Evolución Histórica de la Ciudadanía: De la Antigüedad a la Modernidad
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1. Evolución Histórica de la Ciudadanía
1.1 Ciudadanía en la Antigüedad
En la tradición grecolatina, el término ciudadano procede del latín civis, que en el derecho romano estaba reservado para aquellos miembros de la comunidad que reunían ciertos requisitos, tales como: ser varón, no ser esclavo, ser mayor de edad y tener padres romanos.
En la democracia griega, cada polis era un pequeño estado independiente que procuraba ser económicamente autosuficiente. Los tres principios que regían en la Asamblea eran:
- Isonomía: Igualdad ante la ley.
- Isegoría: Igualdad en el derecho a la palabra.
- Koinonía: Participación en la comunidad.
Las reuniones se celebraban 40 veces al año en el ágora, un espacio público preparado para 18.000 personas. Los cargos públicos se asignaban por sorteo para ser ejercidos por un año. En la antigua Roma, la ciudadanía era el reconocimiento legal de algunas personas como miembros de pleno derecho de la República y, más tarde, del Imperio.
1.2 Ciudadanía moderna
En la modernidad perduran dos tradiciones fundamentales:
- La deliberación: Que forma parte de la idea republicana de ciudadanía.
- La protección legal: La versión liberal de la ciudadanía.
El concepto actual procede de los siglos XVII y XVIII, forjándose a partir de los derechos naturales, propios de todo ser humano. El Estado nacional moderno se obliga a defender la vida, la integridad y la prosperidad de sus miembros. Asimismo, se establecen dos criterios de nacionalidad:
- Derecho de suelo (ius soli): Reconoce como ciudadano a quien nace en territorio nacional.
- Derecho de sangre (ius sanguinis): Da prioridad a la nacionalidad de los padres.
2. Ciudadanía e inclusión en el Estado
Jürgen Habermas plantea que existen diversos modos de entender la relación entre los ciudadanos y el Estado:
2.1 Concepción liberal
Atribuida a Carl Schmitt, esta visión mantiene una separación entre las libertades civiles y los derechos políticos. Presenta el inconveniente de que se puede fijar arbitrariamente la separación entre diversos colectivos sociales, excluyendo a algunos de ellos del pleno ejercicio de la ciudadanía.
2.2 Concepción republicana
Siguiendo a Habermas, en esta visión no habría lugar para excluir de los derechos políticos a ningún colectivo social. Se considera la sociedad política como una asociación de miembros libres e iguales dentro de una comunidad de derecho.