Exploración de la Poesía de Miguel Hernández: Temas, Símbolos y Evolución

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Primeros Años y la Influencia de Orihuela

Los poemas de Miguel Hernández en sus años de aprendizaje presentan imágenes tomadas directamente de su entorno de Orihuela. Como señala José Luis Ferris, estas son “el limonero, el pozo, la higuera, las pitas o el patio”. La imagen del poeta pastor, que siempre acompañará a Miguel, queda bellamente reflejada en la entrañable composición “en cuclillas ordeño/una cabrita y un sueño”.

Temas Clave en la Poesía Temprana

“Lujuria” y “es tu boca…” son dos poemas de esta etapa que tratan temas importantes de la poesía hernandiana. “Lujuria”, con su poesía bucólica (¿en donde hallar a la ninfa/que ha puesto mi sexo alerta?), y Perito en lunas, que consta de 42 octavas reales a la manera del Polifemo de Góngora. El homenaje al poeta se ve en el poema Gallo. Los poemas son una suerte de adivinanzas, como los definió Gerardo Diego.

Imágenes y Símbolos de su Tiempo

La palmera, elemento paisajístico: “anda, columna; ten un desenlace/de surtidor” (lo que sin duda nos recuerda el soneto de Gerardo Diego El ciprés de Silos). Por otra parte, hay en este primer libro de Miguel Hernández imágenes y símbolos de su tiempo, como cuando califica a las veletas de “danzarinas en vértices cristianos/ingertadas: bakeres mas viudas”, en alusión a la bailarina Josefina Baker. Poeta en Nueva York tiene negros ahorcados por violación. Por último, en Sexo en instante “la perpendicular morena de antes/ bisectora de cero sobre cero”.

El rayo que no cesa: Amor, Deseo y Frustración

El tema fundamental del poemario El rayo que no cesa es el amor, y sobre él van a girar todos los símbolos que aparecen. Representa el deseo. La sangre es el deseo sexual; la camisa, el sexo masculino; el limón, el pecho femenino (“me tiraste un limón, y tan amargo”). La frustración que produce en el poeta la esquivez de la amada se traduce en la pena, grandes asuntos de este libro. El carácter ambivalente de la amada enciende el corazón y lo refrena, el uso de la epanadiplosis, en donde la amada queda representada mediante metáforas de signo suave, o a través de otras imágenes que recuerdan lo áspero. Todos estos temas quedan resumidos en “como el toro he nacido para el luto”, su destino trágico al dolor y la muerte, su virilidad, su corazón, la fiereza, la burla y la pena. No todos los poemas de El rayo que no cesa son así. Algunos hablan de una relación sexual más plena. Nos referimos a “Me llamo barro aunque Miguel me llame”.

Viento del pueblo: Poesía de Guerra y Compromiso Social

Viento del pueblo ejemplifica la poesía de guerra, poesía como arma de lucha. Viento es voz del pueblo encarnada en el poeta: al pueblo cobarde, que no lucha, se le identifica con el buey. El león es la imagen de la rebeldía. La mirada del poeta se vuelve, solidaria, hacia los que sufren. Poemas como El niño yuntero, desde su nacimiento es “carne de yugo”. La contraposición entre ricos y pobres se da en “Las manos”, que estas simbolizan las dos Españas.

La Maternidad y la Esperanza

Tras su matrimonio con Josefina Manresa, ya no se canta tanto a la amada como deseo, sino ahora se acentúa su maternidad. El símbolo va a ser el vientre; en Canción del esposo soldado leemos: “he poblado tu vientre de amor y de sementera”. El hijo futuro será la esperanza de una España mejor (“nacerá nuestro hijo con el puño cerrado”).

El hombre acecha: La Fiera Interior y los Desastres de la Guerra

En El hombre acecha nos vamos a encontrar el tema del hombre como fiera, en consecuencia, colmillos y garras: “garra como símbolo de fiera, a causa de la guerra y del odio”. Todo ello lo vemos en la Canción primera. Del libro merecen destacarse los poemas que tratan de los desastres de la guerra. Las dos Españas enfrentadas aparecen en “El hambre”. La sangre, que en El rayo que no cesa significaba el deseo, es ahora dolor. En El tren de los heridos, la muerte viene simbolizada por un tren que no se detiene más que en los hospitales, centros del dolor humano. El amor a la patria queda de manifiesto en Madre España, a la que se siente unido el poeta “como el tronco a su tierra”.