Evolución de Al-Ándalus y la Formación del Estado Moderno con los Reyes Católicos

Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 4,27 KB

Almorávides y Almohades en la Península Ibérica

Tras la disgregación del Califato de Córdoba, se produjo una descomposición del territorio andalusí en múltiples reinos de Taifas. Pese al habitual pago de parias, la situación de debilidad e inestabilidad de estos reinos posibilitó un rápido avance de los territorios cristianos. La conquista de la Taifa de Toledo por Alfonso VI en 1085 provocó la intervención de los almorávides.

Periodo Almorávide (1085-1147)

Tras la caída de Toledo, los almorávides consiguieron frenar el avance cristiano en la Batalla de Zalaca (1086), reunificando los territorios andalusíes e incorporándolos en su imperio. Sin embargo, diversos factores condujeron a su desmoronamiento:

  • Dificultades para ejercer un poder efectivo en el norte de África ante el avance Almohade.
  • Escasa popularidad entre la población andalusí debido a su islam rigorista.
  • Progresiva expansión cristiana, destacando la toma de Zaragoza en 1118.

Estos elementos provocaron una nueva división territorial de Al-Ándalus en segundos reinos de Taifas.

Periodo Almohade (1195-1224)

Los almohades eran un pueblo bereber que, tras terminar con el dominio almorávide en el norte de África, llegaron a la Península Ibérica. Controlaron el espacio territorial de los reinos musulmanes y lograron contener el avance cristiano, obteniendo una importante victoria en la Batalla de Alarcos en 1195.

Pese a ello, la coalición entre los reyes de Castilla, Navarra y Aragón, dirigida por Alfonso VIII, terminó con la derrota almohade en la histórica Batalla de las Navas de Tolosa (1212). Este evento resultó en un periodo de crisis que culminó con la disolución del poder almohade y una nueva división territorial en reinos de Taifas, los cuales no lograron resistir el rápido avance cristiano por el sur de Extremadura y el valle del Guadalquivir a lo largo del siglo XIII.

Los Reyes Católicos: Unión dinástica e integración de los reinos peninsulares

El matrimonio entre Isabel de Castilla y Fernando de Aragón en 1469, junto a la posterior victoria del bando isabelino en la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479), supuso la unión dinástica de las coronas de Castilla y Aragón.

La Monarquía Hispánica: Un Estado Plural

Es fundamental señalar que este enlace no conllevó la fusión política de ambos reinos; cada uno mantuvo sus propias:

  • Instituciones.
  • Sistema monetario.
  • Hacienda.
  • Normas jurídicas.

Se sentaban así las bases de la monarquía hispánica, que establecía un Estado plural, y no unitario, integrado por diversos territorios. En este esquema, Castilla sería la pieza fundamental por disponer de más recursos, población y homogeneidad institucional. Esta unión dinástica sentó las bases del Estado Moderno al afianzar el poder regio sobre los estamentales, creando una estructura administrativa e institucional plenamente definida.

Política de Unidad Territorial y Expansión Exterior

Al mismo tiempo, los Reyes Católicos llevaron a cabo una ambiciosa política de unidad territorial peninsular para conquistar los territorios que no pertenecían a sus coronas:

  • Reino Nazarí de Granada: Conquistado entre 1482 y 1492, poniendo fin a casi ocho siglos de presencia musulmana.
  • Navarra: Anexión a Castilla en 1512.
  • Canarias: Conquista definitiva de Tenerife en 1496.

Además, se continuó con la expansión por el Mediterráneo (vía natural de Aragón) y el norte de África, con enclaves estratégicos como Melilla (1497) u Orán (1509). De forma paralela, el descubrimiento de América en 1492 abriría una vinculación entre el nuevo continente y España que perduraría más de tres siglos.

Entradas relacionadas: