España: El Sexenio Democrático y la Revolución Gloriosa (1868-1874)

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Historia

Escrito el en español con un tamaño de 3,3 KB

El Sexenio Democrático (1868-1874) se caracteriza por la aparición, por primera vez en la política española, del sufragio universal y los derechos sociales, además de por ser una etapa de profundos cambios políticos y movimientos sociales.

Durante este periodo, se mantuvo un pulso constante entre los sectores burgueses, monárquicos y republicanos y los revolucionarios, resultando estos últimos perdedores.

La Gloriosa Revolución de 1868: Orígenes y Desarrollo

El levantamiento de Cádiz, dirigido por el almirante Topete, fue el resultado de una alianza estratégica entre progresistas y unionistas, con la aprobación de los demócratas.

El verdadero ideario revolucionario era defendido por el Partido Demócrata. Sus peticiones se centraban en el sufragio universal, la supresión de las quintas y la defensa de los derechos de los trabajadores.

Sin embargo, también se considera que fue un movimiento organizado desde el poder por políticos y militares. En este sentido, fue una revolución "falseada", pues las juntas democráticas y los movimientos populares, que eran defendidos por los demócratas, fueron excluidos o perseguidos.

Tras este levantamiento, el gobierno cedió el poder a una Junta Revolucionaria, encargada de encauzar la revolución. En su programa se establecieron libertades políticas y civiles, se reformó la Hacienda y se rechazó la dinastía de los Borbones, entre otras medidas.

Posteriormente, la Junta recomendó al general Serrano la formación de un Gobierno Provisional. Este se constituyó tras la llegada del general Prim y provocó la disolución de las juntas locales, aunque muchas se resistieron.

El Gobierno Provisional y sus Reformas (1868-1871)

El Gobierno Provisional, presidido por Serrano, controló la revolución, procediendo a la disolución de las juntas y la reorganización de la Milicia Nacional. Una vez cumplido este objetivo, atendió a algunas peticiones populares, tales como:

  • Supresión del impuesto de consumos.
  • Libertad para los hijos de los esclavos nacidos tras la revolución.
  • Decreto de libertad de enseñanza y de imprenta.

Posteriormente, el Gobierno presentó en un manifiesto a la nación su programa de reformas, que incluía el sufragio universal, la libertad de enseñanza y de imprenta, y la creación de la peseta como moneda nacional, entre otras.

Existían quienes apoyaban al Gobierno Provisional y quienes demandaban reformas más avanzadas. Esta polarización radicalizó al Partido Demócrata, que apostó por una república federal, mientras que el sector más moderado (dentro de los demócratas) defendía la monarquía.

En las elecciones municipales ganaron los republicanos, pero en las elecciones a Cortes Constituyentes, ganaron los progresistas y unionistas. Ambas elecciones se realizaron por sufragio universal masculino, y las Cortes tenían como objetivo elaborar una Constitución.

El proceso político fue dejando de lado las peticiones de las clases populares urbanas y del mundo rural, lo que generó descontento y, consecuentemente, enfrentamientos.