Evolución de las Sociedades Prehistóricas y el Arte Rupestre en la Península Ibérica
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1.2. Las sociedades neolíticas (5.000-2.500 a.C.)
Las primeras sociedades neolíticas surgieron en la Península Ibérica hacia principios del quinto milenio antes de nuestra era; en este periodo, comenzaron a producir su propio alimento mediante la agricultura y la ganadería. Estos cambios provocaron la aparición de nuevas actividades como la elaboración de tejidos y el pulimentado de la piedra.
La disminución de los desplazamientos impulsó el sedentarismo y la aparición de poblados estables. En la Península, el Neolítico se suele dividir en dos etapas:
- En el Neolítico inicial, los asentamientos se realizaron en cuevas localizadas en la costa mediterránea. Se desarrolló la cultura de la cerámica cardial, caracterizada por su decoración con conchas de berberecho (Cardium edule).
- En el Neolítico pleno surgieron verdaderos poblados situados en zonas más llanas y adecuadas para el cultivo. En el sureste peninsular se desarrolló la cultura de los sepulcros de fosa.
El desarrollo de los ritos funerarios se manifestó en la aparición del megalitismo.
1.3. Las culturas de los metales
Esta etapa está dividida en tres edades:
- La Edad del Cobre o Calcolítico es la más antigua. En la Península empezó en el 3.000 a.C. y finalizó sobre el 1.700 a.C. Proliferaron los monumentos megalíticos y aparecieron poblados amurallados. Las culturas más importantes fueron la de Los Millares y la del vaso campaniforme.
- La Edad del Bronce se inició en la Península hacia el 1.000 a.C. Destacan las culturas de El Argar y la megalítica de las islas Baleares.
- La Edad del Hierro comenzó en la Península en torno al 1.000 a.C. En esta etapa se inició el periodo propiamente histórico de los celtas y de los primeros pueblos colonizadores: fenicios, griegos y cartagineses.
1.4. El arte rupestre
Las primeras manifestaciones artísticas en la Península Ibérica se produjeron en el Paleolítico superior y se localizan en la zona de la cornisa cantábrica; por eso, se conoce como arte rupestre cantábrico.
Destacan las pinturas halladas en las cuevas de Altamira y El Castillo (Cantabria) y Tito Bustillo (Asturias). Estas pinturas se han vinculado a motivaciones mágicas o religiosas. Los rasgos de estas pinturas son:
- Tema: predominan las figuras aisladas de animales, representadas con un acusado naturalismo.
- Técnica: se utilizan combinaciones de colores (policromía).
Más tarde, entre el Mesolítico y los inicios del Neolítico, en la vertiente mediterránea se desarrolló el arte rupestre levantino, con características propias y sin relación con el cantábrico.
Destacan las pinturas que presentan características diferentes a las de la zona cantábrica:
- Tema: las figuras humanas asumen el protagonismo y se las representa formando escenas muy variadas.
- Técnica: las figuras tienen formas muy estilizadas, casi esquemáticas y prácticamente monocromas.