Epistemología de Platón: Teoría de las Ideas, mito de la caverna y mundo inteligible
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Epistemología de Platón: Teoría de las Ideas
Epistemología
Introducción
Antes de desarrollar la teoría del conocimiento de la Edad Antigua —en mi caso, la Teoría de las Ideas de Platón— quiero hacer una breve referencia a la vida, al estilo literario, a la obra y a las influencias del autor.
Vida y contexto
Platón vivió entre los siglos V y IV a. C., formó parte del círculo de Sócrates y fundó la Academia. Vivió las Guerras Médicas, la hegemonía de la Liga de Delos, las guerras del Peloponeso y el periodo de los Treinta Tiranos.
Estilo y obras
Influido por su maestro Sócrates, Platón utilizó el estilo dialéctico en sus Diálogos, en los cuales también aparece el recurso del mito, no al estilo clásico, sino como alegorías dialécticas. Entre los mitos más importantes para la epistemología figuran el Mito de la caverna y el Mito de la línea dividida.
Las obras de Platón tratan temas que no siempre quedan cerrados, por lo que es recomendable la lectura de varios diálogos. Sus diálogos se suelen clasificar en cuatro periodos; el más importante para exponer la Teoría de las Ideas es el diálogo de madurez.
Influencias
Para finalizar esta breve introducción, conviene señalar que Platón se dejó influir por pensadores anteriores:
- Heráclito: descripción del mundo sensible.
- Parménides: características de las Ideas.
- Pitágoras: la mística de los números.
- Sócrates: preferencia por los temas éticos y políticos.
Fundamentos de la epistemología platónica
La filosofía de Platón, y especialmente su epistemología, se funda en la Teoría de las Ideas, que a continuación vamos a explicar. En primer lugar, quiero definir lo que para Platón son las Ideas. Si para nosotros las ideas son contenidos mentales o representaciones, para Platón son verdaderas realidades o sustancias que también tienen consistencia semántica.
Las Ideas, para Platón, se encuentran en una realidad aparte: el mundo de las Ideas o mundo inteligible (con las características que Parménides atribuye al Ser), frente al mundo sensible (con las características que Heráclito atribuye al devenir).
Siguiendo a Parménides, las Ideas son únicas, inmutables, inalterables y eternas; son captables por la razón o por la inteligencia, frente a las cosas sensibles, que son copia o participación de las Ideas y son captadas por los sentidos.
Demiurgo y materia
¿Por qué las cosas imitan a las Ideas? En el diálogo Timeo, Platón recurre al mito del demiurgo para responder a esta cuestión. Platón presupone la existencia previa de la materia y del espacio. Para el pensamiento griego, la materia se consideraba eterna. Existe un demiurgo (artesano) que, mirando al mundo de las Ideas, manipula o da forma a la materia, dando lugar al mundo sensible.
Entonces, ¿por qué Platón mantiene un concepto tan negativo del mundo sensible, si está hecho por un demiurgo que copia modelos del mundo inteligible? Platón lo resuelve diciendo que la materia no es dúctil y que, por tanto, la copia no alcanza la perfección del modelo inteligible.
Ordenamiento jerárquico de las Ideas
Para finalizar con las características de las Ideas, diremos que están ordenadas de forma jerárquica (heracliteamente). De abajo arriba podríamos distinguir:
- En la parte inferior, las Ideas de los objetos sensibles.
- Por encima, las Ideas relativas a los seres vivos.
- Más arriba, los conceptos matemáticos.
- Por encima de todas ellas, las Ideas morales, cuya cúspide es la Idea del Bien.
Dualismo ontológico y su alcance
Para hablar de la epistemología de Platón no solo hay que presuponer la Teoría de las Ideas, sino también tener en cuenta su dualismo ontológico: mundo sensible — mundo inteligible. Este dualismo no solo afecta a la epistemología, sino también a otras ramas del saber (antropología, ética, política).
Mito de la caverna (La República, Libro VII)
Para iniciar la exposición de la epistemología, y partiendo del dualismo ontológico anterior, introduzco la explicación del Mito de la caverna, que se encuentra en el Libro VII de La República. En esta alegoría se presenta una caverna que simboliza el mundo sensible, el mundo de las sombras.
En su interior aparecen unos esclavos encadenados de pies y manos, contemplando unas sombras que son fruto de la proyección de unas figuras transportadas por personas situadas tras un muro y delante de un fuego. Los hombres encadenados consideran que están viendo la verdadera realidad (mundo sensible — conocimiento sensible). Sólo uno es capaz de salir al exterior (mundo inteligible) y contemplar la verdadera realidad (las Ideas): al principio, reflejada en el agua de un lago; más tarde, mirando al Sol, que simboliza la Idea del Bien.