Evolución Económica de España Durante el Franquismo (1939-1973)

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Etapa de Estancamiento (1939-1951)

La primera etapa, que abarca desde 1939 hasta 1951, se caracteriza por un estancamiento económico. España salía de una guerra civil que había provocado graves pérdidas económicas y humanas, la pérdida de divisas y una importante deuda con Alemania e Italia, lo que dificultaba el desarrollo económico. Además, en 1939 comenzó la Segunda Guerra Mundial, que agravó aún más la situación. El nuevo régimen implantó una política económica inspirada en el fascismo, basada en la autarquía, es decir, en la pretensión de la autosuficiencia económica. La economía estuvo fuertemente intervenida: el Estado controlaba el mercado tanto exterior (importaciones y exportaciones) como interior, mediante la fijación de cupos y de precios. Asimismo, el Estado se convirtió en el impulsor de la industrialización, con la fundación del Instituto Nacional de Industria (INI), para producir aquello que la empresa privada no fabricaba por no ser rentable. La suma de estos factores provocó una escasez de productos que hizo necesario el racionamiento y dio lugar a la proliferación del mercado negro. La situación se agravó tras el final de la Segunda Guerra Mundial (1945) cuando las potencias vencedoras decretaron el aislamiento diplomático y económico de la España franquista, con la pretensión de provocar la caída de un régimen considerado fascista. Desde ese momento, la escasez aumentó y se extendió a productos como el petróleo. Todos estos hechos explican que la gráfica refleje un estancamiento en la producción por habitante.

Etapa de Crecimiento Moderado (1953-1959)

La segunda etapa comienza a partir de 1953 debido, en parte, a un cambio en las relaciones exteriores de España que, como se ve, repercutió en la economía. Desde finales de los años cuarenta, la situación internacional había ido cambiando; los vencedores de la Segunda Guerra Mundial se habían dividido en dos bloques enfrentados encabezados por Estados Unidos y la URSS. En esta nueva situación, la España de Franco, que fue eliminando sus aspectos más fascistas, podía ser un buen aliado de los Estados Unidos. Por eso, desde los años cincuenta, terminó el aislamiento internacional: España firmó acuerdos con la Santa Sede y los Estados Unidos (1953) y comenzó a recibir ayuda norteamericana, a cambio de la instalación de bases militares en suelo español. Al mismo tiempo, la reconstrucción de las estructuras económicas dañadas por la guerra, aunque lenta, seguía adelante, se flexibilizaban algo los rígidos controles económicos y comenzaban a funcionar algunas de las industrias del INI. Estos factores explican el crecimiento económico hasta 1959.

Etapa del Desarrollismo (1961-1973)

La tercera fase, que se inicia en 1961, se caracteriza por un crecimiento más importante y acelerado: es la etapa del desarrollismo, en la que el crecimiento llega a ser espectacular. En este caso, la nueva situación está motivada por un cambio radical en la política económica. La autarquía se había revelado como una política equivocada que apartaba a España del gran crecimiento económico que se estaba produciendo en la Europa de posguerra; además, había una gran inflación y España no tenía divisas. El país necesitaba ayuda exterior, pero las instituciones internacionales pedían un cambio de política económica para prestar dinero. El cambio se produjo con la entrada en el gobierno, en los ministerios económicos, de los tecnócratas, miembros del Opus Dei, la asociación católica que tendría gran influencia en esta nueva etapa del franquismo. Ese giro en la política económica se inició con el Plan de Estabilización de 1959, que devaluaba la peseta, abría al exterior los mercados, reducía el intervencionismo del Estado en la economía y posibilitaba la concesión de préstamos del exterior y la entrada de capital extranjero. Como complemento de estas medidas se implementaron los sucesivos Planes de Desarrollo. Estas medidas impulsaron la industrialización de España, en parte con capital extranjero, y el desarrollo del sector servicios, particularmente el turismo. También se mecanizó el campo, lo que provocó que en los pueblos sobrara mano de obra que pudo dirigirse a las ciudades a trabajar en la industria. Además, los salarios subieron, con lo que aumentó el consumo y cambió su estructura, pues los españoles pudieron dedicar sus ingresos a la compra de otros bienes (electrodomésticos, coches, etc.) y no solo a la alimentación. En este creciente desarrollo influyó la situación mundial de crecimiento económico que permitió absorber los excedentes de mano de obra que había en España: la emigración de españoles a Europa y su aportación de divisas fue otro factor importante en este crecimiento. Todo ese crecimiento que marca la gráfica se produce, además, en un momento de aumento de la población, a pesar del cual, como se ve, el PIB por habitante aumentaba de manera considerable.

Conclusión

La gráfica finaliza en 1973, año en el que la crisis del petróleo ponía fin a la etapa de crecimiento económico en el mundo occidental y también en España, sin que podamos ver cómo afectó la nueva situación a la economía española. Una economía que tenía una fuerte dependencia exterior, por lo que hay que suponer que notaría el impacto de la crisis mundial. En resumen, la gráfica refleja las vicisitudes de la economía española durante el franquismo, incluyendo la etapa del desarrollo económico.