Estructura y Comentario Estilístico de la Elegía de Miguel Hernández
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Estructura Interna y Estilística de la Elegía
El poema se divide fundamentalmente en tres partes bien diferenciadas, además de presentar una serie de constantes estilísticas a lo largo de toda la composición.
Primera Parte (Del Terceto 1º al 6º)
El poeta se refiere a la muerte de su amigo —ya presentada en la dedicatoria— y al dolor que la misma le produce. Dicho sufrimiento se expresa a través de hipérboles ("tanto dolor se agrupa en mi costado / que por dolor me duele hasta el aliento" o "no hay extensión más grande que mi herida") o de la metáfora del poeta convertido en el hortelano que cuida la tierra que ocupa el cuerpo del amigo, cuyo corazón servirá de alimento a las amapolas.
El léxico intensifica el estado de desasosiego del poeta ("yoro mi desventura, sin calor de nadie, sin consuelo voy de mi corazón a mis asuntos"). Destaca una importante gradación ascendente de metáforas puras, idéntica con "un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, o un empujón brutal". La plasticidad y dureza connotativa de los sustantivos se ve enfatizada con la presencia de los cinco epítetos.
Segunda Parte (Del Terceto 7º al 11º)
El estado anímico del poeta es la rebeldía. El lamento funerario se va acrecentando en estos versos, que dejan patente la queja por lo injusta que ha sido la muerte al segar la vida de una persona tan joven:
- La anáfora del adverbio "temprano" del terceto 7º enlaza con el tercer verso del poema.
- Los exclamativos de los versos de este terceto enfatizan la ira.
- Del mismo modo, en el siguiente terceto acontece otro tanto con la idea de que tal hecho luctuoso no será objeto de perdón.
El dolor inconmensurable acerca al poeta a un estado cercano a la enajenación cuando identifica metafóricamente la rabia de los dos tercetos anteriores con la tormenta que es capaz de desatar en el terceto 9º, o con el sacrílego acto de profanar la tumba del amigo, apartando la tierra con los dientes, a dentelladas, hasta encontrar y besar su osamenta. El dolor y la frustración encuentran una salida en el regreso físico del amigo.
En esta segunda parte de la elegía destacan figuras retóricas ya señaladas (anáfora, exclamativos y metáforas) junto a otras más sutiles como la antítesis ("muerte enamorada / vida desatenta"), la aliteración de sonidos ásperos para sugerir la tormenta o el desentierro, o el polisíndeton del terceto 11º, que frena la rapidez de la acción frenética planteada hasta entonces para dar paso al cambio de tono de los versos que siguen.
Tercera Parte (Del Terceto 12º al Final)
Cambia el tono doloroso de los versos anteriores y es sustituido por la esperanza de que el amigo muerto volverá al poeta a través de la naturaleza que ambos compartieron ("volverás a mi huerto y a mi higuera"). Esa esperanza tiene mucho de aceptación de la muerte, aun de una aceptación más animista que cristiana.
El encuentro con el amigo será en esta vida, y no en el paraíso celestial, sino en el paraíso terrenal de las huertas oriolanas pobladas de almendros en flor. El tono esperanzador se hace patente con la presencia de verbos en futuro que contrastan con los presentes de los tercetos anteriores: volverás, pajarara. Frente a las partes anteriores, en esta se encuentra un léxico que sugiere amor, altura, luminosidad y blancura.
Notas de Estilo Presentes en Toda la Composición
Por último, hay que anotar dos notas de estilo transversales:
- La presencia del yo y del tú: Alternan en todo el poema bajo la forma tanto de terminaciones verbales como de pronombres personales y determinantes posesivos (yo quiero, ocupas y estércolas, mi dolor, dar tu corazón, mi costado, te ha derribado…).
- El arriesgado uso de la palabra: Vocablos que se podrían considerar como "poco líricas" según la tradición poética culta (estércolas, escarbar, minar la tierra, desamordazarla, rejas de arado).