina Flor o cuando ella y su madre mienten a la madre de Nasar sobre su paradero.
Sin embargo, la muerte fatídica de Santiago Nasar es también consecuencia directa de la cobardía cómplice de todo un pueblo-personaje-colectivo que ejecuta mecánicamente la sentencia según el código de honor vigente, propio de una sociedad machista y de valores invertidos. Tras la muerte, se evalúa el grado de responsabilidad moral que tuvieron quienes participaron de una forma u otra en el crimen, instalándose la ansiedad y el desorden en la vida de muchos personajes.
El Amor como Vencedor del Destino
La estructura circular de la obra (que empieza y acaba haciendo referencia a la muerte) subraya inicialmente la fatalidad del joven. No obstante, la interpretación de la novela en clave estrictamente fatalista se ve debilitada si nos centramos en el final de la historia de amor de Ángela Vicario y Bayardo San Román.
Los novios volvieron a juntarse al cabo de muchos años. A raíz de su repentino enamoramiento hacia Bayardo, Ángela se convierte en «dueña por primera vez de su destino» y busca y consigue recuperarlo.
Conclusión: Libre Albedrío frente al Fatum Clásico
La lección moral es clara: para escapar al destino es indispensable que cada cual sea dueño, responsable y artífice de su propia vida. En este caso, el amor actúa como el motor para conseguirlo.
En conclusión, la lectura de Crónica en relación con el fatum clásico se ve debilitada por el tema del amor, capaz de vencer al destino fatal en la obra. Esto ocurre una vez que el ser humano es dueño de su vida y actúa de forma libre, voluntaria y responsable, un concepto diametralmente distinto al fatum clásico, en el que el hombre y su destino están predestinados de antemano y no puede hacer nada por cambiar.