Fases Iniciales de la Guerra Civil Española: De la Guerra de Columnas a la Batalla de Madrid
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Las Primeras Fases de la Guerra Civil Española: De la Guerra de Columnas a la Batalla de Madrid
a) La Guerra de Columnas (18 de julio de 1936 - 7 de noviembre de 1936)
La República declara disuelto el Ejército y, a principios de agosto, intenta crear otro sobre batallones de voluntarios. Es la época de las milicias. Se dan los primeros pasos para la creación de un Ejército Popular Regular sobre la base de las Brigadas Mixtas: unidades militares compuestas por milicianos y tropas del ejército regular. En los primeros meses, la guerra es claramente desfavorable para la República. Navarra y Sevilla son los dos grandes centros difusores de columnas rebeldes, centros que forman, respectivamente, el ámbito de mando de Mola y Franco. El objetivo esencial para los dos generales citados era Madrid.
Para alcanzarlo se formaron tres columnas que partieron de Valladolid, Burgos y Pamplona, pero fueron contenidas por milicias obreras, que se habían creado en la capital, a lo largo de la sierra madrileña donde se combate entre el 24 de julio y el 15 de agosto. En la zona sur, el éxito de un ejército tan entrenado como el de África, con la Legión y las unidades de marroquíes, es mucho más fulminante y también aquí se contará con efectivos de milicias falangistas. Con centro en Sevilla, los sublevados, dirigidos por Queipo de Llano, amplían y consolidan su dominio de la Andalucía del Guadalquivir y establecen conexión con los sublevados de Granada.
Lo decisivo para la marcha de la guerra es el paso del Ejército de África a la Península por el estrecho de Gibraltar, gracias a la primera ayuda extranjera a uno de los combatientes, en este caso la de Alemania e Italia. Es el “puente aéreo”, que se inicia el 5 de agosto; dos días después Franco estaba en Sevilla. Siguiendo el plan, columnas mandadas por Yagüe avanzan hacia el norte por Extremadura. El 11 de agosto ocupan Mérida; el 14, Badajoz. Se conseguía a su vez enlazar las dos zonas sublevadas. Franco decide desviar el avance y acudir en socorro de los sitiados en el Alcázar de Toledo, donde el coronel Moscardó aguanta el asedio republicano. Liberado el Alcázar, el 28 de septiembre, otro éxito para Franco, se daban las condiciones y se imponía la designación de un mando único en las fuerzas rebeldes. El elegido fue Franco: El 1 de octubre, en efecto, Franco se convierte en “Jefe del Gobierno del Estado español” y “Generalísimo” de los ejércitos. Paralelamente, en otros frentes, desde Navarra se efectúa el ataque a Guipúzcoa, donde cae Irún el 5 de septiembre y San Sebastián el 13.
b) La Batalla de Madrid (7 de noviembre de 1936 - marzo de 1937)
La Batalla de Madrid fue un conjunto de acciones durante cinco meses de combate, ciclo al que pertenecen las batallas del Jarama y Guadalajara. La lucha en torno a Madrid comporta el primer gran revés para los planes de guerra de los sublevados y condiciona decisivamente la prolongación del conflicto. La ayuda extranjera jugaba ya su papel –Legión Cóndor alemana, batallones y aviación italiana, asesores, aviones y tanques rusos, Brigadas Internacionales– y la República mostraría una capacidad de resistencia insospechada poco antes. El ataque frontal de las fuerzas de Franco se produciría entre el noroeste y sureste de la capital. La batalla por Madrid comenzó el 7 de noviembre. Los atacantes llegaron a cruzar el Manzanares y ocupar parte de la Ciudad Universitaria, pero ahí fueron detenidos. Se emprendió entonces por Franco la alternativa de las maniobras envolventes para el aislamiento de la capital. Por el Jarama para cortar la carretera de Valencia, a partir del 6 de febrero. Fracasado este objetivo, se monta la operación desde la zona de Guadalajara, desde donde parte la ofensiva el 8 de marzo con un fulminante avance del cuerpo expedicionario italiano. Detenido éste, los republicanos lanzan una contraofensiva que hace fracasar la operación, aunque el frente no es repuesto en su posición original. El descalabro italiano era una victoria moral. En otros frentes, sin embargo, el éxito no fue parejo. El 8 de febrero se había perdido Málaga.