Economía Española Durante la Dictadura de Primo de Rivera: Auge y Crisis (1923-1930)

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Planteamientos Económicos de la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)

La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) coincidió con una época de expansión económica en Europa y a nivel internacional: los "felices años veinte". Fueron siete años de abundancia, impulsados en parte por la pacificación africana, que puso fin a los elevados gastos militares que se mantenían desde 1909. Los indicadores de esos años reflejan una prosperidad económica y productiva sin precedentes.

Desarrollo Industrial y Obras Públicas

  • La siderurgia experimentó un enorme desarrollo; la producción de acero español superó por primera vez el millón de toneladas.
  • Hubo un gran desarrollo en la extracción de mineral y una enorme producción de cemento y papel.
  • Se produjo un notable crecimiento de la energía eléctrica.
  • Se construyeron ferrocarriles y se invirtió considerablemente en obras públicas: 5.000 kilómetros de carreteras y 9.000 de caminos vecinales.

El plan de obras públicas tuvo efectos decisivos en sectores clave como la siderurgia y el cemento. También fueron años de fuerte penetración de capital extranjero, principalmente en sectores punteros como teléfonos, material eléctrico, alimentación, química y caucho. Se produjo un claro movimiento expansivo industrial.

Intervencionismo Estatal y Proteccionismo

Durante la dictadura, la economía fue fuertemente dirigida por el Estado. Se implementó una marcada intervención estatal en todos los ámbitos económicos. Este intervencionismo se orientó a la creación de empresas estatales que aportaran beneficios a la Hacienda Pública. El Estado creó una serie de monopolios, empresas que tenían la exclusividad de sus servicios en todo el país (ejemplos: Telefónica, Iberia, CAMPSA). CAMPSA, en particular, ostentaba el monopolio del petróleo y sus derivados.

Paralelamente, la población activa industrial absorbía cada vez más el excedente laboral del campo. Se desarrollaron aglomeraciones industriales que dieron a los ensanches urbanos un aspecto oscuro y deprimente. Se implementó una política fiscal para recaudar los recursos necesarios para abordar los problemas derivados del urbanismo.

El Estado también subvencionó grandes empresas deficitarias y aplicó una política decididamente proteccionista, estableciendo aranceles a las importaciones. Se reforzó el proteccionismo arancelario para proteger los productos agrarios e industriales nacionales de la competencia extranjera. España llegó a tener los impuestos aduaneros más elevados de Europa, solo superada por la URSS.

La pequeña y mediana empresa también disfrutó de una fase de bonanza, ya que el Estado se convirtió en el mayor demandante de bienes y servicios.

Crisis Económica y Fin de la Dictadura

Sin embargo, a finales de 1929, los efectos del crack de la Bolsa de Nueva York (octubre) comenzaron a sentirse, y fue necesario devaluar la peseta. El general Primo de Rivera perdió gran parte de la confianza de la burguesía. Se desencadenó entonces una grave crisis económica a nivel mundial.