Evolución de la Poesía Española: Del Modernismo a los Novísimos
Enviado por Chuletator online y clasificado en Lengua y literatura
Escrito el en
español con un tamaño de 14,36 KB
El Modernismo (1898-1914)
El Modernismo (1898-1914) arranca con el Romanticismo tardío de Bécquer y Rosalía de Castro, y fusiona dos corrientes de la poesía francesa: el Parnasianismo y el Simbolismo.
Surge como reacción al Realismo, rechazando lo burgués. Sus temas, relacionados con la fantasía y el exotismo, se presentan con un lenguaje bello y sensual, lleno de figuras retóricas y musicalidad. Entre las figuras retóricas destaca el uso de la sinestesia, que mezcla sensaciones de sentidos distintos. La musicalidad se consigue a través de recursos fónicos y el uso de la métrica con un ritmo muy marcado.
Figuras Clave del Modernismo
Rubén Darío, máximo defensor del movimiento, fue quien lo difundió en España. Sus obras más importantes son Azul y Prosas profanas, de carácter modernista, y Cantos de vida y esperanza, donde se observa un cambio de actitud del poeta, ya que se aleja del esteticismo y se acerca a lo profundo y angustioso. Sus temas preferidos son la mitología y los cuentos de hadas.
Manuel Machado fue un poeta modernista en su culto a los valores estéticos, a lo refinado, a lo sensual, y a la elegante melancolía de ciertos problemas. Destacan sus obras Alma y Apolo.
Antonio Machado es uno de los poetas más importantes. Su producción está compuesta por tres obras: Soledades, Campos de Castilla y Nuevas canciones. Campos de Castilla muestra un estilo más sobrio y elimina los rasgos modernistas para expresar sus ideas y sentimientos sobre España y sobre sus preocupaciones existenciales. Nuevas canciones es un libro de carácter filosófico.
Juan Ramón Jiménez pertenece, en realidad, a la Generación del 14. Representa un nexo de unión entre el Modernismo, en el que inicia su quehacer poético, y la Generación del 27. Su trayectoria poética pasa por tres etapas:
- Modernismo intimista y delicado (Arias tristes, Platero y yo).
- Etapa intelectual o poesía pura, donde abandona progresivamente los recursos modernistas (Diario de un poeta recién casado, Eternidades).
- Poesía suficiente, donde cultiva una poesía aún más depurada, en la que expresa su concepción de Dios como belleza en un estilo próximo a la prosa (Dios deseado y deseante).
Las Vanguardias (Primer tercio del siglo XX)
Durante el primer tercio del siglo XX, las Vanguardias fueron movimientos artísticos que rompían totalmente con la estética anterior. En España, las Vanguardias fueron más moderadas que en Europa, pero también fueron cultivadas:
- Ramón Gómez de la Serna: Creador de las “greguerías”, impulsó este movimiento. Aunque no fue propiamente poeta.
- Creacionismo: Surge sobre 1918, basado en la creación de un lenguaje nuevo, constituido por metáforas sorprendentes, juegos fónicos y eliminación de lo accesorio. Gerardo Diego es su principal cultivador.
- Futurismo: No formó escuela en España, pero su temática aparece ocasionalmente en algunos poetas como Pedro Salinas o Rafael Alberti.
- Ultraísmo: Destaca Guillermo de Torre en su libro Hélices. Presenta temas antisentimentales y una disposición tipográfica especial, ya cultivada por Guillaume Apollinaire en Francia.
- Surrealismo: Nacido en Francia y presidido por André Breton, fue el vanguardismo más cultivado en España. Proponía la liberación total de la mente. En la Generación del 27 cultivaron el Surrealismo Rafael Alberti, Federico García Lorca y Vicente Aleixandre. Esta tendencia alcanza su máximo esplendor de 1925 a 1930 y con ella comienza un proceso de rehumanización en la literatura española.
La Generación del 27
Composición y Características
A principios de los años veinte surge un grupo poético de gran importancia: la Generación del 27. Algunos de sus autores son Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca, Emilio Prados, Rafael Alberti y Manuel Altolaguirre. Además encontramos a Concha Méndez, Ernestina de Champourcin y Josefina de la Torre, tradicionalmente olvidadas. Miguel Hernández se sitúa en la órbita de este grupo.
Estos poetas mantienen intensas relaciones personales; algunos de ellos conviven en la Residencia de Estudiantes de Madrid. La fe rotunda del grupo fue la Antología preparada por Gerardo Diego en 1932, donde incluye un significativo muestrario de la obra realizada hasta la fecha por los poetas del 27 junto con declaraciones de cada autor sobre su “poética”.
Aunque muy diversos entre sí, la mayoría de estos escritores poseen ciertas características comunes:
- Entusiasmo por Góngora, en cuya obra descubrieron una literatura, la barroca, basada en la imaginación, el ingenio y la metáfora.
- Ideal de poesía pura, inspirados por Juan Ramón Jiménez.
- Gusto por los ritmos y los recursos propios de la poesía popular.
- Influencia del vanguardismo.
- Magisterio del filósofo Ortega y Gasset.
Etapas Evolutivas
En todos ellos se produce una evolución que permite hablar de tres etapas:
1. Etapa Inicial (Hasta 1927)
Sus primeras creaciones presencian tonos becquerianos, rechazo del Modernismo, influjos vanguardistas y gusto por la poesía pura de Juan Ramón, lo cual origina un arte deshumanizado, contrarrestado por la poesía popular de Lorca o Alberti.
2. Etapa de Humanización (Influencia Surrealista)
Los poetas del 27 se van humanizando a medida que se difunde el Surrealismo en España, lo que coincide también con la visita del poeta Pablo Neruda, quien defiende la poesía comprometida. Con la aparición del Surrealismo, pasan a primer término los eternos sentimientos del hombre. Es una época de poesía humana y apasionada. Se introducen acentos sociales y políticos.
3. Etapa de Posguerra y Dispersión
Finalmente, después de la Guerra Civil española, el grupo se dispersa: García Lorca es asesinado; otros se exilian, y solo quedan en España Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre y Gerardo Diego. Los que permanecen en España sufren las dificultades de la posguerra, pero marcan el camino a las nuevas generaciones con una poesía existencial o solidaria. Entre los poetas exiliados se aprecia una poesía testimonial cargada de nostalgia por la patria perdida.
Autores Destacados de la Generación del 27
Pedro Salinas
Es el poeta del amor, como muestra sobre todo en sus obras La voz a ti debida y Razón de amor.
Jorge Guillén
Es un poeta intelectual cercano a la poesía pura que persigue la perfección formal y el rigor en la composición, por lo que es considerado el más fiel representante de la Generación del 27. Su obra más importante es Cántico.
Gerardo Diego
En su obra encontramos poemas vanguardistas de carácter ultraísta y creacionista, como en Manual de espumas, y poemas tradicionales.
Vicente Aleixandre
Fue uno de los pocos miembros del 27 que permanecieron en España tras la guerra y su presencia fue un decisivo magisterio en la poesía posterior. Su obra se estructura en tres etapas: poesía pura (Espadas como labios y Sombra del paraíso); surrealista (Historia del corazón) y antropocéntrica (Poemas de la consumación). Fue miembro de la RAE y obtuvo en 1977 el Premio Nobel de Literatura.
Federico García Lorca
La obra de Lorca, caracterizada por el dramatismo y por el uso de imágenes, metáforas y símbolos, presenta dos etapas: en la primera destacan los libros Poema del cante jondo y Romancero gitano, donde el poeta utiliza los recursos de la poesía popular para tratar con frecuencia temas como la pasión, el dolor, la venganza, la muerte o la frustración; en la segunda es patente la influencia del Surrealismo: a ella pertenece Poeta en Nueva York, donde Lorca expresa la deshumanización de dicha ciudad. Otras obras significativas son Llanto por Ignacio Sánchez Mejías y Sonetos del amor oscuro.
Rafael Alberti
Los poemarios más conocidos de Alberti son Marinero en tierra, donde muestra, en estilo popular, su añoranza por el mar, y Sobre los ángeles, obra surrealista en la que muestra temas como la desesperanza, la tristeza y la crueldad. Su compromiso político domina también en muchas de sus obras. La poesía de Alberti se caracteriza por el empleo de los recursos populares, el humorismo y el empleo del color y la imagen, fruto de su faceta de pintor.
Luis Cernuda
La poesía de Cernuda tiene como tema el amor insatisfecho, un amor homosexual que se enfrenta a la realidad en la que vive. Su anhelo de belleza y placer tropieza con un mundo vulgar. La oposición entre la realidad y el deseo domina en toda su obra. Su obra, intensamente unida a su vida, pasa por diversas etapas: tras un primer momento de influencia clasicista, cultiva la estética surrealista (Un río, un amor; Los placeres prohibidos), cuyo hermetismo va abandonando paulatinamente hasta llegar a un estilo sencillo de corte becqueriano (Donde habite el olvido). En las obras escritas en el exilio, el recuerdo de España, la nostalgia y la amargura suelen ser temas frecuentes (Desolación de la quimera).
Concha Méndez
Fue poetisa y autora teatral y, además, mantuvo una intensa actividad editorial. Fundó en Madrid, junto a su marido, la imprenta "La Verónica", que contribuyó a difundir la obra de la Generación del 27. Los primeros libros de Concha Méndez presentan el influjo neopopularista de Alberti; sin embargo, un tono muy distinto es el que aparece en Sombras y sueños, para algunos su mejor libro, donde se aproxima al estilo de Machado y de Bécquer.
Poesía de Posguerra (1939-1970)
La evolución de la poesía durante este periodo en España coincide en general con la de los otros géneros literarios.
Miguel Hernández
Miguel Hernández escribe durante la Guerra Civil y representa la continuidad entre la Generación del 27 y los poetas de posguerra: se aleja de la lírica deshumanizada y se adelanta en alguna de sus obras a las tendencias que triunfarán en los años cincuenta.
Tendencias de los Años Cuarenta
En la década de los cuarenta, aparecen dos tendencias líricas contrapuestas:
Poesía Arraigada
De tono clasicista e ideología conservadora (Luis Rosales: La casa encendida).
Poesía Desarraigada (Existencial)
El poeta, horrorizado por la reciente guerra, busca respuestas y dirige sus preguntas hacia Dios. En esta poesía individualista, de tono desgarrador y angustiado, destacan dos autores:
- Dámaso Alonso, con su obra Hijos de la ira (angustia marcada por la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial).
- Blas de Otero, quien en su obra Ancia nos muestra a un Dios lejano que calla ante los gritos desconsolados de súplica del poeta y se pregunta por el sentido de la vida y las consecuencias de la posguerra.
Frente a esta poesía humanizada, se cultiva también en esta década la poesía pura, representada por el grupo Cántico (sensual y barroco, con Pablo García Baena) y por el Postismo, movimiento vanguardista continuador del Surrealismo en el que destaca Carlos Edmundo Ory.
Años Cincuenta: La Poesía Social
La visión crítica y testimonial de los poetas desarraigados se acentúa en los cincuenta originando la poesía social. Los poetas abandonan el individualismo para centrarse en los problemas colectivos: la injusticia social, la libertad, la explotación del obrero…, con un lenguaje sencillo capaz de llegar a una mayoría de lectores. Es una poesía para el pueblo en la que destacan autores como Blas de Otero (Pido la paz y la palabra) y Gabriel Celaya (Cantos íberos).
Años Sesenta: Poesía como Conocimiento
Durante los años sesenta los poetas, sin abandonar totalmente el testimonio crítico, se orientan por las experiencias vividas. Conciben la poesía como un medio de conocimiento. Su desacuerdo con el mundo que les circunda se manifiesta sobre todo a través de un cierto escepticismo. Los autores más importantes son Claudio Rodríguez, Ángel González (Palabra sobre palabra) y José Ángel Valente (Punto cero). José Ángel Valente es el principal defensor de la “poesía como conocimiento”: su poesía quiere buscar la palabra precisa que desvele la realidad y ayude al descubrimiento del ser.
Finales de los Sesenta: Los Novísimos
A finales de los sesenta aparecen los denominados poetas novísimos (Generación del 68: Pere Gimferrer, Félix de Azúa, Vicente Molina Foix…). Utilizan un lenguaje esteticista y refinado y se inspiran en el cine, la música y la cultura pop, el cómic, etc.