El Desarrollismo Económico y la Crisis Final del Franquismo (1962-1975)

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La Consolidación y Crisis de la Dictadura Franquista (1962-1975)

El Desarrollismo Franquista: Los Planes de Desarrollo

Superada la recesión consiguiente al Plan de Estabilización, el franquismo inauguró en la década siguiente una etapa de ideología desarrollista. Entre 1962 y 1975, tres Planes de Desarrollo señalaban que España debía seguir siendo la décima potencia industrial del mundo. El cerebro de estos planes fue Laureano López Rodó.

Los objetivos principales de los planes eran:

  • Crecimiento del producto nacional.
  • Pleno empleo y un mejor reparto de la renta.
  • Integración española en la economía mundial.
  • Atracción de capitales a determinados sectores.
  • Aportación de financiación pública y estímulo a la iniciativa privada.
  • Previsión de la creación de polos de desarrollo.

España tuvo en los años 60 una de las tasas de crecimiento más altas del mundo. El sector de desarrollo más vistoso fue el del automóvil, con fabricantes como SEAT y Renault, y el sector de los electrodomésticos.

Costes Sociales y Desequilibrios Regionales

Entre 1960 y 1970, un millón de trabajadores españoles emigraron a Francia y Alemania. La otra cara del desarrollo español fue el mantenimiento de las desigualdades personales. España, a comienzos de los años 70, era un país desarrollado, pero con desequilibrios significativos.

Entre 1960 y 1973, la parte del PIB correspondiente al País Vasco, Madrid, Cataluña, Baleares y Canarias creció hasta llegar a representar casi el 50% del total nacional. Esta concentración económica impulsó una migración interna masiva: desde 1962 hasta 1973, cuatro millones de personas abandonaron sus pueblos para dirigirse a Europa o a las regiones prósperas de España.

Las ciudades se superpoblaban con rapidez. La mejora de las carreteras por el Estado facilitó los vínculos entre las tierras de España. Con todo esto, los españoles entraron en contacto con otras formas de vida y nuevos modos de comportamiento político y social. La concepción cristiana tradicional fue reemplazada por una idea más materialista. En diciembre de 1963, con la Ley de Bases de Seguridad Social, un número creciente de españoles accedió a pensiones de jubilación, extendiendo la cobertura sanitaria.

Apertura Intelectual y Reformas Educativas

El Gobierno no pudo impedir cierta apertura intelectual. Las necesidades de la economía obligaron a reformar los planes de enseñanza, lo que contribuyó a un aumento de la población alfabetizada y universitaria.

Relaciones Internacionales y el Acuerdo Preferencial de 1970

Se firmó un Acuerdo Preferencial en 1970, por el cual se facilitaban los intercambios entre los países de la Comunidad Económica Europea (CEE) y España. Fue favorable para España porque contribuyó a reducir el déficit comercial. Tras la incorporación del Reino Unido, Irlanda y Dinamarca en 1972, comenzaron al año siguiente nuevas conversaciones para la renovación del primer acuerdo.

La Crisis del Régimen: Oposición Social y Política

Los conflictos en el mundo del trabajo aumentaron, y se emprendieron acciones a favor de la libertad de huelga o la creación de sindicatos libres. El régimen intentó modernizar su sindicato vertical, pero la nueva Ley Sindical de 1971 defraudó a los trabajadores, porque mantenía la ilegalidad de las huelgas y de otras representaciones obreras.

Agitación Universitaria y Resurgimiento Nacionalista

El régimen perdió poco a poco el control de la universidad, cuya agitación no decreció hasta la muerte de Franco. Se reavivaron los movimientos nacionalistas catalanes y vascos, y empezaron otros de afirmación regional o nacional en Galicia, Canarias o Andalucía. Desde finales de los años 60, la organización independentista vasca ETA se convirtió en el principal problema del régimen al optar por la lucha armada.

En 1970, ETA logró un notable éxito publicitario alrededor del Proceso de Burgos, que condenó a seis de sus militantes a pena de muerte, acusados de asesinar a un policía. Pero Franco se vio obligado a indultarlos ante las multitudinarias movilizaciones populares e internacionales.

El Conflicto con la Iglesia Progresista

En lo que respecta a la Iglesia, el clero joven y los católicos progresistas se enfrentaron a su jerarquía, a la que acusaban de franquista. La policía no tenía ninguna duda de la presencia de eclesiásticos al frente de movimientos de oposición; por ello, se inauguró una cárcel “concordataria” especial para sacerdotes.

Declive de Franco y la Sucesión Monárquica

El franquismo trató de neutralizar la agitación social mediante una descomunal manipulación de los medios de comunicación. Sin embargo, la escalada de las huelgas y conflictos manifestaba la inestabilidad del régimen, que se veía acentuada por el declive físico de Franco, con 77 años y el mal de Parkinson.

En julio de 1969, Franco hizo que las Cortes nombrasen al príncipe Juan Carlos su sucesor en la jefatura del Estado, una vez que se hubo asegurado de su compromiso en el mantenimiento del régimen.