Explorando las Causas de la Realidad: Aristóteles y Descartes
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II. Forma:
Lo que puede cambiar. Es acto, hace realidad una de las posibilidades de la materia. De esta manera, siempre hay algo que permanece (materia) y algo que cambia (forma). La unidad de materia y forma constituye la sustancia. Estas dos son dos de las cuatro causas que, según Aristóteles, son necesarias para explicar cualquier realidad. Estas son las cuatro:
- I. La causa material: Aquello de lo que algo está hecho.
- II. La causa formal: Aquello que constituye la estructura de la materia y hace que algo sea lo que es.
- III. La causa eficiente: Aquello cuya acción origina un cambio o movimiento. Es el causante.
- IV. La causa final: Aquello para lo que algo se hace, la meta. Es la responsable última del movimiento del universo, por lo que es la más importante. La llama “Motor Inmóvil”, un ser trascendente e inmaterial: el dios de Aristóteles, por lo que su concepción del cosmos se ha denominado teleologismo. Toda realidad tiene una finalidad, se mueve hacia algo. El Motor Inmóvil es puro pensamiento que se piensa a sí mismo. Es acto puro, pues no tiene materia, por lo que está libre de potencia. Por ello, no puede mover por contacto sino por deseo.
L A TEORÍA CARTESIANA DE LAS TRES SUSTANCIAS
Descartes busca entre las ideas innatas una que le permita escapar del solipsismo. Para él, la sustancia es “una cosa que existe de una forma tal que no tiene necesidad más que de sí misma para existir”. Cada sustancia tiene un atributo, su esencia, la cualidad que la define, y unos modos, que son las maneras concretas en las que se presenta. Según Descartes, hay 3 sustancias que estructuran la realidad: una infinita (Dios) y dos finitas (la sustancia pensante y la extensa).
La duda metódica nos proporcionó la evidencia de la existencia del cogito (la sustancia pensante como actividad que se aplica a sus contenidos, por lo que también existen al menos como representaciones mentales; no hay evidencia de que existan más allá). Este es el solipsismo de Descartes, en el que solo puede demostrar su existencia y la de sus representaciones mentales. Para escapar de él, debe buscar una idea que demuestre la existencia del mundo. Solo puede buscar entre las ideas innatas. Una de ellas es la de “infinita perfección”. Debe haber un ser al que le corresponda esa cualidad, Dios. Para demostrar su existencia, Descartes se basa en tres argumentos:
I. Primer argumento causal
Parte de la idea de “infinita perfección”, se pregunta de dónde viene esa idea; no puede venir de fuera si no se ha demostrado que haya nada fuera, ni puede venir de mí si soy imperfecto.