El Conde Lucanor: fábula del rey alquimista y el pícaro, resumen y análisis

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Resumen

Este texto recoge la fábula del rey alquimista y el pícaro, un relato de El Conde Lucanor de Don Juan Manuel en el que un estafador vende a un rey falsas recetas para fabricar oro. Se explica el engaño, las consecuencias para el rey y la moraleja final sobre no arriesgar la fortuna en empresas inciertas.

Puntos clave

  • El pícaro mezcla cien doblas de oro troceadas con otras sustancias para fingir que puede fabricar oro con la alquimia.
  • Vende a un especiero las bolas que llama "tabardíe", ingrediente que el rey no consigue encontrar.
  • El rey, aficionado a la alquimia y poco prudente, se deja engañar y entrega una gran cantidad de dinero para buscar el tabardíe.
  • El pícaro desaparece con el dinero y nunca vuelve a la corte.
  • La moraleja advierte al Conde Lucanor de no arriesgar su fortuna por algo de resultado incierto.

Ponte a prueba

Patronio, un hombre ha venido a verme y me ha dicho que puede proporcionarme muchas **riquezas** y gran **honra**, aunque para esto debería yo darle algún dinero para que comience su labor, que, una vez acabada, puede reportarme el diez por uno.

-Señor conde -dijo Patronio-, para que hagáis en esto lo que más os conviene, me gustaría contaros lo que sucedió a un rey con un hombre que le dijo que sabía hacer oro.

La Historia del Rey y el Alquimista

-Señor Conde Lucanor -dijo Patronio-, había un pícaro que era muy pobre y ambicionaba ser rico para salir de su pobreza. Aquel pícaro se enteró de que un rey poco juicioso era muy aficionado a la **alquimia**, para hacer oro. Por ello, el pícaro tomó cien doblas de oro, las partió en trozos muy pequeños y los mezcló con otras cosas varias, haciendo así cien bolas, cada una de las cuales pesaba una dobla de oro más las cosas que le había añadido.

Disfrazado el pícaro con ropas de persona seria y respetable, cogió las bolas, las metió en una bolsa, se marchó a la ciudad donde vivía el rey y allí las vendió a un especiero, que le preguntó la utilidad de aquellas bolas. El especiero quiso saber el nombre de las bolitas, contestándole el pícaro que se llamaban **tabardíe**.

El pícaro vivió algún tiempo en aquella ciudad, llevando una vida muy recogida, pero diciendo a unos y a otros, como en secreto, que sabía hacer oro. Cuando estas noticias llegaron al rey, lo mandó llamar y le preguntó si era verdad cuanto se decía de él.

El pícaro, aunque al principio no quería reconocerlo diciendo que él no podía hacer oro, al final le dio a entender que sí era capaz, pero aconsejó al rey que en este asunto no debía fiarse de nadie ni arriesgar mucho dinero. No obstante, siguió diciendo el pícaro, si el rey se lo autorizaba, haría una demostración ante él para enseñarle lo poco que sabía de aquella ciencia.

El pícaro pidió las cosas que necesitaba que, como eran muy corrientes excepto una bola de tabardíe, costaron muy poco dinero.

Por ello dijo al pícaro, que había hecho aquel milagro, que lo creía un hombre honrado. Sus criados encontraron todos los elementos menos el tabardíe. Cuando comprobó el rey que, al faltar el tabardíe, no podía hacer oro, mandó llamar al hombre que se lo había enseñado, al que dijo que ya no podía sacar más oro.

El pícaro le preguntó si había mezclado todas las cosas que le indicó en su receta, contestando el rey que, aunque las tenía todas, le faltaba el tabardíe. Respondió el granuja que, si le faltaba aunque fuera uno de los ingredientes, no podría conseguir oro, como ya se lo había advertido desde el principio.

El rey le preguntó si sabía dónde podía encontrar el tabardíe, y el pícaro respondió afirmativamente. Entonces calculó el rey a cuánto podían ascender los gastos del viaje y del tabardíe, resultando una cantidad muy elevada. Cuando el pícaro cogió tantísimo dinero, se marchó de allí y nunca volvió junto al monarca, que resultó engañado por su falta de **prudencia**.

Les replicó el rey que estaban equivocados y que, si viniera el pícaro que le había robado, no quedaría él entre los tontos, a lo que respondieron aquellos hombres que el número de tontos sería el mismo, pues borrarían el del rey y pondrían el del burlador.

Moraleja

Vos, señor Conde Lucanor, si no deseáis que os tengan por tonto, no arriesguéis vuestra fortuna por algo cuyo resultado sea incierto, pues, si la perdéis confiando conseguir más bienes, tendréis que arrepentiros durante toda la vida.

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Preguntas frecuentes

¿Qué le ocurre al rey en la fábula del Conde Lucanor?

El rey es engañado por un pícaro que dice saber fabricar oro. Cuando le falta el tabardíe, le entrega una gran cantidad de dinero para conseguirlo y el pícaro huye sin volver.

¿Cuál es la moraleja de la fábula del rey alquimista y el pícaro?

Patronio aconseja al conde no arriesgar su fortuna en algo incierto, porque si la pierde confiando en obtener más bienes, se arrepentirá toda la vida.

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Test

1. ¿Qué hace el pícaro con las cien doblas de oro?
2. ¿Qué nombre recibe el ingrediente que el rey no consigue encontrar?
3. ¿Por qué el rey no puede fabricar oro al final?
4. ¿Qué le aconseja el pícaro al rey antes de la demostración?
5. ¿Qué defecto del rey aprovecha el pícaro?
6. ¿Cuál es el tono general de la moraleja?

Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.